miércoles, 18 de abril de 2012

Diana de Poitiers murió envenenada por oro


El hallazgo de los restos de Diana de Poitiers, amante del rey Enrique II de Francia y fallecida a la edad de sesenta y seis años, permitió descubrir a un equipo de investigadores franceses la causa de su fallecimiento: un lento envenenamiento por oro líquido. Ninguna mano enemiga estuvo detrás del fatal desenlace. Según parece, la dama tomaba habitualmente pequeñas cantidades del mineral para conservar la juventud.

La tradición francesa aseguraba que, en 1795, los restos momificados de la dama habrían sido enterrados en un terreno cerca de Anet -el lugar donde vivió- después de que el ataúd en el que reposaba su cuerpo fuera profanado durante la Revolución Francesa. Pero la historia no se comprobó hasta que, en 2008, una excavación arqueológica recuperó en el mismo lugar unos restos cuyas características físicas coincidían con las de Diana.

Los investigadores explicaron que se trataba de una mujer madura (debido a la artrosis que presentaba) y que tenía una fractura en la tibia y el peroné (que se correspondía con una caída de caballo sufrida por la dama en 1565 y tratada por el cirujano Ambroise Paré). Además, se observaba una concordancia perfecta al superponer la mandíbula y el maxilar superior izquierdo sobre el último retrato de Diana que había realizado el pintor François Clouet.



Uno de sus contemporáneos, Pierre de Brantôme, había relatado que Diana de Poitiers tomaba habitualmente oro disuelto en sus bebidas como un elixir de la juventud. Y esto precisamente es lo que demostraron los investigadores franceses; un equipo compuesto por Philipe Charlier (especialista en Medicina Legal del Hospital Raymond Poincaré), Joel Poupon (experto en Biología toxicológica del Hospital Lariboisière) e Isabelle Huynh-Charlier (radióloga del centro Pitié-Salpêtrière).

Esta investigación puso de manifiesto que, en efecto, la leyenda no mentía. Se encontraron grandes concentraciones de oro en los residuos de tejido y de cabello de la favorita del rey. Una contaminación parecía poco probable. No era reina, no llevaba corona, las joyas no hubieran podido contaminar el pelo y los tejidos, y el oro no se utiliza como producto de embalsamamiento. Diana, obsesionada por el deseo de la eterna juventud y el brillo de una belleza sobrenatural que le caracterizó toda su vida, habría tomado cada día el elixir de la vida, una solución líquida de oro potable que le habría dado una tez muy pálida. Una concentración de oro tan alta como la que encontraron, podría corresponder a un síndrome de intoxicación crónica que provocaría anorexia, náuseas, diarrea, empobrecimiento del cabello y anemia, lo que explicaría la tez particularmente pálida de esta legendaria mujer del Renacimiento.

Os dejo un corto video titulado "Secrets d'Histoire - Diane de Poitiers" que he encontrado en youtube, en lengua francesa.



Fuentes:
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/12/18/pielsana/1261157929.html
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/698028.su-salud-bucal.html

10 comentarios:

Loli dijo...

La vida de esta mujer es muy apasionada tuvo que ser muy inteligente y muy guapa para tener al rey en sus redes tantos años a pesar de llevarla sus añitos , gracias por contarnos estas historias .
Saludos

Magnolia dijo...

De nada Loli, es un placer acercaros estas historias, son tan entretenidas ... Diana de Poitiers fue una reina en la sombra, la mano que mece la cuna, una mujer poderosa en la Francia de aquella época.

Saludos y gracias por comentar

Anna Devert dijo...

Es muy interesante la historia de Diana de Poitiers. Una mujer tan poderosa obsesionada por su belleza y muerta por tal obsesión. Parece que es difícil sustraerse a tal hechizo. Y al del oro, metal que, en la actualidad, se está utilizando también para las cremas de belleza. Esperemos que en las cantidades adecuadas.

Me gusta mucho cómo logras armonizar la vida de estas mujeres transformándolas en deliciosas historias.

Un abrazo

Magnolia dijo...

Muchas gracias Anna Devert por tus palabras, intento hacerlo lo mejor posible para contar historias que no resulten tediosas y os enganchen. En el caso de la muerte de Diana, su coquetería la llevó a una muerte lenta. Cuántas mujeres habrán muerto intoxicadas por las composiciones de los cosméticos y brebajes buscando la eterna juventud. Creo recordar que otra favorita Agnès Sorel también murió a causa del mercurio en sus cosméticos. Mi consejo, aceptemos las arrugas y busquemos remedios naturales.

Abrazos

dama de oro dijo...

Oh como sufri cuando lei un libro de Jean Plaidy sobre todo lo que paso Catalina de Medici por estos dos. Con la leyenda negra que tenia Catalina uno esperaba un final bien tragico para esta sra. Pero con oro o sin el ya era sexagenaria, lo que para la epoca era bastante descomunal . Saluditos.

PERSONAJES AMADOS dijo...

Nada en este mundo nos da eterna juventud, ni el oro!!
Finalmente y aunque ya vividita, tuvo que morir provocando ella su propio mal.
Muy interesante entrada Magnolia.
saludos...

genetticca dijo...

Hay que ser lerda para ingerir oro. No les basta con el que se adornan, hay que engullirlo con más ignorancia que belleza.
Interesante su vida, aunque tanto afan por conservar la juventud me parece un poco bestia.
De haber existido la cirugía plastica habria sido uhn Mikel Jackson.

Un abrazo amiga

Magnolia dijo...

Asi es dama de oro, Catalina de Médicis lo pasó bastante mal durante el tiempo que duró el romance entre su esposo y Diana, pero la reina prefirió mostrarse resignada y no dar lugar a escándalos en la corte por sus celos, aunque una vez viuda pudo vengarse de la favorita expulsándola de la corte y no se manchó las manos de sangre para deshacerse de Diana. Gracias, me alegra que te haya gustado esta entrada.

Feliz semana

Magnolia dijo...

Muchas gracias personajes amados por pasarte por aquí y dejarme tu opinión. Me satisface que encuentres interesante este artículo, yo no pude resistirme a publicarlo cuando leí esta noticia, aunque de hace unos años. No han cambiado muchos las cosas de aquellos tiempos a ahora, todavía vivimos con el culto a la belleza y al temor a las canas, los michelines y las arrugas. Está bien cuidarse pero nada puede hacerse contra el paso del tiempo.

Muchos abrazos

Magnolia dijo...

Coincido plenamente con tus observaciones querida Genetticca, no entiendo cómo no se daban cuenta que ingerir oro era veneno y que nada puede hacerse para evitar el deterioro del físico por el paso de los años. Que no eran tan ignorantes en aquella época en medicina y Diana era una mujer culta. Yo diría que a Sara Montiel.

Feliz fin de semana, muchos abrazos guapa

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