sábado, 12 de mayo de 2012

LA REINA MARGOT ( XXV)




LA DISOLUCIÓN DEL MATRIMONIO REAL


En julio de 1599, Enrique IV envía a Roma a un embajador con la misión de informar a Clemente VIII que, en vísperas de la noche de San Bartolomé, la reina Margot había aceptado unirse al rey de Navarra presionada por su madre y su hermano Carlos IX. También debe poner en conocimiento de Su Santidad que el matrimonio se había celebrado antes de que llegara a París la dispensa de consanguinidad. Se aporta un documento clave al expediente: Margarita de Valois solicita personalmente la anulación de su unión con Enrique de Navarra.

El tribunal, presidio por el nuncio Alejandro de Médicis, cardenal de Florencia, y del que forman parte el obispo de Módena y el cardenal arzobispo de Toulouse, se reúne en París en el palacio abacial de Saint-Germain-des-Prés. El 12 de noviembre los prelados le hacen al rey la delicada pregunta para la que, evidentemente, él estaba preparado:

- ¿ Se consumó el matrimonio?

Enrique, sonriendo, responde:

- Siendo jóvenes ambos y de temperamento alegre como éramos la reina y yo, ¿podía ser de otro modo?



El día 28 de ese mes, la reina olvidada recibe en su siniestra fortaleza de Usson al archidiácono Bertier, el cual llega acompañado de un grave protonotario que responde al bonito nombre de Rossignol. Van para interrogarla en nombre del tribunal eclesiástico. Margot confirma que su hermano y su madre la obligaron a casarse con Enrique de Navarra en contra de su voluntad.

- Jamás deseé ese matrimonio – les dice-. Fui a él forzada por el rey Carlos IX y mi madre la reina. Les supliqué llorando a lágrima viva. Pero el rey me amenazó con convertirme en el ser más desgraciado de su reino si no daba mi consentimiento.

Declara también que en aquel entonces el rey de Navarra no le inspiraba ningún afecto y hace alusión al duque de Guisa:

- Dije y repetí que deseaba casarme con otro príncipe, pero no tuve más remedio que obedecer.

Por último, presenta un argumento irrefutable, ya que unos testigos confirman la veracidad del hecho: ¿acaso el rey Carlos IX no había obligado a su hermana ante Notre-Dame, con mano firme, a inclinar la cabeza en señal de aquiescencia?. En resumidas cuentas, Margot dio su consentimiento de palabra y no de corazón. Cuando surge la espinosa pero primordial cuestión de saber si había habido consumación del matrimonio, Margot, al igual que el rey, declara a los enviados venidos de París:

- El día de la boda, uno y otro éramos tan libertinos que resultaba más que imposible impedírnoslo.

 

El viernes 17 de diciembre, los cardenales jueces pronuncian por fin el veredicto de anulación, permitiendo al rey y a la reina casarse en segundas nupcias. Habían interrogado incluso a la doncella de Margot y a Charlotte de Sauve, a quien el rey de Navarra habría podido hacer alguna confidencia. La anulación del matrimonio se basó en tres razones: que Margot no había dado su consentimiento a él por su libre voluntad, que entre ambos existía un vínculo de consanguinidad (como Enrique II era padrino del novio, Margot y Enrique eran también considerados hermanos espirituales) y que ni antes ni después de la boda, Catalina de Médicis había recibido la dispensa papal que necesitaba para superar estos obstáculos. Y la supuesta infertilidad de Margot también habría ayudado en el proceso. Pero la repudiada esposa conservó el título de reina.

Enrique le participa la buena noticia a Margot llamándola “ hermana mía”: “ Deseo que sepáis que no pretendo, después de todo lo que ha ocurrido, teneros en menos estimación ni amaros menos que antes; quiero, por el contrario, ocuparme más que nunca de cuanto os concierne y mostraros en todas las ocasiones que, de ahora en adelante, me propongo ser vuestro hermano no sólo de nombre sino también de hecho".



Margot expresa su agradecimiento con elegancia y una pizca de ironía. Acepta ese “ oficio de hermano” que le ofrece su ex esposo. “ Es cierto –añade- que en esta victoria yo pierdo mucho, y la compensación que me proporciona la conquista de vuestros favores debilitaría mi consuelo y me haría restarle importancia al cambio de mi suerte, si no considerase que es vuestra voluntad y que creéis que mi perjuicio favorece al bien público. Me someto, pues, a esa ley, no para contentaros, sino para obedeceros …”

- Se queja de que soy la causa de su desgracia – exclama el rey, recordando que Margot empuñó las armas contra él -, pero no existe otra sino ella misma. ¡Dios es testigo de lo que afirmo! Ella sabe muy bien que siempre la he amado y honrado, y que sus perjudiciales excesos hicieron que nos separásemos hace mucho tiempo el uno del otro.


RUBENS, PETER PAUL. Boda de María de Médicis y Enrique IV. 1622- 25. Museo Nacional del Louvre, París.


ENRIQUE IV TOMA POR ESPOSA A MARÍA DE MÉDICIS

Ese mismo 17 de diciembre, la disolución del matrimonio del rey es publicada solemne y públicamente a puerta abierta en la iglesia de Saint-Germain-l’Auxerrois, parroquia del Louvre. Una semana más tarde, el penúltimo día del siglo, Enrique le concede a Margot, a petición de ésta, el título de duquesa de Valois y le confirma el disfrute de sus posesiones en el Agenais, Condomois y Rouergue. A fin de pagar una parte de sus deudas, se le permite entrar en posesión de la herencia de Catalina de Médicis, en tanto que el rey le garantiza el pago de cuatro anualidades de veinte mil escudos, que no bastarán pese a todo para enjugar el considerable pasivo.

Margot, como cabe suponer, no tiene ninguna intención de aprovechar su libertad para casarse de nuevo, pero Enrique ya no puede sustraerse a su deber. Debe casarse, el reino de Francia lo exige. Así pues, pide la mano de María de Médicis. En Florencia, desde la muerte de Gabrielle d’Estrées, las conversaciones y las transacciones entre las dos cancillerías han ido avanzando lentamente. Por fin, el matrimonio de Enrique IV con la princesa toscana se celebra en Florencia el 5 de octubre de 1600 y se consuma en Lyon el 9 de diciembre.


Fuentes:
CRAVERI, BENEDETTA. Amantes y reinas. Ediciones Siruela, S.A. 2006
CASTELOT, ANDRÉ. La Reina Margot. Ediciones Martínez Roca, S.A. 1994 
FRIEDA, LEONIE. Catalina de Médicis. Siglo XXI de España Editores, S. A. 2006
http://waatp.it/people/margarita-reina/
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