NACE LEONOR DE AUSTRIA
Por desgracia, la princesa Margarita dio a luz
prematuramente una niña que no sobrevivió, lo que agrandó la pérdida de los
Reyes Católicos. Ya no había heredero posible de su hijo. Entonces se
apresuraron a confirmar a Isabel, su
hija mayor, y a su marido el rey Manuel I de Portugal como herederos de sus
reinos. El 23 de agosto de 1498, antes de que las Cortes de Aragón aceptasen a
un heredero del sexo femenino, murió Isabel cuando estaba dando a luz a un
hijo, Miguel, a quien las cortes rápidamente confirmaron como el sucesor de
Fernando. Mientras tanto, la archiduquesa Juana esperaba proporcionarles a
Felipe y a sus súbditos su propio heredero.
Consciente de la preferencia general por un heredero de sexo
masculino, Juana se preparó para el nacimiento del primero de sus seis hijos.
El archiduque y su padre tenían la esperanza de que naciera un niño. El
emperador Maximiliano se acercó a Bruselas para poder asistir al bautizo en el
caso de que su nuera diese a luz un hijo, pero se marchó de los Países Bajos
después del nacimiento de una hija, Leonor, en el palacio de Coudenberg el 15
de noviembre de 1498. A pesar de la desilusión de Maximiliano por el nacimiento
de una niña, la aparición de Leonor demostraba que Juana era fértil y era
probable que produciría un heredero varón en el futuro.
De acuerdo con las tradiciones borgoñonas, la archiduquesa
se recuperaba en una lujosa chambre d’ honneur diseñada para resaltar su rango.
Debajo de un pabellón de damasco verde, Juana recibía a los nobles que la
visitaban acostada en una lit de partement recubierta con una enorme manta de
oro bordada en armiño.
Después que Juana “se levantó” de la cama, una justa en
honor de la recién nacida le permitió al archiduque mostrar su virilidad y la
fertilidad de Juana en un escenario más público. Juana asistió al
acontecimiento con Margarita de York y otras damas de importancia, y vio a su
esposo en persona tomar parte en las lizas, vestido con un rico brocado
cubierto de seda verde. Los acompañantes del archiduque aparecieron de seda
verde con adornos de color amarillo, o jaune, en referencia a Juana. Después
que Felipe hubo impresionado a la compañía rompiendo varias lanzas y tirando a
un oponente al suelo, Juana le mandó un mensaje implorándole que suspendiera
ese concurso violento. Según un informador español, el archiduque accedió a sus
deseos.
Tres meses después del nacimiento de Leonor de Austria, las
cuentas diarias de la casa de Juana notaban que ella había mantenido a su hija,
su nodriza, la niñera, las doncellas y a otros sirvientes durante meses: “
esperando día a día que monsignor el
archiduque pagaría este gasto, como hasta ahora todavía no lo ha hecho ”. El
enviado de los Reyes Católicos, fray Tomás de Matienzo, escuchó informes de que
el archiduque había declarado que: “ A ésta, porque es fija, póngale la
archiduquesa el estado. Cuando Dios nos diere fijo, ponerle he yo ”.
La archiduquesa por otra parte, probablemente compartía el
deseo de su marido de tener un hijo. En un retrato de este período, Juana
aparecía con once damas, incluyendo a tres franciscanas reformadas, rezando
detrás de la Virgen María, quien mostraba su pecho izquierdo. Los críticos han
explicado que la pintura, originalmente parte de un tríptico en el que se
retrataba en el ala opuesta a Felipe y su séquito detrás de Cristo, y atribuido
a Colin de Coter, contenía una oración que expresaba el piadoso deseo de un
hijo varón.
Es posible que las hermanas franciscanas de Bruselas hayan
pedido a Dios que le diera a la archiduquesa un hijo, a cambio de la intercesión
de Juana ante el papa Alejandro VI a favor de su Convento de Belén.
Efectivamente, Juana ayudó a las hermanas del Convento de Belén a obtener una
bula pontificia que las autorizaba a adoptar la Orden reformada de Santa Clara,
aunque la única historia que menciona esta bula no hace ninguna referencia a
Juana. Las visitas de la archiduquesa al Convento de Belén que se hallan
documentadas incluyen una con su hija primogénita de siete meses, cuando Juana
estaba en los primeros meses de embarazo de un segundo niño. Nacida en
Bruselas, Leonor puede haber representado el vínculo de sus padres con esa
ciudad. Por razones similares, quizás, el archiduque determinó que su próximo
hijo vería la luz del día en Gante.
Fuente:
ARAM, BETHANY. La reina Juana, Gobierno, piedad y dinastía. Marcial Pons, ediciones de Historia, S.A. 2001


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