miércoles, 11 de enero de 2012

La infancia de Juana de Castilla ( III )


LA CASA DE LA INFANTA JUANA


La infanta Juana, igual que sus hermanas y su hermano mientras no tuvo la suya propia, estuvo incluida en la casa de su madre. No obstante, con el paso del tiempo, las infantas empezaron a tener algunos cortesanos a su servicio. En 1496 la reina nombró las casas oficiales para Juana y su hermano Juan. Después del personal religioso - confesor, sacristán, limosnero, capellanes – cada niño recibió oficiales administrativos dirigidos por un mayordomo mayor, camarero mayor, caballerizo mayor, contador y secretario.

El séquito de Juana incluía a cuatro criadas, de las cuales por lo menos tres habían sido anteriormente esclavas. Cualesquiera que sean las razones de su aparente manumisión o liberación, estas mujeres - Juana, Inés, Anastasia y Catalina - se quedaron con la infanta y demostraron mayor lealtad hacia ella que otros miembros de la corte de Isabel. En efecto, el hecho de que inicialmente carecieran de estado puede haber hecho a estas criadas más dependientes de Juana por el tipo de favores que ella podía proporcionar. A diferencia de estas criadas, la mayoría de los sirvientes que cuidaban de la infanta debían sus posiciones a la reina Isabel.




LUJO Y OSTENTACIÓN


Las cuentas de Gonzalo de Baeza revelan que los gastos más grandes de la infanta comprendían, con gran diferencia, la compra y el adorno de telas y numerosos artículos de vestir. Desde muy pequeña, a los cinco años, Juana poseía verdugos para dar la apariencia de tener caderas anchas y empezó a llevar cofia en su pelo ya a la edad de nueve años. Desde los chalecos a medida a los sombreros de moda, la infanta prefería particularmente el color carmesí, que hacía que el precio del artículo fuese más del doble. Ya hacia 1488, la ropa y otras posesiones que Juana había acumulado necesitaban una caravana de mulas apropiadamente guarnecidas para llevar su equipaje.

Juana gozó de todos los lujos y caprichos, fuera de sus obligaciones de estudiar y prepararse para ser reina de otro país. Cuando no iba a lomos de mulas o en carreta o similar medio de transporte, la infanta gustaba de ser transportada encima de un tabladillo a modo de andas, y se tiene noticias de que se hacía esto con frecuencia por darle gusto y por acatar su real voluntad y, además, porque su madre no restringía estas muestras de ostentación para sus hijos, ya que ello añadía prestigio a su corte y a ellos mismos.


CARACTER

La infanta era muy piadosa. Dijo un día a sus padres que quería ser monja y en cuanto su aya se descuidaba, se la encontraba durmiendo en el suelo o flagelándose sus desnudas e infantiles carnes puesta de rodillas. Criada en la estricta obediencia a sus padres, Juana no era, sin embargo, mansamente dócil. No fue fácil en modo alguno. Su madre la encontraba algo testaruda, porque cuando quería algo o había decidido alguna cosa, se empecinaba en ello con obcecación. Muestra tal vez de que personalidad no le faltaba. Según Tarsicio de Azcona, para la reina Isabel no fue Juana una de las hijas preferidas, la amaba sinceramente aunque nunca llegó a entenderla y a dirigirla.




LAS FIESTAS


En cualquier corte europea de la segunda mitad del siglo XV las fiestas duraban todo el día. Solían comenzar con un acto religioso al que se asistía lujosamente vestido y también para la ocasión, solían engalanarse las calles de la población, ya que no era extraño que los cortesanos procesionaran vestidos de gala para poder ser vistos por el pueblo.

La fiesta en sí comenzaba con un banquete y por la mañana se celebraban justas o torneos, correr la sortija – ejercicio de habilidad consistente en ensartar una anilla en la punta de una lanza corriendo a caballo -, juegos de cañas – una especie de torneo de origen morisco en el que los bandos contendientes en vez de portar armas llevaban cañas y en los que parece ser que el rey Fernando era un maestro – o se corrían toros, algo que desaprobaba la reina Isabel.

Para la noche se dejaban las danzas, el canto y las representaciones escénicas como entremeses y momos en los que solían participar los asistentes. Los disfraces y vestidos para los mismos costaban en ocasiones sumas apreciables.



LAS PRESENTACIONES PÚBLICAS DE JUANA


En comparación con sus dos hermanos mayores, Juana recibió una educación bastante modesta en rituales públicos. Sus padres dedicaron más atención a la formación ceremonial de sus primeros descendientes, Isabel y Juan. Durante la guerra de diez años que precedió a la toma de Granada en 1492, la reina muchas veces escogía a su hija mayor y a otras distinguidas damas para acompañarla en sus presentaciones públicas, mientras Juana y sus hermanas menores se quedaban en otros poblados.

La instrucción ceremonial de la joven Isabel culminó en unos festejos de quince días que celebraron sus desposorios con el príncipe Alfonso de Portugal en 1490. Durante estas celebraciones, la princesa y la reina asistieron a justas acompañadas de hasta setenta damas nobles exquisitamente vestidas. Juana apareció sólo momentáneamente, representando unas escenas en un pequeño teatro construido de sarga y postes en honor del compromiso de su hermana. La partida de la princesa Isabel a Portugal permitió a Juana tomar el lugar de su hermana al lado de la reina, hasta que la muerte del príncipe Alfonso precipitó el retorno de la joven viuda a España.

El príncipe Juan, siempre en lugar preeminente, aparecía más a menudo con su padre. A finales de 1490, el rey armó caballero a su hijo y le permitió que armara caballeros a otros señores. En contraste, las limitadas presentaciones públicas de Juana confirmaban su condición de improbable heredera de Castilla.




EL INCENDIO QUE HIZO PELIGRAR LA VIDA DE LA FAMILIA


Había temporadas en que los reyes, junto con toda la corte, vivían en improvisados campamentos en los límites del campo de batalla. Así ocurrió durante el asedio de la ciudad de Granada. En ese campamento sucedió un incidente que pudo tener muy graves consecuencias. Era mediados del mes de julio, con los calores estivales de Andalucía y había entrado la noche. Estaba la reina en su pabellón – algunos como Zurita dicen que estaba rezando sus oraciones en el retrete de las ramadas – y el rey Fernando durmiendo en su tienda, al igual que los infantes. Reinaba el silencio en la noche. Un descuido de uno de los criados que se dejó una lámpara encendida, junto con una ráfaga de viento, hizo que las tiendas reales se prendieran. El fuego se comunicó con espantosa rapidez. Iba de tienda en tienda y en un momento el campamento se convirtió en una gran hoguera. La reina y sus hijos, cuyos aposentos se encontraban contiguos al suyo, se vieron en gran peligro. El rey salió con la coraza puesta y espada en mano, pues en un principio se pensó en una emboscada de los musulmanes.

Ese incendio fue el causante de la construcción de Santa Fe, una villa a pocos kilómetros de Granada, desde donde se iniciaría el asedio a la ciudad de la Alhambra. Los soldados se convirtieron por unas semanas en artesanos, albañiles y constructores. Las tiendas de lona pasaron a transformarse en sólidas casas.



Fuentes:
ZALAMA, MIGUEL A. Juana I: Arte, poder y cultura en torno a una reina que no gobernó. Centro de Estudios Europa Hispánica 2010
ARAM, BETHANY. La reina Juana, Gobierno, piedad y dinastía. Marcial Pons, ediciones de Historia,S.A. 2001
MARQUEZ DE LA PLATA, VICENTA. El Trágico Destino de los Hijos de los Reyes Católicos. Santillana Ediciones Generales S.L 2008
FERNANDEZ ALVAREZ, MANUEL. Juana La Loca, La Cautiva de Tordesillas. Espasa Calpe S.A. 2000
MARTIALAY, TERESA. Isabel I. Homo Legens 2009
ULARGUI, LUIS. Catalina de Aragón. 2004 Random House Mondadori S.A.
GONZALEZ-DORIA,FERNANDO.Las Reinas de España.Editorial Bitacora S.A. 1989

9 comentarios:

lady grey dijo...

Me gusta la historia de Juana, no está exenta de peligros y aventuras, lástima que por ser hija de reyes su relación con ellos se haya limitado.
Sabes, me estoy leyendo El Pergamino de la Seducción y no sabes lo entretenido que me ha parecido, me está dando luces para conocer acerca de la vida de esta reina.
Feliz semana, querida Magnolia.
Besos y abrazos...

Francisca Quintana Vega dijo...

Hola....sigo atenta a la Historia que nos abre las puertas desde tu blog.Me gusta venir a visitarte y leer. A mí me cae muy bien la figura de Juana de Castilla.
Un beso y hasta pronto.

Francisca Quintana Vega dijo...

Acabo de leer todo lo que escribiste sobre Sisí...maravilloso..me ha encantado,porque es una de mis heroínas...de mis personajes preferidos....

Magnolia dijo...

Hola Lady grey, me alegra volver a leerte :-). A mi me parece muy interesante la etapa de la infancia de Juana, que es la misma que la de sus otras hermanas, una vida itinerante en medio de batallas y a la vez disfrutar de una corte culta y ostentosa, bajo la estricta observancia de sus padres y sus tutores. Todas ellas educadas para servir como peones políticos. Juana se marcharía a Flandes para estechar lazos con los poderosos Habsburgo. En España se quedaron María y Catalina que vivieron las bodas de su hermano Juan con Margarita de Austria, las muertes sucesivas de su abuela, sus hermanos Juan e Isabel, su pequeño sobrino Miguel, la marcha de María a Portugal para casarse con el viudo de su hermana y finalmente la última en salir para no volver, Catalina.

No he leido El pergamino de la Seducción pero tengo referencias muy buenas y con tu comentario me han entrado la curiosidad por leer esta novela.

feliz semana para ti también, gracias.

Muchos besos

Magnolia dijo...

Saludos Francisca y yo encantada de que me visites ¡ gracias por tus comentarios !. Entiendo que os resulte tan fascinante Sissi porque lo es, un personaje rebelde e incomprendido. Sin duda una mujer que dejó huella porque a día de hoy todavía es recordada.

Muchos abrazos, feliz fin de semana

genetticca dijo...

Cuanto más conozco la vida de la realeza más me sorprendo de que aun tengamos reyes.
Historias llenas de ostentación y batallas, estupideces de otros tiempos que quedaron absoletos y que nos empeñamos en mantener. Nunca avanzaremos con estos lastres.

No niego la parte histórica y fundamental de las narraciones, las conquistas y todo el escenario representando la pantomima humana con sus maniobras existenciales.

Un saludo Magnolia

Pedro de Mingo dijo...

Aunque no le comento tanto en el blog como desearía, no dude que sigo de cerca sus entradas y que esta vez no me he podido resistir a dejarle un comentario, pues el personaje tratado es uno de mis favoritos de la España medieval y usted nos está acercando de manera magnífica su infancia, muchas gracias.

Un saludo.

Magnolia dijo...

Gracias Pedro, no te preocupes sé que estás ahí. Yo tampoco soy de las que dejan comentarios en otros blogs amigos, como el tuyo, paso por momentos en los que me apetece leer más que escribir. Juana de Castilla es otra de mis pasiones históricas junto con su hermana Catalina, no hace falta decirlo :-)..

Un fuerte abrzo y feliz fin de semana

Magnolia dijo...

Saludos Genetticca, feliz fin de semana. Siempre me ha parecido, refiriéndome al ámbito doméstico de estos reyes, una insensatez llevarse consigo a sus hijos en sus campañas militares y exponer a los niños al peligro al levantar los campamentos en las inmediaciones del campo de batalla, no estaban exentos de producirse alguna emboscada de los enemigos y ser raptados los pequeños infantes, o morir como consecuencia del ataque.

Un abrazo

14 de enero de 2012 17:17