La existencia de la princesa Soraya va del cuento real de Las mil y una
noches a la más dura novela negra... Del amor al dolor... Y de la envidia y
la admiración a la compasión que despertó en todo el mundo cuando se convirtió
en la esposa repudiada del Sha de Irán, en la gran víctima de una
razón de Estado. Soraya Esfandiary había nacido en la legendaria Ispahan el 22
de junio de 1932. Su mestizaje le dejó la impronta de su seductora belleza:
hija de madre alemana, Eva Karl, y padre oriundo de la tribu de los bajtiaris
(poderosos señores que entonces controlaban gran parte del petróleo de Irán),
el príncipe Jalil. Soraya tenía un hermano menor llamado Bijan y pasó sus años
de infancia y adolescencia entre Irán, Alemania, Suiza y Gran Bretaña.
A los dieciséis años, Soraya es una joven realmente hermosa. Ella aún no lo
sabe, pero el Sha de Irán, Mohammed Reza Pahlevi, después de
ver una foto suya, manda, con el visto bueno de la reina madre, a su hermana
mayor a Londres para que haga de detective. Quiere fotos recientes de Soraya,
quiere saber quién es y cómo vive.
La embajada de Irán organiza una cena en honor de la princesa Schamps -caviar, champán, manjares orientales- que pide, ex profeso, se invite a la joven Soraya. “… Me cuenta historias de Ispahan, de los palacios, del pabellón de las cuarenta columnas… Durante días no me deja a sol ni a sombra y me invita a París… Me habla del Sha. El Sha era ese avión azul que, cuando yo era pequeña, sobrevolaba el cielo de Ispahan”, escribe en el libro de sus memorias, El palacio de las soledades, la princesa Soraya. Desde su divorcio, el Sha se siente solo en su palacio. Viaja y busca desesperadamente una esposa. Fawzia de Egipto, su primera esposa, sólo le ha dado una niña, la princesa Shahnaz. El destino de Soraya está a punto de cumplirse.
Cuando el avión aterrizó en Teherán, la niña asustada se quedó acurrucada en su asiento contando los quince escalones que la conducirían a una nueva vida... Esa noche, el Sha vestido con su uniforme de general de los ejércitos y Soraya cenaron mirándose a los ojos admirados de ver en persona a quien sólo conocían a través de unas fotos. Él tenía treinta y dos años.
La embajada de Irán organiza una cena en honor de la princesa Schamps -caviar, champán, manjares orientales- que pide, ex profeso, se invite a la joven Soraya. “… Me cuenta historias de Ispahan, de los palacios, del pabellón de las cuarenta columnas… Durante días no me deja a sol ni a sombra y me invita a París… Me habla del Sha. El Sha era ese avión azul que, cuando yo era pequeña, sobrevolaba el cielo de Ispahan”, escribe en el libro de sus memorias, El palacio de las soledades, la princesa Soraya. Desde su divorcio, el Sha se siente solo en su palacio. Viaja y busca desesperadamente una esposa. Fawzia de Egipto, su primera esposa, sólo le ha dado una niña, la princesa Shahnaz. El destino de Soraya está a punto de cumplirse.
Cuando el avión aterrizó en Teherán, la niña asustada se quedó acurrucada en su asiento contando los quince escalones que la conducirían a una nueva vida... Esa noche, el Sha vestido con su uniforme de general de los ejércitos y Soraya cenaron mirándose a los ojos admirados de ver en persona a quien sólo conocían a través de unas fotos. Él tenía treinta y dos años.
El 12 de febrero de 1951 amaneció nevando. Soraya tiritaba de frío bajo su
vestido de novia. Ella pesaba cuarenta kilos. El traje ochenta. Sobre su
cabeza, un collar de esmeraldas y diamantes... y el azúcar derramado para que su
unión fuera dulce. Unos 2.000 invitados asistieron en el palacio de Golestán a
la boda. Sin embargo, la pareja pasaron por tiempos difíciles. Dos años
después de casarse, se exiliaron a Roma debido a la situación
crítica en el país bajo el Gobierno de Mohamed Mossadeq. El Sha y su segunda esposa regresaron un año después.
Bella y elegante, dulce y reservada, Soraya era muy popular en los
círculos iraníes. Pero pese al gran amor que se profesaban los esposos, pronto
la felicidad se vio enturbiada por el hecho de que no llegaba el hijo tan
deseado por el Sha y cuantos lo rodeaban. Entonces los comentarios
malintencionados que corrían por los rincones de palacio y preguntas de la
reina madre, convirtieron la vida de Soraya en un tormento.
Cuando en 1949 el Sha sufrió un
atentado, sus asesores le instaron a nombrar un heredero por el bien de la
continuidad de la monarquía. El Sha consideró el nombramiento del príncipe Ali
Reza como su heredero, pero cuando él murió en un accidente aéreo, este tema se
hizo más preocupante. La cuestión de la sucesión se convirtió en un tema de
conversación cotidiana y la preocupación entre los esposos. Soraya
había estado con todos los especialistas conocidos en el mundo para encontrar
una cura para su esterilidad, pero no sirvió para nada. Un
médico le sugirió una operación muy arriesgada con una mínima posibilidad de
éxito, que la pareja rechazó.
Un día de julio de 1957, los esposos fueron a dar un largo paseo por los jardines del
Palacio. El
Sha habló acerca de la supervivencia de la dinastía y trajo a colación el
problema de la falta de heredero y el hecho de que pronto tendría que tomar una
decisión sin importar lo dolorosa que fuese. Se
habló de alternativas como que el Sha tomara una segunda esposa y tal vez
cambiar la Constitución para permitir que uno de sus medio hermanos se
convirtiese en soberano después de él. Pero ellos no pudieron ponerse de acuerdo sobre cualquiera
de estas alternativas. Finalmente decidieron, con lágrimas en los ojos y con todo el dolor de su corazón, separarse.
Antes de la salida para Europa, Soraya quemó todos sus
papeles personales, empacó sus recuerdos y regalos que había recibido, y salió de Teherán en
el 14 de febrero 1958. No volverá a ver a su amado país de
nuevo. Soraya se estableció en la villa de Saint-Moritz del Sha por un tiempo. Durante su estancia, su
esposo la llamaba todos los días, luego decidió parar.
Desde Suiza, la emperatriz se fue a casa de sus padres en Alemania. Allí recibió la visita de enviados de su esposo para intentar convencerla de que aceptase la alternativa de una segunda esposa para el Sha y de que volviese, pero ella se negó. Soraya afirmó que "no podía aceptar la idea de compartir el amor de su
marido con otra mujer". El 14 de marzo, después de siete años de
matrimonio, el Sha anunció oficialmente su divorcio en la radio. Patética
alocución entre temblores de voz y sollozos.
Después del divorcio quiso llamarse de nuevo Soraya Esfandiary Bakhtiary
pero, por Decreto del Sha, se le concedió el rango de princesa Imperial. Título
que le daba derecho a un pasaporte diplomático y a que en las embajadas se la
tratase como a un miembro más de la familia. Desde el día en que abandonó Teherán, Soraya, que fue conocida
como “la princesa de los ojos tristes”, no
volvió a ver al Sha, "ni tampoco él intentó buscarme", confesó ella
en 1991, año en el que publicó su autobiografía El palacio de las soledades. Un año después, su ex marido se casaba con Farah Diva, quien sí
le dio descendencia: cuatro hijos, entre ellos su heredero Reza Ciro Pahlevi. No
obstante, Soraya siempre se refirió al Sha como "mi marido", "ya
que ha sido él único con quien me he casado", afirmaba.
La princesa Soraya alquiló una bonita villa situada entre viñedos a treinta minutos de Roma. Sus viejos amigos vendría a hacerle compañía, pero en general vivía en tranquilidad y lentamente comenzó a disfrutar de su nueva vida, pero su alma inquieta no se pudo establecer. Pronto, huyendo de la calurosa Roma en
los meses de verano, viajó al norte de Europa y se quedó en Colonia por un
tiempo con su madre, con quien se sentía segura. El período de tristeza y de vida sin rumbo parecía no tener
fin para ella. Ahora sola y sin ningún
tipo de ayuda o protección de la corte imperial, tenía que hacer todo ella misma y aprender a vivir la vida de un ciudadano de a pie otra vez. Estaba
sola, asustada, y sentía su
futuro incierto. Su única seguridad y confort se encontraba en su familia cercana.
Pero Soraya comenzó a viajar extensamente.
Se trasladó de
Roma a Colonia, a Munich, a París, a Roma, a Mónaco y, finalmente, terminó
en Roma otra vez. La princesa de los ojos tristes, como era conocida, fue seducida por la industria del cine. Podía hacer
realidad su sueño de niña de convertirse algún día en una estrella del celuloide. Una noche conoció al productor Dino de Laurentis en
una fiesta, y éste le
ofreció un papel en una
película. Soraya aceptó. El título del filme era "Tres rostros
de mujer" y fue un desastre. El rumor dice que el Sha, furioso,
ordenó que se destruyeran todas las copias de la película porque ahora
el mundo vería a su ex mujer en escenas románticas. Soraya mantuvo una copia, que se
vendió en la subasta de sus bienes en París en mayo de 2002,
junto con todos sus efectos personales.
Cuando Soraya conoció al director de cine Franco Indovina, cayó bajo su
hechizo y encontró consuelo en sus expresiones de amor. Una apasionada historia de amor comenzó a florecer entre los dos, pero el futuro era incierto. Franco
estaba casado y tenía dos hijos. El director le prometió que se divorciaría de su esposa y tendrían una
vida juntos. Soraya fue a Munich y regresó seis meses después para unirse a Franco, que acababa de separarse de su esposa. La
pareja tuvo cinco años dichosos de vida en común, llena de amor y felicidad, hasta
que el director de cine perdió la vida en un accidente de avión en 1972 y
dejó a Soraya sumida en la desesperación.
La tragedia de perder a su segundo
gran amor, la llevó, en un
primer momento, a un período
de soledad total. Le costó varios meses salir del estado de luto. “Con el tiempo
comprendí que todas las heridas se tienen que ir curando. La vida se esfuma, la
vida continúa. Y pasado un tiempo, me sorprendo a mí misma haciendo proyectos…
No quiero quedarme en ningún sitio fijo. Necesito espacios abiertos, pero creo
que sé dónde echar el ancla. París. Marbella. España es uno de los países que
más quiero”.
Fue a menudo una de las diez mujeres más elegantes del mundo y su
rostro de “princesa triste”, al estilo de Ava Gardner, escondido detrás de
gafas de sol oscuras, apareció en portada de numerosas revistas del corazón. Soraya continuó su vida en París y pasaba
los veranos en su Villa María en Marbella, España. Ella se movió en los círculos de la alta sociedad y pasaba su tiempo con unos pocos amigos selectos. Cuando en 1987
Soraya viajó a Egipto, visitó la tumba de su ex esposo el Sha, quien murió en el exilio
en 1980, un año después del triunfo de la revolución integrista islámica del Ayatolah Jomeini.
El día 26 de octubre de 2001, la princesa Soraya murió sola en su casa de París, a los sesenta y
nueve años, de muerte natural, rodeada de recuerdos. Muy cerca de ella, un
libro muy especial: El palacio de las soledades, sus memorias. Más de
200 personas dieron su último adiós a la princesa Soraya. Miembros de la alta
sociedad, así como importantes personalidades de la diáspora monárquica iraní,
se dieron cita en la catedral americana de Santa Trinidad, situada en la
avenida de Jorge V de la capital francesa, asistiendo al oficio religioso en su
memoria. Entre los asistentes se encontraban también algunos miembros de la familia
del desaparecido Sha de Irán. Fue enterrada en el Westfriedhof, un cementerio
de Munich, Alemania, junto con sus padres y hermano.
Fuentes:
http://www.bakhtiarifamily.com/soraya.php
http://www.hola.com/casasreales/2001/10/25/soraya/
http://www.hola.com/realeza/2003040724225/casasreales/noticias/casasreales/soraya/1/1/
http://www.hola.com/realeza/2003040723541/casasreales/noticias/casasreales/soraya/3/1/
http://www.hola.com/realeza/2003040724231/casasreales/noticias/casasreales/soraya/2/1/
http://www.emol.com/noticias/internacional/2001/10/25/69531/murio-princesa-soraya-segunda-esposa-del-ex-sha-de-iran.html
http://www.hola.com/musica/2001110638389/musica/funeralsoraya/funeralsoraya/
http://vidasfamosas.com/2009/06/03/soraya-esfandiary-la-princesa-de-los-ojos-tristes/
http://www.emol.com/noticias/internacional/2001/10/25/69531/murio-princesa-soraya-segunda-esposa-del-ex-sha-de-iran.html
http://www.lr21.com.uy/mundo/60399-murio-soraya-la-reina-triste








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