CAMINO AL EXILIO
Después de la muerte de la reina María, lady Jane vive con su abuela, Jane Newdigate, lady Dormer, en el Palacio Savoy. El 29 de diciembre el conde de Feria contrae matrimonio con la joven inglesa venciendo la oposición de su familia extremeña. Al subir al trono Isabel Tudor cambia radicalmente la situación de Jane Dormer, lo mismo que la de los otros miembros católicos de la corte. La inestable situación y el enfrentamiento del conde de Feria, en su función de embajador español, con la nueva reina por su actitud religiosa, propiciarán su salida de Inglaterra.
El conde partió en junio de 1559 por orden real en dirección a Flandes, trasladando con él a un gran número de religiosos que se exiliaban de Inglaterra. La condesa salió poco después de tierras inglesas, el 27 de julio, escoltada por orden de Felipe II por don Juan de Ayala, acompañada también de un gran número de católicos ingleses con destino al exilio. En su grupo viajaba su abuela paterna, el obispo de Aquila y seis damas acompañantes, entre las que estaba su prima lady Margaret Harrington, una hermana de Sir William Pickering, la señora Paston y Susan Clarencieux, una de las damas favoritas de la difunta reina María.
El viaje fue una marcha triunfal. En Calais, Gravelines, Brujas, Gante y Amberes fueron recibidos oficialmente por los gobernadores de las ciudades y a los militares se les ordenó salir a saludarlos. Finalmente, a finales de agosto, la condesa de Feria descansaba en Malinas, en la corte de Margarita de Parma, hermana del rey de España. Y allí, el 28 de septiembre, dio a luz a su primer hijo, que fue bautizado Lorenzo. La condesa se quedó en Malinas hasta marzo del año siguiente, cuando su abuela la dejó para establecerse en Lovaina, donde permaneció hasta el final de su vida. Jane Dormer y su esposo iniciaron el viaje hacia su hogar en España.
La Pascua la pasaron en París con el duque de Guisa y de allí los condes de Feria siguieron hasta Amboise, donde Francisco II y su esposa María Estuardo, reina de Escocia, residían. Entre esta última y la condesa de Feria surgió una fuerte amistad que, aunque nunca volvieron a verse, duró hasta la muerte de la reina. Ellas mantuvieron correspondencia con frecuencia, María firmaba “ vuestra perfecta amiga, vieja conocida y querida prima”.
El conde partió en junio de 1559 por orden real en dirección a Flandes, trasladando con él a un gran número de religiosos que se exiliaban de Inglaterra. La condesa salió poco después de tierras inglesas, el 27 de julio, escoltada por orden de Felipe II por don Juan de Ayala, acompañada también de un gran número de católicos ingleses con destino al exilio. En su grupo viajaba su abuela paterna, el obispo de Aquila y seis damas acompañantes, entre las que estaba su prima lady Margaret Harrington, una hermana de Sir William Pickering, la señora Paston y Susan Clarencieux, una de las damas favoritas de la difunta reina María.
Palacio de Malinas
El viaje fue una marcha triunfal. En Calais, Gravelines, Brujas, Gante y Amberes fueron recibidos oficialmente por los gobernadores de las ciudades y a los militares se les ordenó salir a saludarlos. Finalmente, a finales de agosto, la condesa de Feria descansaba en Malinas, en la corte de Margarita de Parma, hermana del rey de España. Y allí, el 28 de septiembre, dio a luz a su primer hijo, que fue bautizado Lorenzo. La condesa se quedó en Malinas hasta marzo del año siguiente, cuando su abuela la dejó para establecerse en Lovaina, donde permaneció hasta el final de su vida. Jane Dormer y su esposo iniciaron el viaje hacia su hogar en España.
La Pascua la pasaron en París con el duque de Guisa y de allí los condes de Feria siguieron hasta Amboise, donde Francisco II y su esposa María Estuardo, reina de Escocia, residían. Entre esta última y la condesa de Feria surgió una fuerte amistad que, aunque nunca volvieron a verse, duró hasta la muerte de la reina. Ellas mantuvieron correspondencia con frecuencia, María firmaba “ vuestra perfecta amiga, vieja conocida y querida prima”.
Palacio de los Feria, Zafra
VIDA EN ESPAÑA
En agosto llegaron los condes de Feria a Toledo, donde
fueron recibidos públicamente por el rey y la reina, y unos días más tarde se
establecieron en su señorío de Zafra, en Extremadura, tratando de restablecer
su dañada hacienda. Hasta que el rey llama de nuevo a la corte a don Gómez
Suárez de Figueroa, haciéndole miembro de su Consejo de Estado y convirtiéndole
en Grande de España con el título de duque de Feria. Tras su ascenso al ducado,
lo vemos de nuevo en la corte de Madrid. En Zafra les nació su segundo hijo,
Pedro, en 1565, pero falleció a los tres meses de vida. El duque fue mecenas,
patrono religioso y un eminente literato, no faltando quien le atribuya algunas
obras en prosa y verso.
Los intereses de Jane Dormer por la causa del
catolicismo en Inglaterra no hicieron que cesara su correspondencia con la
reina Isabel. Su esposo, al igual que ella, era un ferviente partidario de
la religión católica y parece haber sentido una fuerte aversión personal hacia
la reina inglesa. Cuando Isabel I se negó a permitir el regreso de
lady Dormer, la abuela de la duquesa de Feria, a Inglaterra para recoger sus
rentas, el duque en vano instó a Pío IV para que excomulgara a la reina, a
pesar de la fuerte oposición de su esposa. En agosto de 1571, el duque de Feria
fue llamado por el rey a El Escorial para proponerle la gobernación de los Países
Bajos. Estando en el Monasterio para recibir las últimas instrucciones del
monarca, el duque se sintió repentinamente enfermo, con una fiebre muy alta,
falleciendo en septiembre. La reina María Estuardo trató de persuadir a la duquesa de Feria de abandonar
España y trasladarse a Flandes, para estar más cerca de Inglaterra. El
duque, por instigación de su esposa, había enviado previamente a la
reina de Escocia una ayuda de veinte mil ducados.
Jane Dormer tendrá un papel destacado durante esta primera
etapa del ducado de Feria. Su larga vida le permitirá conocer tres generaciones
del linaje, sobre las que impondrá su personalidad como una auténtica matriarca.
Su temprana viudez, el testamento de su marido, la minoría de edad del nuevo
duque y el posterior absentismo de su hijo y de su nieto, ocupados en asuntos
de Estado fuera de Castilla, dotarán a la duquesa de Feria de una
importantísima capacidad de decisión sobre la gobernación del estado de Feria
y, como consecuencia, sobre las fábricas y obras que se proyectaron. Una de las
empresas que se acometen será la remodelación y ampliación del alcázar medieval
para convertirlo en un palacio. Poco después, se edificaron la galería o
pasadizo, la nueva fachada de palacio y la iglesia de Santa Marina. Así mismo,
se concluyeron las obras de la iglesia de La Candelaria.
La duquesa de Feria permaneció el resto de su vida en casta viudez
y continuó promoviendo la causa del Papa con un celo sin igual. Más de una vez fueron
enviados espías desde Inglaterra a España para obtener información de sus supuestas intrigas
con la Iglesia Católica. Al menos cuatro Papas, Gregorio XIII, Sixto V,
Clemente VIII y Pablo V, mantuvieron correspondencia personal con ella. Todos
los católicos ingleses que llegaban a España recibían una calurosa bienvenida
en su casa y se les proporcionaba alimentos, ropa o dinero de acuerdo a sus
necesidades. Ella usó toda su influencia en la corte para obtener la libertad
de treinta y ocho ingleses encarcelados en Sevilla. La duquesa tomó el hábito de
la orden tercera de San Francisco y lo llevó el resto de su vida, porque
justamente de esa orden, ella y su marido fueron benefactores.
En 1609 se rompió un
brazo accidentalmente y desde entonces su salud ya no volvió a ser la misma. A
partir de entonces tenía la muerte muy presente en todo lo que hacía
diariamente. Desde principios de 1611 quedó postrada en cama y su último año, antes
de morir, lo pasó de forma muy piadosa, con trabajos y ejercicios espirituales.
El 13 de enero 1612 falleció la duquesa en Madrid atendida por siete sacerdotes. Su
cuerpo fue trasladado a Zafra y enterrado en el monasterio de Santa Clara con
el hábito de terciaria franciscana. Poco después de su fallecimiento, su
secretario Henry Clifford escribió una biografía de la duquesa de Feria, que no
fue publicada hasta finales del siglo XIX, concretamente en 1887, con el título
“ Life of Jane Dormer ”. Un libro muy raro, pues sólo se conocen los
ejemplares de la British Library de Londres y de la Biblioteca del Congreso de
Washington.
Fuentes:
RUBIO MASA, JUAN CARLOS. LOS SUÁREZ DE FIGUEROA, Memorial del linaje de la casa de Feria
RUBIO MASA, JUAN CARLOS. Artistas madrileños de comienzos del seiscientos en la baja Extremadura. Su intervención en el ornato litúrgico-funerario de la iglesia conventual de Santa Marina de Zafra
FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, MANUEL. Felipe II y su tiempo. Espasa Calpe S.A. 2006
http://en.wikipedia.org/wiki/Jane_Dormer
http://www.tudorplace.com.ar/Bios/WilliamDormer.htm
http://en.wikisource.org/wiki/Dormer,_Jane_(DNB00)
http://en.wikisource.org/wiki/Dormer,_Jane_(DNB00)




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