A las siete de la tarde del lunes 19 de septiembre de 1496,
la archiduquesa Juana, acompañada de todo su séquito y vestida con sus mejores
galas, hizo su entrada en la ciudad portuaria de Amberes. Todos los principales
de la ciudad salieron a recibir a su señora, aunque no estuvieron presentes ni su
esposo, ni su cuñada Margarita de Austria, ni Margarita de
York - la duquesa viuda de Borgoña, quien, según decía Felipe el Hermoso, había
sido para él una verdadera madre “durant nostre minorité”-, ausencias estas
últimas difíciles de entender. Fue el burgomaestre de Amberes el encargado de
leer el discurso de bienvenida en presencia de la magistratura de la ciudad,
los señores, los clérigos, los comerciantes de diferentes países, etc…, que en
perfecta comitiva salieron al encuentro de doña Juana. Un cronista asociado a la corte de Borgoña celebró la entrada
de la archiduquesa:
Esta muy ilustre y virtuosa dama … de bello porte y graciosa
manera, la más ricamente adornada que jamás se haya visto en tierras del señor
archiduque, cabalgaba sobre una mula a la moda de España con la cabeza
descubierta. Estaba acompañada de 16 nobles damas jóvenes y una matrona que la
seguía, vestidas en tela de oro y montadas de forma semejante, y teniendo pajes
de ricos adornos y 27 o 30 trompetistas que hicieron todo lo posible para
despertar buen ánimo en esta entrada.
Amberes, Bélgica
Juana por fin había hecho la gran entrada que desde España
se había preparado. La rica ciudad de Amberes no reparó en gastos,
representando a lo largo de las calles por las que discurrió la comitiva,
historias alegóricas relacionadas con la virtud de su señor, algo habitual en las
ciudades de los Países Bajos y que formaba parte de las joyeuses entrées. No
obstante, los ciudadanos debieron de sorprenderse ante la riqueza del séquito
de doña Juana, cuyo destino era el monasterio de San Miguel, lugar habitual de
alojamiento de los duques de Brabante.
Pasaron diez días hasta que llegaron a Amberes su cuñada y
Margarita de York. La princesa salió de Namur hacia Bruselas, donde se hizo
acompañar por caballeros del Toisón de Oro e importantes damas. Formado el
cortejo, de Bruselas se dirigieron a Malinas, donde se unió a la comitiva la
duquesa viuda de Borgoña. A la entrada de Amberes seis trompetas españolas
dieron la bienvenida a Margarita de Austria, y el almirante de Castilla, al
frente del séquito de españoles, acudió de inmediato a rendir homenaje a la futura
princesa de Asturias.
Ya en el monasterio de San Miguel, las ilustres damas
supieron que la archiduquesa Juana estaba enferma y postrada, aquejada de fiebres tercianas,
y no debía de ser una simple indisposición consecuencia del viaje a juzgar por
las importantes sumas de dinero que se pagaron al médico y al boticario que la
atendieron.
Su cuñada, rompiendo la etiqueta – según la cual no se debía
importunar a la enferma, más que por no molestar por no encontrarse la persona
doliente presentable de acuerdo con los cánones cortesanos -, decidió subir a
sus habitaciones, encontrando a la archiduquesa en una cama baja sin cobertor a la moda de España. La cámara de doña
Juana despertó admiración por su riqueza, la fastuosa corte de Borgoña se
rendía ante los tejidos y los innumerables vasos de oro y plata que había en la
habitación.
Felipe el Hermoso
Debido a que Felipe el Hermoso aún no había regresado de su
viaje por Alemania, la estancia en Amberes se prolongó durante un largo mes,
durante el cual la enfermedad de la archiduquesa resultó no ser nada en
comparación con lo que padecieron sus acompañantes. A la pérdida de un navío en
la arribada a Inglaterra y al quebranto de parte de la recámara cuando encalló
una de las carracas, hubo que sumar las continuas pérdidas de vidas, entre las
cuales cabe señalar la del obispo de Jaén, principal clérigo del séquito y
encargado de celebrar el matrimonio, que falleció antes de la boda.
Después de permanecer en Alemania unos meses, el archiduque
Felipe decidió en octubre regresar por fin a sus dominios. En Amberes le
esperaba impaciente su esposa, pero además debía organizar la travesía de
Margarita de Austria a tierras españolas. Acompañado de un pequeño grupo de
caballeros para agilizar el viaje, a uña de caballo se presentó en los Países
Bajos a mediados de octubre.
Fuentes:
ZALAMA, MIGUEL A. Juana I: Arte, poder y cultura en torno a una reina que no gobernó. Centro de Estudios Europa Hispánica 2010
ARAM, BETHANY. La reina Juana, Gobierno, piedad y dinastía. Marcial Pons, ediciones de Historia, S.A. 2001





4 comentarios:
Te sigo amiga, siempre interesante, siempre aprendo y amplío mi cultura.
un abrazo
Impresionante la entrada de nuestra Juana en Amberes. Rodeada de su gente, debió ser todo un espectáculo!!
Me encantan tus entradas!!
Besos!!
Muchas gracias Genetticca, espero seguir aportando mi granito de arena en el aumento de tus conocimientos históricos :-)
Muchos abrazos
¡ Saludos querida Rae! Que de toda una sublime escritora como tú salgan alabanzas hacia mi espacio es un gran honor :-) Muchísims gracias por seguirme. Continuaré con Juanita una pocas entradas más, no sé si hacer el parón en el nacimiento de Leonor o en su primer viaje a España, depende como lo vea.
¡Muchos besos guapa!
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