Vittoria Colonna por Sebastiano del Piombo en 1520
Tal vez la poeta noble más famosa de
su época haya sido Vittoria Colonna, que vivió entre 1492 y 1547 y que
pertenecía a una vieja estirpe de príncipes. Casada a los diecisiete años con
el marqués de Pescara, uno de los más destacados militares al servicio de
Carlos V, se quedó viuda aún joven al morir su marido en la batalla de Pavía en
1525. Desde entonces se dedicó en cuerpo y alma a sus intereses más profundos,
intelectuales y artísticos pero también espirituales: Colonna estuvo muy
cercana a los movimientos reformistas. Mantuvo una estrecha relación con reformadores como Pietro Camesecchi, Juan de Valdés y Bernardino Ochino. Fue
amiga de algunos de los más importantes escritores de la época, como Ariosto,
Aretino, Castiglione o Bembo y, sobre todo, de Miguel Ángel Buonarroti, con
quien mantuvo una intensa relación de mutuo amor platónico; fue a ella a quien
el artista dedicó algunos de sus mejores versos, tratándola siempre en masculino.
La poesía de Colonna, amorosa,
religiosa y también de contenido político, circuló ampliamente por toda Italia,
primero en manuscritos y después en numerosas ediciones. Muchos de esos poemas
están dedicados al dolor por la muerte de su marido. A pesar de su relevancia
social e intelectual, Colonna no se vio libre de burlas y ataques por parte de
algunos de sus colegas masculinos.
Nacida en el seno de la noble
familia romana de los Colonna en 1492, Vittoria era hija de Fabrizio Colonna y
de Agnese di Montefeltro, descendiente de la familia ducal de Urbino. Los
Colonna concertaron el matrimonio de su hija con un noble napolitano de origen
español llamado Francisco Fernando de Ávalos, marqués de Pescara, siendo ambos unos
niños todavía. Los novios se casaron en la isla de Ischia el 27 de diciembre de
1509 en el Castillo Aragonés. Aunque el matrimonio había sido dispuesto para
servir a los intereses de sus respectivas familias, resultó bien desde el punto
de vista sentimental. Sin embargo, no pudieron pasar mucho tiempo en Ischia,
donde se habían establecido, ya que Francisco debió partir a la guerra para
combatir contra Francia al servicio de los españoles. Fue herido y hecho prisionero por los
franceses en la batalla de Rávena en 1512 y deportado a Francia. Durante el
tiempo en que Francisco estuvo cautivo, él y su esposa mantuvieron una
apasionada correspondencia.
Más adelante, Francisco se convirtió
en oficial del ejército de Carlos V y fue gravemente herido en la batalla de
Pavía el 24 de febrero de 1525. Su esposa corrió a reunirse con él en Milán,
pero antes de llegar le sorprendió la noticia de su fallecimiento en Viterbo. Vittoria
cayó en una depresión, llegando incluso a pensar en el suicidio, pero pudo
superarla con la ayuda de sus amigos. Durante esta época escribió sus Rimas
espirituales. Viuda, rica e independiente, y sin hijos, tomó la decisión de
retirarse a un convento en Roma e hizo amistad con varios eclesiásticos que
trataban de impulsar una corriente reformista dentro de la Iglesia Católica,
entre los cuales se encontraba el español Juan de Valdés. Vittoria resistió
todos los intentos de su familia y el Papa para organizar un segundo matrimonio.
Poco después, su hermano Ascanio Colonna tuvo un conflicto con el papa Clemente
VII. Vittoria se trasladó a Marino, y luego a Ischia, tratando de mediar en el
conflicto. Este desplazamiento evitó que sufriese en propia carne las
vicisitudes del Saco de Roma en 1527, aunque contribuyó a sus propias expensas
a ayudar a la población y a rescatar prisioneros. Volvió a Roma en 1531 y unos
años después decidió viajar a Tierra Santa, para lo cual se trasladó a Ferrara en
1537, en espera de obtener el permiso del Papa, con la intención de embarcarse
en Venecia. Sin embargo, no llegó a partir a causa de su mala salud. En Ferrara
ayudó a establecer un monasterio de capuchinos, a instancias del reformador Bernardino
Ochino, quien después se haría protestante.
En 1539 regresó a Roma, donde entabló una apasionada amistad con Miguel
Ángel Buonarroti, quien la estimó enormemente, y sobre el cual tuvo una gran
influencia. Miguel Ángel le dedicó varios de sus sonetos y la retrató en
numerosos dibujos. En 1541 su hermano volvió a tener un enfrentamiento con el
Papa, ahora Pablo III, y llevó a cabo un levantamiento contra el mismo que
fracasó. Vittoria se trasladó entonces a Viterbo, donde conoció al cardenal Reginald
Pole. En 1544 regresó a Roma, donde la sorprendió la muerte en el convento de
San Silvestre, lo cual probablemente le ahorró algún disgusto con la Inquisición,
ya que desde el año siguiente sus amigos eclesiásticos serían objeto de
investigación.
CASO, ANGELES. Las Olvidadas. 2005 Editorial Planeta
http://es.wikipedia.org/wiki/Vittoria_Colonna




4 comentarios:
Hola soy una seguidora reciente y me encanta tu blog por varios motivos uno porque es historia y me encanta y la otra porque te ocupas de las mujeres.Concretamente la historia de Vittoria Colonna no la conocía.Soy una seguidora de Ángeles Caso.Enhorabuena,ánimo y sigue con este bello blog.Saludos.
Te dejo mi blog por si quieres visitarlo:
http://blogdebelenpuertas.blogspot.com.es/
Muchísimas gracias María Belén por dejarme tus halagadoras palabras, es un placer recibir la visita de otra enamorada de la Historia y de los interesantes personajes femeninos que nos encontramos en ella. Estaré encantada de visitar tu blog.
Muchos abrazos
Si os gusta el personaje de Vittoria Colonna os recomiendo dos lecturas. Una, el thriller histórico "El diablo en la Sixtina" http://www.eldiabloenlasixtina.com que habla sobre de todo de su relación con Miguel Ángel. Y la segunda, "Publishing women" de Diana Robin, un ensayo sobre mujeres del Renacimiento que habla de Vittoria Colonna, Juana de Aragón y otras muchas.
simplemente felicitar tu espacio, y apuntarme como seguidora, la mujer a lo largo de la historia ha tenido roles que no siempre son reconocidos sino mucho tiempo después
desde Chile un abrazo
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