Planes para sacar a María Tudor de Inglaterra
En 1550 hubo rumores de que la princesa inglesa María Tudor, prima de la regente de los Paises Bajos, iba a ser detenida y encerrada en la Torre de Londres ante su negativa a cumplir con las leyes del reino. Se temía que fuese acusada de alta traición y se la condenase a muerte. Desde Flandes, bajo indicaciones de la regente María de Hungría y con la autorización de Carlos V, se urdió un plan para sacar de Inglaterra a la princesa amenazada y ponerla a salvo en territorio de los Habsburgo.
Un cambio de embajadores imperiales y la consiguiente llegada de una flota flamenca para llevar y traer a los dos funcionarios, sirvió para procurar la escapada de la princesa Tudor. La indecisión de ésta, si embargo, en el momento preciso en que debía abandonar de incógnito su residencia para embarcar en la flota que la aguardaba, desbarató el complot. La estrecha vigilancia a que sometían todas sus actividades hizo imposible esperarla por más tiempo, si se quería evitar levantar las sospechas del gobierno.
Un cambio de embajadores imperiales y la consiguiente llegada de una flota flamenca para llevar y traer a los dos funcionarios, sirvió para procurar la escapada de la princesa Tudor. La indecisión de ésta, si embargo, en el momento preciso en que debía abandonar de incógnito su residencia para embarcar en la flota que la aguardaba, desbarató el complot. La estrecha vigilancia a que sometían todas sus actividades hizo imposible esperarla por más tiempo, si se quería evitar levantar las sospechas del gobierno.
En julio de 1553 Carlos V comunica a su hijo que su nueva esposa no puede ser otra que la nueva reina de Inglaterra. El príncipe Felipe, muy poco entusiasmado con la idea de casarse con su tía, prefiere que el novio sea su padre, pero termina respondiendo al emperador que como hijo suyo obediente en todo no tiene más voluntad que la suya, especialmente, en un asunto de tanta importancia. Ni aquella docilidad incondicional a la voluntad paterna le impide, ciertamente, al joven príncipe - cuenta a la sazón veintiséis años y es en todo un perfecto galán- arder en deseos de conocer la figura y aspecto de aquella novia que le destinan. Difícil es la referencia, porque ninguno de los cortesanos de Felipe ha estado en Inglaterra ni hay quien recuerde haber visto jamás un retrato de María Tudor.
Pero en Bruselas está la tía María, que es mujer de recursos, y que envía a Londres a su pintor de Cámara, el holandés Antonio Moro, con el encargo de pintar un retrato al óleo de la reina. De los pinceles del artista salió el retrato que presenta a la reina de Inglaterra sentada en un rico sillón de terciopelo, vestida a la francesa, sosteniendo una rosa roja y un par de guantes en las manos, desbordante de joyas, luciendo una soberbia perla que bien pudiera ser la famosa perla Peregrina ofrecida por Felipe. Este retrato, que puede verse en el Museo del Prado, pudo ofrecerle al novio la primera impresión de la personalidad de su futura esposa. Una mujer de treinta y siete años con el rostro prematuramente ajado y carente de encanto, con una vida plena de vicisitudes y sufrimientos.
Regalos para la reina de Inglaterra
Aún no ha mediado entre Felipe y María Tudor una sola línea y ya hace meses que María de Hungría mantiene activa y tierna correspondencia con su prima. La reina inglesa la invita a visitar Londres. La regente de los Países Bajos, que agradece infinitamente todo testimonio de afecto, lamenta no poder ir porque, como siempre, se halla agobiada totalmente por los asuntos de Estado. La situación es muy crítica, la guerra con Francia nunca llega a liquidarse del todo, el emperador se encuentra demasiado enfermo y decaído, y todo el trabajo y la preocupación pesa sobre sus hombros. Pero, en cuanto suene la hora de la paz, ella le promete que atravesará el Canal de mil amores.
Y, entre tanto, le hace a su prima cuantos obsequios cabe imaginar. Le envía una caja con Santo Chrisma para ungirla en su coronación, ya que en Inglaterra no se encuentra óleo semejante. Sabedora de que a María Tudor le han apetecido toda su vida los asados y embuchados de jabalí y que esas exquisiteces son difíciles de obtener en Inglaterra, le ordena a su montero mayor, el señor de Tremessan, que organice una batida de jabalíes y envíe un buen cargamento de esta carne, cuidadosamente puesta en hielo, a las cocinas del palacio inglés, para que en la fiesta de su coronación y cuando bien le plazca, su querida prima pueda comer jabalí asado y en fiambre.
Y otra última sorpresa le prepara también, la más grata que su prima podría recibir: le envía un retrato del príncipe Felipe. Tiempo ha que lo hubiera enviado, pero el pintor gantés Lucas de Heere, que tiene el encargo de pintar ese retrato de medio cuerpo, ateniéndose a otros, pues no cuenta con el modelo, se eterniza en la obra tanto que, por fin, decide enviarle aquel otro retrato de cuerpo entero, mucho mayor y más hermoso, que le pintara Tiziano en 1551. Se lo enviaba con la condición de que lo devolviera más adelante: " (…) Como es materia muerta, cuando ella tenga el modelo viviente en su presencia, ya no lo necesitará ". Y parece que la reina de Inglaterra quedó impresionada al contemplarlo, ya que después de recibir el retrato, María Tudor confesó que estaba medio enamorada de él y que se encontraba con más fuerzas para vencer las resistencias del Consejo y del pueblo.
Fuentes:
PFANDL, LUDWIG. Felipe II: Su corona era la órbita del sol. Áltera 2005,S.L
RUBIO, MARÍA JOSÉ. Reinas de España, Las Austrias. La Esfera de los Libros S.L 2010





8 comentarios:
Querida Magnolia:
¡Por fin vuelvo a visitar tu blog! Después de un mes de ausencia me alegra leer acerca de mis queridos Tudor.
Bueno, Felipe era un joven bastante apuesto, es normal que María haya quedado prendada de su imágen, pero, ¿a Felipe le agradó lo que vio en el retrato de María? ¿Lograron ser felices en Inglaterra?
¡Qué hermoso está tu blog!
Besos y abrazos...
Bienvenida seas de nuevo querida Lady Grey, me alegra mucho leer tus comentarios. Pues ... Felipín no quedó tan enamorado del retrato de ella como ella del suyo, la verdad. Y cuando la vio en persona se quedó más decepcionado,la reina mostraba un aspecto avejentado para su edad y no era una gran belleza. Él aceptó ese matrimonio por obediencia a su padre y por respeto a sus deberes dinásticos, y porque sentía que tenía la misión divina de traer al catolicismo a los cismáticos ingleses. Y en España dejaba a su amada, la bella Isabel de Osorio.
María Tudor no fue feliz en su vida matrimonial con Felipe: desde un principio su pueblo no aceptaba ese matrimonio,no querían a un rey extranjero; Felipe siempre que podía la dejaba sola en Inglaterra y regresaba al continente; nunca logró quedarse embarazada realmente, fueron embarazos fantasmas; según rumores su marido la engañaba con damas de la corte inglesa y con alguna dama de Flandes, también se habla de los intentos de Felipe por congratularse a su cuñada Elizabeth en vida de su esposa. Y si esto lo unimos a la difícil situación que vivía el país por el clima de odio que se respiraba por causa de la religión, el cisma sangriento de Enrique había provocado que los católicos fuesen perseguidos y condenados a muerte, durante el reinado de su hermano Eduardo VI los protestantes siguieron imponiendo su doctrina a la fuerza y María quiso devolver a Inglaterra a la antigua religión, aunque al principio quiso ser tolerante, las revueltas y conspiraciones contra ella la obligaron a emplear la mano de hierro aconsejada por sus asesores y a imponer su religión a la fuerza, que es lo que terminaron haciendo también otros. Un reina nacida con mala estrella.
¡Gracias! me alegra que te guste el lavado de imagen de mi blog, tocaba darle un nuevo aire.
Muchos abrazos y feliz semana
Hola. Soy muy aficionada a la historia de la dinastía Tudor y me encanta tu blog. Estoy de acuerdo contigo en que María Tudor fue muy desafortunada, entre el trato que le dispensó su padre, los sufrimientos por la situación de su madre y al final el desamor de su esposo. Sin embargo creo que la historia ha sido muy injusta con ella al recordarla como "La sanguinaria". Si bien su represión de las ideas reformistas fue dura y violenta, no se diferencia de los métodos utilizados normalmente por los monarcas de la epoca para defender sus intereses, entre los que se incluye el mismo Enrique VIII.
Espero que publiques más sobre ella pronto. Un abrazo
Hola! He encontrado tu blog por casualidad mientras buscaba información sobre el Titanic y Molly Brown,y me parece muy completo e interesante. Si no te importa,te sigo.
Un saludo!
Hola Angélica María te doy la bienvenida a mi blog, me alegra contar con las visitas de aficionados de la historia y de los Tudor. Tienes razón, el gran error de María fue levantar hogueras que llevaron a la muerte a doscientas ochenta personas en cuatro años de reinado, pero en comparación con otros monarcas europeos y miembros de su propia familia, que también asesinaron y saquearon, su número es menor.
Muchos abrazos, feliz semana
¡ Hola S! Pues yo encantada de recibir tu visita y que te interese lo que leas, es un placer. Gracias por dejarme tu comentario. Gran personaje Molly Brown, me encantó escribir un par de entradas sobre ella con los datos biográficos que pude reunir.
Saludos y feliz semana
Maria I, merecia ser feliz.
Teve uma infância dourada, até Ana Bolena cruzar a vida dela.
É uma Rainha que admiro muito.
Teve á quem puxar, pois a mãe era maravilhosa.
Gracias María Isabel,
A pesar de los graves errores que cometió en su reinado, que por cierto también los cometieron otros y no son llamados "bloody", considero que María Tudor es un personaje trágico muy atractivo, tiene algo que conmueve.
Abrazos
Publicar un comentario en la entrada