jueves, 5 de abril de 2012

LEONOR LÓPEZ DE CÓRDOBA, La primera valida ( I )


No era reina. Ni hija de reyes, pero fue la mujer más influyente del reino de Castilla a comienzos del siglo XV. Su presencia cerca de la Corona no fue bien vista por sus contemporáneos. Leonor López de Córdoba había tenido la audacia de intervenir en el gobierno de Castilla. Pero no sería su cargo como valida de la reina Catalina de Lancaster lo que le aseguraría un lugar en la historia, sino el haber sido la autora de la primera autobiografía que se conoce en lengua castellana. Esas memorias resultan apasionantes por los hechos que narran y constituyen un documento histórico de gran importancia.

Leonor, que nació entre septiembre de 1362 y febrero de 1363, fue hija de Sancha Carrillo, dama de la casa de Alfonso XI, y de Martín López de Córdoba, maestre de las órdenes de Calatrava y Alcántara, adelantado mayor de Murcia y uno de los más firmes baluartes del rey Pedro I de Castilla en su lucha contra su hermano Enrique de Trastámara. Como la propia Leonor redactó en sus memorias, nació en Calatayud, donde su padre, a la sazón privado y consejero del rey Pedro, se hallaba junto al monarca para combatir al enemigo aragonés, dentro de la Guerra de los Dos Pedros. Tras ello, y junto al resto de su familia, Leonor se trasladó a vivir al alcázar de Segovia. Siendo muy niña falleció su madre, por lo que fue educada en la corte junto a las hijas del rey Pedro, que habían amadrinado a la pequeña. Hacia 1363, su padre envió a la corte a su hijo ilegítimo, Lope López de Haro, para que se criase junto a Leonor.



Con tan sólo siete años, su padre la casó con un caballero de otra importante familia, Ruy Gutiérrez de Hinestrosa. Pero ambas familias, la suya y la de su marido, fueron víctimas de la guerra fratricida entre el rey castellano y su hermano Enrique de Trastámara. Su padre ayudó con sus huestes, entre las que se contaban sus hijos y yernos, al bando petrista en los enfrentamientos de Montiel. Cuando el conde de Trastámara asesinó a Pedro I en 1369, el padre de Leonor se refugió en Carmona, que enseguida fue sitiada por el nuevo rey Enrique II. Tras un largo asedio, López de Córdoba negoció su rendición a cambio de que se respetaran sus vidas y haciendas. El rey Enrique lo promete, pero una vez tomada la plaza, no cumplió su palabra.

Leonor dice que su padre murió decapitado, aunque al respecto existen discrepancias entre los historiadores. Para muchos, Leonor miente porque, según ellos, la auténtica versión es la que da el canciller López de Ayala, contemporáneo de los hechos, quien escribe que a don Martín lo arrastraron por Sevilla y llegando a la plaza de San Francisco le cortaron los pies y las manos y lo quemaron. Según estos historiadores, no existen razones para que el canciller mintiera puesto que, como parcial que era del rey Enrique, no tiene por qué achacarle o atribuirle una crueldad excesiva. Sin embargo, según ellos, doña Leonor sí tiene razones para mentir puesto que el rey ha hecho morir a su padre sin honor, de una manera afrentosa.

Por el contrario, para otro grupo de estudiosos las memorias de Leonor son totalmente fiables ya que existen en ellas una serie de detalles, incluso los más nimios, que documentalmente son verídicos. En consecuencia, piensan que cuando hay una contraposición, un contraste entre las memorias de Leonor o relatos coetáneos como la crónica de Ayala u otros documentos, se debe dar veracidad al relato que hace doña Leonor. Fuera como fuese; lo cierto es que si Leonor cambia algún detalle sobre la muerte de su padre lo hace movida por el amor. Además, es normal que trate de ensalzar la figura paterna:

Cuando llevaban a mi padre para ser ejecutado se encontró con Mosen Beltrán Duguesclin, el caballero francés que entregó al rey don Pedro para que lo matasen. Duguesclin le dijo a mi padre: Señor Maestre, ¿no os decía yo que vuestras andanzas habían de parar en esto?, y mi padre respondió: Más vale morir como leal, como yo lo he hecho, que no vivir como vos vivís habiendo sido traidor.



Después de la muerte de su padre, toda su familia fue encarcelada en las atarazanas de Sevilla, excepto un hermano religioso. Ocho años tenía Leonor cuando la encerraron en prisión. Su único delito fue ser hija de Martín López de Córdoba, el mayor privado del rey Pedro. Las Memorias describen la crueldad con la que los prisioneros podían ser tratados en aquellos tiempos: « Y nuestros maridos tenían 60 libras de hierro cada uno en los pies y mi hermano don Lope una cadena encima de los hierros en que había 70 eslabones. Él era niño de 13 años, la más hermosa criatura que había en el mundo. A mi marido poníanlo en el aljibe del hambre, y teníanlo 6 o 7 días que nunca comía ni bebía, porque era primo de las señoras infantas, hijas del rey don Pedro…”.

Toda la familia y el séquito que los acompañaba, salvo la propia Leonor y su marido, murió durante una epidemia de peste que asoló la prisión. Al cabo de nueve años de encierro, el matrimonio fue liberado al fallecer Enrique II. La joven había cumplido los dieciocho años. Leonor cuenta en sus memorias cómo tratan ella y su marido de rehacer sus vidas al salir de la cárcel. No tienen parientes cercanos, sólo una tía de Leonor que vive en Córdoba, y con ella se va Leonor hasta que su marido acuda a recogerla después de recuperar la herencia que le correspondía en su calidad de hijo único. Pasaron más de siete años sin que Leonor tuviera noticias de su marido. En este tiempo parece que Ruy Gutiérrez de Hinestrosa anduvo vagando por el mundo incapaz de conseguir la herencia que le pertenecía. Sólo cuando un conocido de Córdoba coincidió con él en Badajoz y le contó que Leonor se encontraba bien reunió fuerzas para acudir a su lado.


Continuará ...


Fuentes:
CASO, ANGELES. Las Olvidadas. 2005 Editorial Planeta
ALVAREZ,MARÍA TERESA. Ellas mismas, Mujeres que han hecho historia contra viento y marea. La Esfera de los libros S.L. 2003
http://www.andalucia.cc/viva/mujer/aavcordo.html#Leonor
http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=lopez-de-cordoba-leonor

2 comentarios:

genetticca dijo...

Aunque no te deje comentarios, sigo tu blog. He conocido pesonajes, algunos, que ignoraba que existieran. Seguiré visitándote. Deja un poco de reyes y alcurnias y escribe sobre artistas. Son mucho más digestivos.

Un fuerte abrazo

Magnolia dijo...

Me alegra muchísimo verte por estos lares guapa, no te preocupes que iré intercalando personajes que no son de la realeza con las soberanas o princesas, tengo que acabar con la " historia interminable" de Margot :-) y continuar con otras historias inacabadas.

Un fortísimo abrazo genetticca, que pases una buena semana santa.

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