
Margot amaba al amor y no lo ocultaba. La libertad soberana con que disponía de sí misma se haría proverbial y el catálogo de sus aventuras sólo cedía al de su marido. ¿ Hubo, como se ha afirmado, un acuerdo de libertad recíproca entre los dos cónyuges? Es muy poco probable. La obligación de fidelidad conyugal, en aquella época, afectaba solamente a las mujeres. Desde el punto de vista legal, la acusación de adulterio que, caso de probarse, preveía penas severísimas, podía ser promovida exclusivamente contra las esposas; los hombres no tenían necesidad de rebajarse a pactar para tomar amantes y hasta el más tolerante de los maridos le hubiera molestado una conducta demasiado desenvuelta por parte de su consorte.
Al principio, Enrique se limitó probablemente a soportar de buen grado una situación sobre la cual no tenía control. Confinado en el Louvre, sin ninguna autoridad sobre su mujer que, hija y hermana de sus carceleros y como él dependiente de las decisiones de éstos, estaba más orgullosa de ser una princesa de Valois que la reina de Navarra, Enrique se cuidaba de sí mismo. En el transcurso de su largo encierro, que concluyó en febrero de 1576 con su fuga de la corte de Francia, las únicas evasiones que se le concedieron fueron las eróticas. El rey de Navarra fue el primero en hacer ostentación de su infidelidad, disfrutando de los favores de Charlotte de Sauve, una de las damas del séquito de Catalina de Médicis. Y Margot no vio razón para no ceder a las inclinaciones de su propio corazón.
Al principio, Enrique se limitó probablemente a soportar de buen grado una situación sobre la cual no tenía control. Confinado en el Louvre, sin ninguna autoridad sobre su mujer que, hija y hermana de sus carceleros y como él dependiente de las decisiones de éstos, estaba más orgullosa de ser una princesa de Valois que la reina de Navarra, Enrique se cuidaba de sí mismo. En el transcurso de su largo encierro, que concluyó en febrero de 1576 con su fuga de la corte de Francia, las únicas evasiones que se le concedieron fueron las eróticas. El rey de Navarra fue el primero en hacer ostentación de su infidelidad, disfrutando de los favores de Charlotte de Sauve, una de las damas del séquito de Catalina de Médicis. Y Margot no vio razón para no ceder a las inclinaciones de su propio corazón.


JOSEPH BONIFACE DE LA MOLE
Los adoradores de la reina Margot fueron por lo general atractivos, elegantes y jactanciosos, pero con tendencia a tener mal fin. Cuenta la tradición que el primero en obtener sus favores es Joseph Boniface de La Mole, un caballero de Provenza y favorito del duque de Alençon. Se perfuma, posee una elegancia poco común y sus piernas están consideradas las más bellas de la corte. Tiene una curiosa costumbre: cuando monta en cólera , ¡se come las plumas del sombrero!. Su barba, cortada en punta, tiene la suavidad de la seda y sus conquistas son innumerables. Diez meses después de su matrimonio, comienza para Margot una relación ardiente – una de las más ardientes de su vida amorosa- con este gentilhombre “ mejor paladín de Venus que de Marte”, si hemos de creer a Pierre de L’ Estoile. Oye tres o cuatro misas todos los días, incluso más. El resto del tiempo lo dedica al amor, “ convencido de que la misa oída con devoción expiaba todos los pecados y desvergüenzas que se hubieran podido cometer”. De aquí que el rey, enterado de ello, dijese con frecuencia riendo que “ a quien quisiera llevar un control de los desenfrenos de La Mole, le bastaría contar el número de sus misas”.
Enterado Carlos IX de los amores de su hermana, trama un complot a fin de sorprender al seductor de La Mole en una de las escaleras del Louvre que conduce al aposento de Margot. Pero su plan fracasa simplemente porque el galán toma otro camino para reunirse con la reina de Navarra.
El amante de Margot conspiraba junto con otros caballeros para sentar en el trono de Francia al menor de los hermanos Valois, el duque de Alençon, ante la muerte inminente de Carlos IX. Su primer objetivo es captar a la reina de Navarra para la causa. El duque “ empleaba toda clase de refinamientos y métodos para resultar agradable a mis ojos – escribe Margot- con objeto de que le dedicara mi atención como se la había dedicado al rey Carlos … Creyéndome invitada a ello por tantas sumisiones y compromisos y afecto como me demostraba, me resolví a amarlo y a abrazar aquello que le concernía”.
Enterado Carlos IX de los amores de su hermana, trama un complot a fin de sorprender al seductor de La Mole en una de las escaleras del Louvre que conduce al aposento de Margot. Pero su plan fracasa simplemente porque el galán toma otro camino para reunirse con la reina de Navarra.
SE FRAGUA UNA CONSPIRACIÓN
El amante de Margot conspiraba junto con otros caballeros para sentar en el trono de Francia al menor de los hermanos Valois, el duque de Alençon, ante la muerte inminente de Carlos IX. Su primer objetivo es captar a la reina de Navarra para la causa. El duque “ empleaba toda clase de refinamientos y métodos para resultar agradable a mis ojos – escribe Margot- con objeto de que le dedicara mi atención como se la había dedicado al rey Carlos … Creyéndome invitada a ello por tantas sumisiones y compromisos y afecto como me demostraba, me resolví a amarlo y a abrazar aquello que le concernía”.


EL COMPLOT ES DESCUBIERTO
El plan de los conspiradores era que Alençon y Enrique de Navarra huyeran de la corte, donde vivían bajo severa vigilancia, y marcharan rumbo al norte con una fuerza de soldados hugonotes. Según André Castelot, el rey de Navarra no se fía y, en la cama, le revela el secreto de los conjurados a su amante Charlotte de Sauve, quien se lo transmite a Catalina de Médicis, y ésta previene al rey Carlos. Según Leonie Frieda, el duque de Alençon, ante un pequeño cambio en los planes que lo sumió en un pánico desenfrenado, acudió presuroso a su madre y confesó su participación en la conspiración.
El complot fracasó miserablemente, pero mientras que los dos príncipes de la sangre sólo eran llamados a justificarse, y Enrique de Navarra se libraba brillantemente gracias a la defensa escrita para él por Margot, La Mole y su compañero Annibal de Coconat, fueron condenados a ser decapitados en la plaza pública.

La Mole fue acusado de atentar contra la vida del rey cuando se encontró una figurilla de cera coronada, que tenía el corazón atravesado por agujas, en su casa. La había hecho Cosme Ruggieri, hombre de confianza de la reina madre, nigromante y experto en magia negra. Inmediatamente se supuso que la figura de cera representaba al rey y que las agujas formaban parte de un pérfido hechizo de Ruggieri. Luego se supo que la figura de cera con corona representaba en realidad a Margot y no al rey. La Mole, desesperado por conseguir el amor de la reina de Navarra, le había pedido a Ruggieri que le hiciera un hechizo, y la muñeca había sido creada con ese propósito.
Después de ser sometido a interrogatorio y tortura, La Mole fue condenado a muerte. Aunque atrozmente torturado, no reveló los nombres de sus cómplices ni mencionó jamás el de Margot, si bien todos supieron que ella también había tomado parte en la conspiración. Lo único que admitió fue que la figurilla de cera encontrada en su casa representaba a una mujer cuyo amor quería conquistar.
El complot fracasó miserablemente, pero mientras que los dos príncipes de la sangre sólo eran llamados a justificarse, y Enrique de Navarra se libraba brillantemente gracias a la defensa escrita para él por Margot, La Mole y su compañero Annibal de Coconat, fueron condenados a ser decapitados en la plaza pública.

La Mole fue acusado de atentar contra la vida del rey cuando se encontró una figurilla de cera coronada, que tenía el corazón atravesado por agujas, en su casa. La había hecho Cosme Ruggieri, hombre de confianza de la reina madre, nigromante y experto en magia negra. Inmediatamente se supuso que la figura de cera representaba al rey y que las agujas formaban parte de un pérfido hechizo de Ruggieri. Luego se supo que la figura de cera con corona representaba en realidad a Margot y no al rey. La Mole, desesperado por conseguir el amor de la reina de Navarra, le había pedido a Ruggieri que le hiciera un hechizo, y la muñeca había sido creada con ese propósito.
Después de ser sometido a interrogatorio y tortura, La Mole fue condenado a muerte. Aunque atrozmente torturado, no reveló los nombres de sus cómplices ni mencionó jamás el de Margot, si bien todos supieron que ella también había tomado parte en la conspiración. Lo único que admitió fue que la figurilla de cera encontrada en su casa representaba a una mujer cuyo amor quería conquistar.


LA EJECUCIÓN DE LA MOLE
El duque de Alençon pidió en vano el perdón para La Mole y Coconat, amante de la duquesa de Nevers, la mejor amiga y confidente de la reina de Navarra. Margot y su amiga ven pasar a los condenados en la carreta que los conduce a la Place de Grève. El amante de Margot pasa el rosario y Coconat reza. En el cadalso, este último suspira:
-Señores, ya lo veis, los pequeños son castigados y los grandes, que son quienes han cometido la falta, se quedan.
En cuanto a La Mole, murmura:
- Dios y la Santa Virgen se apiaden de mi alma.
Y añade:
-Encomendadme a los favores de la reina de Navarra y de las damas.
Durante esa noche del 30 de abril de 1574, Margot y la duquesa de Nevers montan en una carroza totalmente cerrada con cortinas de cuero. El séquito se detiene en la Place de Grève, al pie del cadalso. Unos pajes descienden de sus asientos y le entregan una suma de dinero al verdugo. Jacques d’Oradour, el maestresala de Margot, compra las cabezas de los dos condenados clavadas en las picas infamantes. Sus enamoradas besan por última vez sus fríos labios y las colocan cuidadosamente en una caja. Al día siguiente, las harán embalsamar y luego las enterrarán ellas mismas en la capilla de Saint-Martin, “ bajo Montmartre”. Sin temer el escándalo, ambas se exhiben en el Louvre con ropajes de luto adornados con colgantes en forma de calavera que se habían cosido a la cintura. Sus collares y su peinado también están adornados con trofeos fúnebres.
-Señores, ya lo veis, los pequeños son castigados y los grandes, que son quienes han cometido la falta, se quedan.
En cuanto a La Mole, murmura:
- Dios y la Santa Virgen se apiaden de mi alma.
Y añade:
-Encomendadme a los favores de la reina de Navarra y de las damas.
Durante esa noche del 30 de abril de 1574, Margot y la duquesa de Nevers montan en una carroza totalmente cerrada con cortinas de cuero. El séquito se detiene en la Place de Grève, al pie del cadalso. Unos pajes descienden de sus asientos y le entregan una suma de dinero al verdugo. Jacques d’Oradour, el maestresala de Margot, compra las cabezas de los dos condenados clavadas en las picas infamantes. Sus enamoradas besan por última vez sus fríos labios y las colocan cuidadosamente en una caja. Al día siguiente, las harán embalsamar y luego las enterrarán ellas mismas en la capilla de Saint-Martin, “ bajo Montmartre”. Sin temer el escándalo, ambas se exhiben en el Louvre con ropajes de luto adornados con colgantes en forma de calavera que se habían cosido a la cintura. Sus collares y su peinado también están adornados con trofeos fúnebres.
Fuentes:
FRIEDA, LEONIE. Catalina de Médicis. Siglo XXI de España Editores, S. A. 2006
CRAVERI, BENEDETTA. Amantes y reinas. Ediciones Siruela, S.A. 2006
CASTELOT, ANDRÉ. La Reina Margot. Ediciones Martínez Roca,S.A. 1994
Imágenes extraídas de la película " La Reina Margot" ( 1994) dirigida por Patrice Chéreau.
2 comentarios:
Creo haber leído algo a cerca de esto en Rojo y negro de Stendhal, es más, el final del libro es muy similar al final de la historia de Margot y De la Mole.
Te deseo una feliz semana
Besos y abrazos...
Si, yo también leí hace años el libro de Stendhal y creo recordar que al protagonista Julien lo condenan a la guillotina y su esposa Matilde se lleva su cabeza. Creo que este final del libro es un guiño a la Historia.
Gracias Lady Grey, feliz semana para ti también.
Muchos abrazos
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