martes, 15 de mayo de 2012

LA REINA MARGOT ( XXVIII y última)



LA ÚLTIMA DÉCADA 

 Margot, una vez olvidado el drama del palacio de Sens, no tarda en enamoriscarse de un tal Bajaumont, cuya perfección física hace que la reina quede prendada de él. Y ese deslumbramiento es tal que los servicios de Bajaumont son requeridos día y noche …, y el galán cae enfermo de agotamiento. Margot está muy preocupada y Enrique IV acude a Issy para reconfortarla. Al salir de la habitación, le dice a una de las dueñas de honor de su ex esposa: " Rezad por la convalecencia de Bajaumont, pues, si llegara a morir, ¡ Dios me asista! ¡ Sería mi ruina, ya que la reina Margarita no soportaría seguir en esta casa y tendría que comprarle otra! ".  Afortunadamente, Bajaumont se restablece y los terribles amantes reanudan sus justas amorosas. El 10 de mayo de 1607, el rey le escribe a María de Médicis: “ No he sabido nada nuevo, aparte de que la reina Margarita le pegó ayer a Bajaumont y de que él quiere irse”. ¿ Se marchó o murió de agotamiento? No se sabe.

Sin perder ni un precioso instante, el joven Villars le sucede. Lo bautizarán con el sobrenombre de “ el rey Margot ”. Para recuperar su juventud, Margot obliga a su amante a vestirse según la moda vigente durante el reinado de Enrique II, con gorguera, espada y penacho en el sombrero. Una vez engalanado a su gusto, lo recibe en su aposento revestido de tapices de Turquía y se encierra con él en el magnífico palacio que ha encargado construir en la orilla izquierda del Sena, frente al Louvre, con una gran extensión de parque y jardines. El palacio está suntuosamente amueblado. En la habitación revestida de tapices de Turquía, un solo retrato adorna la pared: el de Enrique IV. Como Villars posee una hermosa voz, Margot hace buscar cantores que se agrupen alrededor de su cama y entonen al unísono romanzas o cánticos.



Además de mejorar la ribera izquierda del río, Margot convocó en su palacio a músicos, escritores y filósofos, lo que atrajo a sus salones a mucha gente culta. Comidas y cenas son también “ alimento del espíritu “. La duquesa de Valois les propone a cuatro invitados que se sienten a su lado en la mesa a fin de conversar sobre temas elegidos por ella. Como Margot está llena de entendimiento, a menudo les hace perder pie. Una pequeña orquesta interpreta melodías compuestas por la señora de la casa. 

Sin embargo, pese a sus placeres profanos, Margot es profundamente piadosa. Asiste a tres misas cada día y comulga tres veces a la semana. Hace construir una capilla circular – la capilla de las Alabanzas- atendida por catorce padres agustinos descalzos que se relevan día y noche cada dos horas, por parejas. Debían cantar las alabanzas del patriarca hebreo Jacob con aires que la propia ex reina había compuesto. Pero los padres agustinos modulaban tan mal que Margot, harta, acabará por rogarles que se vayan a desentonar a otro sitio. Durante algún tiempo tuvo a su servicio al padre Vicente, capellán general de las galeras y que más tarde se convertiría en san Vicente de Paúl. Será su confesor.

Margot visita los hospitales, reparte mantas entre los necesitados, dota a jóvenes con pocos recursos y dona cien monedas de oro a los menesterosos con motivo de su aniversario. De una renta de casi trescientas setenta mil libras, gasta un tercio en fundaciones piadosas, y no olvida el colegio de los jesuitas de Agen. El rey la visita con frecuencia y fue paseando con Margot por las sombreadas avenidas del parque que bordeaba el Sena, cuando Enrique IV tuvo la idea de hacer que plantaran árboles en la orilla derecha del río, en dirección al pueblo de Chaillot. Así nació el Cours-la-Reine.


 
Tallemant des Réaux afirma que la duquesa de Valois llevaba entonces un gran verdugado, completamente rodeado de bolsillos, en cada uno de los cuales guardaba una caja que contenía el corazón de uno de sus amantes fallecidos, pues, a medida que éstos iban muriendo, ella se ocupaba de hacer embalsamar su corazón. Ese verdugado se colgaba todas las noches en un gancho asegurado con un candado detrás de la cabecera de su cama.

En un momento dado, Margot cae enferma. Estuvo tan gravemente enferma que Villars, sollozante, hizo la promesa de ir andando a Notre-Dame-des-Victoires, cerca de Senlis, si su amante se curaba. Una vez restablecida, tomará el gran camino de la Picardía para cumplir su compromiso. Margot le seguirá en carroza, acompañada de algunos miembros de su corte.


 
El 13 de mayo de 1610, Enrique IV exige que la duquesa de Valois asista a la coronación de María de Médicis en Saint-Denis. Margot, portando la diadema real y la capa bordada de flores de lis de oro, hace una profunda reverencia ante la que ha ocupado su lugar. Su cola es llevada por los condes de La Rochefoucauld y Curson. La ceremonia se desarrolla al son de los oboes y de otros instrumentistas. Los músicos llevan la librea de María de Médicis: jubón de satén blanco y calzas de terciopelo azul. Luego, Margot parte hacia su casa de campo de Issy.

Al día siguiente se festejará su cincuenta y siete cumpleaños. Aquella mañana, un cortesano señala que el 14 ha sido siempre un día feliz para Francia. Unos instantes más tarde, llega de París un correo que trae una terrible noticia: Enrique IV acaba de ser asesinado por un fanático llamado Ravaillac en la calle de la Ferronerie y su cuerpo ha sido trasladado al Louvre. Margot, con lágrimas en los ojos, se arrodilla ante la remembranza del rey en la sala de las Cariátides, en esa misma sala donde su hermano Enrique III, en presencia de la corte, antaño la arrastrara por el fango. El sábado 22 de mayo, la ex reina hace cantar un servicio por el descanso del rey difunto, de quien ella había sido esposa a intervalos durante veintidós años. Margot sobrevivirá a su ex esposo durante cuatro años y diez meses más.


 Basílica de Saint-Denis


A Margarita de Valois se la verá asistir en calidad de madrina al bautizo de Gastón de Orleáns, tercer hijo de Enrique IV,  y será ella quien presente a Luis XIII durante su confirmación, la víspera de su coronación. Se la verá también, con un vestido de tela plateada y cubierta de diamantes, en el baile celebrado en honor de los esponsales de la princesa Isabel de Borbón, hija de su ex marido y futura reina de España.  En 1614, la duquesa de Valois asiste a la sesión de los Estados Generales y  ve erigir en el Pont-Neuf la estatua de Enrique IV, que será derribada durante la Revolución.

Todos los asesinatos y crímenes que jalonaron su existencia, la conmocionaban tan profundamente que comenzó a desconfiar sobremanera de todo el mundo, sus disgustos y terrores continuos la volvieron hipocondríaca. Margot coge frío en el transcurso del invierno de 1614-1615 y no cesa de languidecer. El 26 de marzo de 1615, su capellán de honor, el obispo de Grasse, le advierte que su fin está próximo. Ella le da las gracias regalándole toda su plata. Al día siguiente, a las once de la noche, tras haber recibido los sacramentos, la nieta de Francisco I entrega su alma. Todo un mundo desaparece con ella. Tenía sesenta y dos años. Depositaron su cuerpo en la capilla de Saint-Augustin. Un año más tarde, los restos de Margarita de Valois fueron trasladados a Saint-Denis, a la capilla que la reina Catalina había hecho construir.

Esta mujer, a la que la ley sálica le privó de una corona que le correspondía por derecho, se convirtió en reina de un país sin fronteras y sin tiempo, situado al margen de la Historia, el reino de la novela y de la aventura, en el cual no le faltaría nunca súbditos fieles, prestos a rendirle un entusiasta homenaje de simpatía y admiración.


Fuentes:
CASTELOT, ANDRÉ. La Reina Margot. Ediciones Martínez Roca, S.A. 1994 
CRAVERI, BENEDETTA. Amantes y reinas. Ediciones Siruela, S.A. 2006
Algunas de las imágenes pertenecen a la coproducción europea " Henri IV " ( 2010)

7 comentarios:

MASONIA dijo...

Que detalle tan de mal gusto de Enrique,obligarla a ir a la coronación de su sustituta,al menos me agrada que el rey la siguiera llamando "Reina",creo que al fin de cuentas le permitieron seguir ostentando el título.Me encanta la reina Margarita de Valois,quizás otras reinas hallan tenido vidas mas interesantes pero lo que me llama la atención de ella es que a pesar de llevar una vida demasiado liberal se libró del triste destino de tantas otras,que cuando no fueron ejecutadas fueron encerradas en vida,amén de tantas otras reinas que se apegan a los tradicionalismos,que agacharon la cabeza ante las innumerables amantes de sus esposos y fueron un cero a la izquierda,no,la reina Margot no fue nada de eso,ni siquiera se puede decir que haya sido "repudiada" ya que se dió el lujo de negarse al divorcio y solo lo concedieron cuando ella lo solicitó.La verdad es que le tocó un marido bastante tolerante que era igual que ella.Simpatiquisimos Enrique y Margarita,al final quedaron como buenos amigos,despues de leer tanta tragedia en otras reinas da gusto leer la vida de la REINA MARGOT.Muchas gracias a quien hizo esta reseña.

Magnolia dijo...

Muchas gracias Masonia por dejarme tus opiniones y me alegra que te guste este personaje que me ha llevado tantas entradas relatar su dilatada y apasionante vida, me parece que, de momento, es la segunda mujer que acapara el mayor número de entradas de mi blog.

Margarita de Valois tiene sus puntos positivos y negativos, lo que menos me gusta de ella es el asunto del incesto con su hermano y que llegara a seducir a jóvenes casi púberes, pero a pesar de sus imperfecciones, me parece la vida de esta mujer sumamente fascinante. Tiene todos los ingredientes para ser cualquier cosa menos aburrida: intrigas, conspiraciones, asesinatos, luchas por el poder, pasión, lujuria, romances, divorcio etc...

La tragedia rodea su vida desde temprana edad:

Muere su padre por un accidente en una justa cuando era una niña, tiene que estar bajo el control de una madre y unos hermanos dominantes, la maltratan y obligan a casarse en contra de su voluntad, es testigo de la terrible masacre de la noche de San Bartolomé, su hermano Francisco II murió víctima de la mastoiditis gritando de dolor, su hermano Carlos IX exhaló su último suspiro entre sábanas manchadas de su propia sangre, su hermano Enrique III y su esposo Enrique IV son asesinados por dos fanáticos, su amante el duque de Guisa fue asesinado por orden de su hermano Enrique III, su amante Bussy asesinado por un marido engañado, su amante La Mole decapitado, su amante Aubiac colgado y enterrado todavía con vida, su amante Silvio apuñalado entre sus brazos, su amante Saint-Julien asesinado por otro de sus amantes, Vermont, que fue ejecutado y ella estuvo prisionera durante muchos años ... Sinceramente, pocas reinas vivieron tantos sucesos trágicos como le tocó a ella vivir.

Un abrazos y gracias de nuevo por pasarte.

Anastasia Romanov dijo...

A mi me queda una duda ¿Con todos los amantes que tuvo, no tuvo ningún hijo?
Y ahora que ya se toda su vida, he de reconocer que tuvo una vida muy intensa y la aprovechó, hizo lo que le dio de la real gana, pasó de lo que decían de ella y eso la hace una gran mujer, independientemente de que algunas cosas (el incesto principalmente)fuesen un poco fuertes

MASONIA dijo...

Existieron rumores de que habia tenido dos hijos,uno con un noble (que no recuerdo ya el nombre Champvallón o algo así) y otro supuestamente con uno de sus carceleros,pero yo en lo personal creo que fueron simples calumnias,repito que yo pienso que su esterilidad fue lo que la hizo tener el desenfreno que tuvo,y en lo del incesto yo también tengo mis dudas,con Carlos IX es probado que no hubo ninguna relación de ese tipo,con Enrique III pues yo lo dudo porque parece que ese rey le gustaban mas los hombres (aunque tambien tuvo amantes)y con el menor el duque de Alencon pues menos verosímil me parece,creo que mas bien era una madre para él,asi que pues...yo creo que eran calumnias,no es la única reina a la que han acusado de incesto,me vienen a la mente Ana Bolena,Lucrecia Borgia,y debe haber más,parece que el incesto era una acusación muy común en ese entonces,cuando no le podían hallar otros amantes a las reinas,además que creo que estaba en ese entonces muy mal visto que los familiares se demostraran "afecto".

Magnolia dijo...

Estoy de acuerdo en que Margot era estéril y que los hijos "clandestinos" que le adjudicaron fueron calumnias. Siempre he pensado que Margot llegó a querer a Enrique IV y se esforzó en ser buena esposa, en algún momento del matrimonio, y que alguna de las infidelidades de él pudieron hacerle daño. Sin duda, los acontecimientos de la terrible noche de San Bartolomé afectó la marcha de ese matrimonio. En cuanto al tema del incesto, por lo que he leido la propia Margot en sus memorias admitió que su hermano Enrique fue el primero. Ni con Carlos ni con Francisco hubo incesto, solamente Enrique.

Muchas gracias Anastasia y Masonia por vuestros comentarios.

Abrazos

MASONIA dijo...

¿Tú crees Magnolia?no recuerdo exactamente la frase de Margot en donde supuestamente ella confiesa la relación incestuosa,pero aún así yo no lo tengo tan claro,creo recordar que esa frase era muy ambigua y depende la interpretación que se le dé.Habría que ver que sentido tendría la expresión en francés.Aunque bueno,tampoco descarto si es que los hubo los escarceos incestuosos en la infancia,estando tan restringidos los hijos de reyes.Pero aún así yo sigo con mis dudas teniendo en cuenta que los Valois no eran muy queridos y los libelos contra ellos eran muy comunes.

Magnolia dijo...

Creo que Margot reconoció que Enrique había sido el primero en subirla al "montador", puede que tengas razón Masonia y sea error de la traducción, quien pueda leer sus memorias en francés sabrá si hay o no hay error.

Muchos abrazos