miércoles, 25 de abril de 2012

La trágica historia de Beatrice Cenci



Beatrice Cenci es famosa por ser la protagonista de un espeluznante juicio por parricidio en la Roma post-renacentista, uno de los juicios más sonados de la Ciudad Eterna. Todo comenzó lejos de la capital, en la Petrella del Salto, una pequeña localidad de la provincia de Rieti, al norte de Roma, y en un castillo, La Rocca, el solar familiar de los aristocráticos Cenci. Allí había nacido, un día de febrero de 1577, nuestra protagonista. Era fruto del matrimonio de Ersilia Santa Croce y Francesco Cenci, un aristócrata de carácter violento y conducta amoral, odiado por la práctica totalidad de quienes le conocían. Su ambición le había llevado a enfrentarse varias veces con el papado, por lo que en repetidas ocasiones había tenido que vérselas con la justicia.

Tras la muerte de la madre de Beatrice, cuando la joven apenas había llegado a la pubertad, los Cenci se instalaron en Roma, en un soberbio palacio que mandaron construir sobre las ruinas de un antiguo edificio medieval, junto al gueto judío. Cerca de la corte papal, Francesco pensaba que el pontífice olvidaría antiguos desencuentros, él podría medrar socialmente y daría a sus hijos un futuro más prometedor del que podía esperarles retirados en la campiña del Lacio. Al poco de llegar a Roma, Francesco conoció a una hermosa y joven viuda, Lucrezia Petroni, con quien contrajo nuevo matrimonio y de la que tuvo un hijo, Bernardo, que vino a sumarse al núcleo familiar compuesto por los padres, Beatrice y Giacomo, el primogénito.




VIVIENDO UN INFIERNO

Poco después, estalló la tragedia. Francesco Cenci era un auténtico energúmeno que maltrataba a sus hijos y a sus servidores, violaba a su esposa y abusaba de su propia hija. Fue Beatrice la primera en alertar de la situación a las autoridades, pero la condición de noble de su padre y la juventud de la muchacha –apenas contaba con catorce años- quitaron toda verosimilitud a su denuncia. Francesco fue requerido por la autoridad, retenido unos días en prisión y devuelto a casa, donde cabe pensar que, espoleado por la ira, redobló sus tropelías. Decidió entonces recluir a su familia en el castillo de La Rocca, donde les visitaba con frecuencia, con la seguridad de que lejos de la vigilancia de las autoridades romanas, estaría a salvo de todo peligro. Se equivocaba.


EL CRIMEN

Hartos de sufrir maltratos y abusos de todo tipo, Lucrezia, Beatrice, Giacomo y Bernardo idearon un complot para deshacerse del monstruo. Con ellos colaboraron dos jóvenes del lugar, uno de los cuales, Olimpio Calvetti, se había convertido en amante de la joven Beatrice, que por entonces acababa de cumplir los veintiún años. Fue él quien, en 1598, durante una visita de Francesco al castillo, intentó envenenarle. Pero su acción no dio el resultado esperado y, ansiosas por acabar con su tormento, entraron en acción las mujeres de la familia. Lucrezia y Beatrice golpearon con una maza a Francesco, que permanecía inconsciente por el tóxico ingerido, hasta que murió. Luego, Giacomo y Bernardo lo arrojaron por la ventana a fin de simular un accidente. Nadie les creyó.




SENTENCIADOS A MUERTE

La guardia papal inició una investigación y el amante de Beatrice, una vez capturado, fue torturado hasta la muerte. Otro tanto sucedió con su cómplice, que murió sin revelar la verdad. Hasta que se interrogó a la familia y se descubrieron los hechos. Una vez arrestados, los cuatro cómplices fueron declarados culpables y condenados a muerte, a excepción de Bernardo, que a causa de su juventud, fue indultado, si bien se le obligó a contemplar la ejecución de todos los miembros de su familia y pasó el resto de sus días en prisión.

Cuando la noticia trascendió, toda Roma se echó a la calle. El talante violento de Francesco Cenci era de todos conocido, la familia alegaba haber actuado en legítima defensa y el veredicto del jurado se interpretó como un abuso de autoridad. El levantamiento popular fue tan violento que el tribunal concedió un pequeño aplazamiento para la ejecución de la sentencia. Pero, aunque todos confiaban en que la tregua serviría para que el papa Clemente VIII reflexionara y acabara concediendo el indulto, éste no mostró clemencia alguna pese a la gravedad de los hechos imputados a Francesco Cenci.




LA EJECUCIÓN

El 11 de septiembre de 1599, al alba, los cuatro Cenci fueron llevados al puente del castillo Sant' Angelo, donde se había levantado el patíbulo. Allí, Giacomo fue descuartizado con tenazas al rojo vivo y sus miembros expuestos a la vista del público. Luego, ante los ojos horrorizados del joven Bernardo y, atendiendo a su condición de nobles, Lucrezia y Beatrice fueron decapitadas con una espada en lugar de ser ahorcadas, como era habitual en el ajusticiamiento de reos comunes. El cadáver de Beatrice fue llevado en procesión hasta la iglesia de San Pietro in Montorio, bajo cuyo altar mayor – y sin lápida alguna que lo indicara- fue sepultada. Los bienes de la familia fueron confiscados y pasaron a engrosar las arcas papales.

La trágica vida y la desgraciada muerte de Beatrice Cenci fue motivo de inspiración para músicos y poetas pero, sobre todo, se convirtió en un símbolo de resistencia contra todo abuso de poder. Los romanos la veneraron como si de una santa se tratara y su sepulcro se convirtió en lugar de peregrinación. El mismo del que, según cuenta la leyenda, ella sale todas las madrugadas del 11 de septiembre para, cabeza en mano, regresar al puente Sant’Angelo donde fue ejecutada.


 Fuentes:
QUERALT DEL HIERRO, MARÍA PILAR. Mujeres de vida apasionada. La Esfera de los Libros S.L.  2010
http://es.wikipedia.org/wiki/Beatrice_Cenci

8 comentarios:

Anny D Lee dijo...

Que cosa mas triste e injusta, si libraron al mundo de un tio horrible >.<, por cierto hablo de blog ^^: http://annyinthedark.blogspot.com.es/2012/04/paginas-recomendables-3.html

Besos!!!

Magnolia dijo...

¡Muchísimas gracias Anny! ya me he pasado por tu espacio para dejarte un comentario :-)

Es vergonzoso que la justicia se posicionase a favor del energúmeno depravado, conociendo su fama de hombre violento, y condenase a muerte a las víctimas. No fue suficiente con la tortura que esta pobre familia tuvo que soportar durante años por culpa del monstruo del padre, que hasta en la muerte tuvieron que padecer. Lamentablemente, este caso lo seguimos viendo a diario por la televisión y en los periódicos, mujeres asesinadas por sus parejas, niños maltratados en sus hogares,abusos sexuales dentro del entorno familiar ... ¿ cuándo se acabará?.

Abrazos guapa

Angelica María dijo...

Si, lamentablemente este tipo de situaciones se siguen repitiendo. Y en este caso las primeras responsables fueron las autoridades que se negaron a administrar el justo castigo que merecía el padre de Beatrice, que si hubiesen actuado correctamente se hubiese ahorrado mucho sufrimiento... aunque conociendo las costumbres de la época es posible que detrás del ajusticiamiento de los Cenci hubiese algún interés económico, puesto que los bienes familiares fueron confiscados sin más

lady grey dijo...

¡Qué historia más trágica! Hasta en tiempos tan lejanos a existido inoperancia por parte de los organismos que deberían obrar con justicia. Si las autoridades hubieran creído la denuncia de Beatrice, se hubiera evitado esa tragedia.
Es un placer visitar tu blog.
Besos y abrazos...

Magnolia dijo...

Saludos Angélica María, gracias por dejarme tu comentario. Si, tiene visos de que el motivo económico fuese el principal motivo para cometer tamaña injusticia con la familia, el único heredero que quedó con vida, lo encerraron para siempre en prisión.

Muchos abrazos, feliz fin de semana

Magnolia dijo...

¡Hola querida lady Jane! Es lógico pensar que el depravado saldría de prisión con ansias de venganza y que aumentaría los malos tratos a su familia. Era de preveer que sangre se derramaría, o la de sus hijos y esposa o la familia se tomaría la justicia por su cuenta. Los pobres merecieron el indulto.

Besos y abrazos, feliz fin de semana

La Petite Gallery dijo...

I am so impressed with this wonderful ART blog.
Beautiful.

yvonne Leyden
lapetitegallery.blogspot.com

Magnolia dijo...

Thank you very much Ivonne! Nice to meet you, you are welcome.

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