Hija de un famoso poeta romántico, Ada Byron, condesa de Lovelace, aparte de ser una eminente matemática, contribuyó con sus aportaciones a sentar los rudimentos del lenguaje informático. Fue una mujer que, enfrentada a las ideas clásicas de la sociedad victoriana de la época, creó el más remoto antecesor del “software”, es decir el primer lenguaje de la programación. Y no sólo eso, sino que su capacidad visionaria fue capaz de prever todas sus posibles aplicaciones. Así escribió en una de sus cartas: “nadie sabe el potencial que encierra este poderoso sistema; algún día podrá llegar a ejecutar música, componer sinfonías y complejos diseños gráficos”. Siendo considerable la cantidad de mujeres que han contribuido al avance de la informática, sólo Ada Byron cuenta con un lenguaje de programación de alto nivel que lleva su nombre: ADA.
Lord Byron
UNA FAMILIA ROTA
El 10 de noviembre de 1815 veía la luz en la ciudad de Londres, Augusta Ada Byron, única hija legítima del poeta romántico George Gordon Byron, Barón de Byron, fruto del breve matrimonio con Anne Isabella Milbanke, Baronesa de Wentworth. Los esposos se separaron un mes después del nacimiento de la niña. A esas alturas, los rumores sobre la relación incestuosa con su hermanastra, con la que tuvo una hija, sus poemas antipatrióticos, su acusación de sodomía y las dudas sobre su cordura, hicieron trizas la reputación del poeta. Rechazado por la sociedad a la que había pertenecido y amargado profundamente, abandonó Inglaterra en 1816 para no regresar jamás, falleciendo en Grecia en 1923 sin haber vuelto a ver a su hija. Sus últimas palabras fueron para Ada. Hasta su muerte, Lord Byron intentó en todo momento saber de la pequeña. Le escribía a menudo y homenajeaba a su hija en sus continuas obras poéticas. Así, no es extraño encontrar el nombre de Ada entre las heroínas de las obras del escritor.
EDUCACIÓN
La pequeña quedó bajo la tutela de su madre. Lady Byron quiso alejarla del ambiente poético y bohemio de su padre. Lo hizo formándola desde sus primeros años en las materias que ella consideraba alejadas de las pasiones literarias del padre. Ada recibió clases particulares de matemáticas y ciencias, sobre todo de la rama de Astronomía, contando entre sus tutores con el prestigioso Augustus De Morgan, el primer profesor de matemáticas de la Universidad de Londres, y Mary Sommerville, una brillante matemática que acababa de publicar un libro sobre mecánica celeste.
Ada recibía castigos o recompensas dependiendo de cómo aprendiera sus lecciones. Los castigos a los que era sometida cuando no estudiaba lo suficiente, o no hacía exactamente lo que su madre le pedía, iban desde escribir notas de disculpa a pasar cierto tiempo encerrada en una habitación.
PROBLEMAS DE SALUD
En su juventud, Ada comenzó a presentar problemas de salud que gracias a su gran fuerza de voluntad consiguió superar. De hecho sus piernas quedaron totalmente paralizadas cuando era muy jovencita (alrededor de los catorce años) y pasó un largo lapso de tiempo tumbada en la cama, sufriendo las técnicas medicinales de la época a base de sanguijuelas; pero gracias a su tesón consiguió superar la enfermedad, fortalecer sus piernas y convertirse en una excelente amazona (aparte de la equitación amaba la gimnasia y el baile). Desafortunadamente los problemas de salud le seguirían acompañando durante toda su corta vida, entre ellos el asma.
SU MATRIMONIO
En 1833 fue presentada en sociedad y comenzó a acudir a fiestas, al teatro y a todos los eventos a los que iban las jovencitas de su edad. Dos años después, se casó con William King, octavo Barón de King, nombrado más tarde Conde de Lovelace y once años mayor que ella. Al contraer matrimonio Ada se convirtió en la Condesa de Lovelace, conocida posteriormente como Lady Ada Lovelace. King era un hombre bastante débil y al que Ada superaba en inteligencia, pero que la apoyó y ayudó en todo momento. El sucesivo nacimiento de sus tres hijos -Bryon Noel, Annabella y Ralph Gordon- impidió a Ada seguir con sus estudios.
Charles Babbage
LA MÁQUINA ANALÍTICA
En aquella Inglaterra de la época victoriana, Ada conoció a destacados personajes como David Brewster (físico inventor del caleidoscopio), a Charles Wheatstone (físico famoso por sus trabajos con la electricidad), a Michael Faraday (inventor del motor eléctrico, el generador y la dinamo) y al escritor Charles Dickens. Pero el encuentro que cambiaría su vida tendría lugar en una conferencia dictada por un escritor y científico irlandés llamado Dionysus Ladner. En esa reunión fue presentada a Charles Babbage, un matemático y científico inglés, que estaba diseñando una “máquina analítica“ capaz de ser programada para ejecutar diferentes algoritmos y resolver cualquier clase de problema, y que funcionaba según los mismos principios lógicos que los ordenadores actuales.
Ada quedó deslumbrada por la mente de Babbage -algunos historiadores insisten en que además fueron amantes– y rápidamente se puso al tanto de los pormenores de la Máquina Analítica, estimulada por las posibilidades que ofrecía un aparato semejante. Por su parte, Charles Babbage encontró el apoyo matemático perfecto en Ada. Tan impresionado estaba con su talento, que aceptó que fuese su discípula y, más tarde, su colaboradora. Como parte de su trabajo con Babbage, Ada tuvo que traducir y analizar escritos de otros cientificos. La primera publicación que Ada realizó fue una traducción de un artículo escrito por el matemático italiano Luigi F. Menabrea (originalmente en francés) acerca de la Máquina Analítica de Charles, al que Ada le agregó un análisis del funcionamiento de la misma.
Cuando se encontraba realizando esas tareas concibió lo que luego llamaría “un plan” capaz de hacer que la máquina ideada por Charles pudiese ser reconfigurada para calcular números de Bernoulli a través del uso de tarjetas perforadas. Hoy día ese “plan” es considerado el primer programa de ordenador -escrito unos 100 años antes de que se fabricase el primero de ellos-, por lo que Ada Lovelace es considerada como la primera persona en describir un lenguaje de programación de carácter general. Poco tiempo después aportó a la informática conceptos como “bucle” (un grupo de instrucciones que se ejecutan varias veces) o “subrutina” (un trozo de programa que puede ser invocado cuando se lo necesita). También inventó una forma para describir algoritmos en la Máquina Analítica, creando así el primer lenguaje de programación.
Pese a todo, la labor de Ada siempre quedó relegada a un segundo plano, nombrándola en la mayor parte de las ocasiones como una mera transcriptora de las ideas de Babbage. Ada fue previsora, y temiendo que censuraran su trabajo y cayera en el olvido por el mero hecho de ser mujer, firmó su trabajo únicamente con sus iniciales, A.A.L.
LOS ÚLTIMOS AÑOS
En los últimos tiempos de la vida de Ada se sucedieron las crisis nerviosas, las deudas y los escándalos, como la agitada relación con John Crosse, un pendenciero corredor de apuestas. Y su salud empeoraba cada vez más. Pero su madre no permitió en ningún momento otros tratamientos que no fueran la aplicación de sanguijuelas y la continua administración de opio y morfina combinados con grandes cantidades de brandy. Ada, consciente de este desajuste vital, consigue alejarse del alcohol y las drogas dejándose llevar por otra obsesión: las apuestas.
Incitados por sofisticadas recetas probabilísticas que les procurarían la riqueza que estaban perdiendo, Ada y Charles Babbage se introdujeron en el mundo de las apuestas de carreras de caballos, tan de moda en esta época. Ada se jugó su fortuna familiar y Charles lo poco que le quedaba. La vida sentimental de Ada estuvo salpicada de escándalos. Solía flirtear con todos los hombres que conocía o que se movían a su alrededor. De hecho el que fuera su marido encontró más de 100 cartas de amigos de Ada que destruyó en cuanto cayeron en su poder. Y es que Ada era muy dada a escribir cartas.
Anne Isabella Milbanke
Por influencia de su madre, Ada decidió dejar de ser materialista y adoptó ideas religiosas que la llevaron a arrepentirse de su vida anterior. Perdió el contacto con su esposo después de hacerle una confesión, lo que provocó que él se alejara de ella. No se sabe con certeza qué fue lo que le dijo, pero se ha supuesto que se trató de una confesión de adulterio. En 1851, los doctores le confirman un avanzado e irreversible estado cancerígeno. A partir de aquí, su madre considerando el dolor una expresión de la divina voluntad de Dios, la abandonó a
una terrible agonía, durante la cual, Ada perdió toda su compostura, arremolinada siempre en lo más profundo del laberinto del dolor y la soledad de su ser hasta su muerte a los treinta y seis años, la misma edad que tenía su padre. Los restos de ambos yacen enterrados en la misma tumba.
Después de la muerte de Ada, su madre destruyó toda posible evidencia de la escandalosa vida de su hija. Babbage intentó publicar una memoria de Ada pero fue anulado por los abogados de Lady Byron. Sus memorias fueron publicadas como parte de un libro sobre la Maquina Analítica por Babbage en 1889, para después ser tragadas por el olvido hasta que las computadoras fueron reinventadas durante la Segunda Guerra Mundial. El Dr. B.V. Bowden, pionero inglés de la Computación, redescubrió la importante labor científica de Ada, revelando datos de vital importancia en el desarrollo histórico de la Programación. En 1977 en Londres, Doris Langley Moore publica una muy auténtica biografía de Ada, con el título: “ Ada Countess of Lovelace: Byron's Legitimate Daughter".
Fuentes:
http://www.laflecha.net/perfiles/tecnologia/ada_lovelace/ http://www.portalplanetasedna.com.ar/ada_lovelace.htm http://www.laflecha.net/perfiles/tecnologia/ada_lovelace/
http://www.neoteo.com/ada-lovelace-la-primera-programadora-1843 http://es.wikipedia.org/wiki/Ada_Lovelace
Solaeche Galera, Mar a Cristina. Lady Ada Byron y el primer programa para computadoras.Divulgaciones Matem aticas 2(1)(1994),75-81. Departamento de Matem aticas. Facultad de Ingenier a.Universidad del Zulia. Maracaibo. Venezuela.








2 comentarios:
Quina vida tant apassionada e increïble!Gràcies per compartir-la amb nosaltres.
La veritat és que tant Ada Byron i Clara Schumann em donen molta llàstima per les seves vides tràgiques i al mateix temps admiro el seu enorme talent. És tot un plaer poder descobrir-les amb vosaltres. Molts petons Elisenda, feliç setmana
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