domingo, 27 de noviembre de 2011

JUANA AZURDUY DE PADILLA


Juana Azurduy de Padilla, heroína de la independencia del Alto Perú (actual Bolivia), nació en Chuquisaca en 1780. Dicha ciudad también recibía los nombres de La Plata o Charcas y era una de las más importantes de la América española. Sus padres fueron un hombre de bienes y propiedades pero de dudoso linaje español, don Matías Azurduy, y una madre de sangre mestiza, doña Eulalia Bermúdez. Quedó huérfana en edad muy temprana. Sus tíos se hicieron cargo de ella y de su hermana menor Rosalía. Pero la relación entre Juana y sus tutores era muy tensa, así que éstos decidieron que su díscola sobrina ingresará en un convento para hacerse monja.

Sin embargo, la vida conventual no estaba hecha para esa adolescente que amaba el cabalgar desafiando a los vientos, el trepar a los árboles sin temor a los porrazos, el zambullirse en aguas torrentosas, y terminó en una tremenda trifulca con la madre superiora que decidió la expulsión de Juana del monasterio de Santa Teresa. La joven regresó a Chuquisaca y sus tíos convinieron que viviría en las fincas de su padre, don Matías, colaborando en su administración. Era una muchacha muy agraciada y esa indiscutible belleza será en parte responsable del carismático atractivo que Juana ejerció sobre sus contemporáneos. Fue descrita como " de aventajada estatura, las perfectas y acentuadas líneas de su rostro recordaban el hermoso tipo de las transtiberianas romanas ".



En 1802 contrajo matrimonio con Manuel Ascencio Padilla, con quien tendría cinco hijos. Tras el estallido de la revolución independentista el 25 de mayo de 1809, Juana y su marido se unieron a los ejércitos populares, creados tras la destitución del virrey y al producirse el nombramiento de Juan Antonio Álvarez como gobernador del territorio. El caso de Juana no fue una excepción; muchas mujeres se incorporaban a la lucha en estos años.

Juana colaboró activamente con su marido para organizar el escuadrón que sería conocido como Los Leales, el cual debía unirse a las tropas enviadas desde Buenos Aires para liberar el Alto Perú. Durante el primer año de lucha, Juana se vio obligada a abandonar a sus hijos y entró en combate en numerosas ocasiones, ya que la reacción realista desde Perú no se hizo esperar. La Audiencia de Charcas quedó dividida en dos zonas, una controlada por la guerrilla y otra por los ejércitos leales al rey de España.

En 1810 se incorporó al ejército libertador de Manuel Belgrano, que quedó muy impresionado por el valor en combate de Juana. En reconocimiento a su labor, Belgrano llegó a entregarle su propia espada. Juana y su esposo participaron en la defensa de Tarabuco, La Laguna y Pomabamba.



Mención especial merece la intervención de Juana en la región de Villar, en el verano de 1816. Su marido tuvo que partir hacia la zona del Chaco y dejó a cargo de su esposa esa región estratégica, conocida también en la época como Hacienda de Villar. Dicha zona fue objeto de los ataques realistas, pero Juana organizó la defensa del territorio y, en una audaz incursión, arrebató ella misma la bandera del regimiento al jefe de las fuerzas enemigas y dirigió la ocupación del Cerro de la Plata. Por esta acción y con los informes favorables de Belgrano, el gobierno de Buenos Aires, en agosto de 1816, decidió otorgar a Juana Azurduy el rango de teniente coronel de las milicias, las cuales eran la base del ejército independentista de la región.

Tras hacerse cargo el general José de San Martín de los ejércitos que pretendían liberar Perú, la estrategia de la guerra cambió. San Martín quería atacar Lima a través del Pacífico, por lo que era necesario, para poder desarrollar su estrategia, la liberación completa de Chile. Esta decisión dejó a la guerrilla del Alto Perú en condiciones muy precarias. Juana y su marido vivieron momentos extremadamente críticos, tanto que sus cuatro hijos mayores murieron de hambre.



Poco tiempo después Juana, que esperaba a su quinto hijo, quedó viuda tras la muerte de su marido en la batalla de Villar el 14 de septiembre de 1816. El cuerpo de su marido fue colgado por los realistas en el pueblo de la Laguna, y Juana se halló en una situación desesperada: sola, embarazada y con los ejércitos realistas controlando eficazmente el territorio. Tras dar a luz a una niña, se unió a la guerrilla de Martín Miguel Gümes, que operaba en el norte del Alto Perú. A la muerte de este caudillo se disolvió la guerrilla del norte y Juana se vio obligada a malvivir en la región de Salta.

Tras la proclamación de la independencia de Bolivia en 1825, Juana intentó en numerosas ocasiones que el gobierno de la nueva nación le devolviera sus bienes para poder regresar a su ciudad natal, pero a pesar de su prestigio no consiguió una respuesta favorable de los dirigentes políticos. Según las fuentes consultadas murió en la provincia argentina de Jujuy a los ochenta y dos años de edad, en la más completa miseria: su funeral costó un peso y fue enterrada en una fosa común. Sin embargo, un atento lector ha tenido a bien señalarme que esta información es errónea y que Juana Azurduy de Padilla falleció el 25 de mayo de 1865 en la capital boliviana, Sucre. Sólo póstumamente se le reconocerían el valor y los servicios prestados al país.


Fuentes:
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/azurduy.htm
http://www.geograficasucre.8m.net/Conferencias/conferencia6.htm

9 comentarios:

genetticca dijo...

No se si llamar estupidez a la entrega de la vida por una lucha territorial que a fin de cuentas la gallardia y el honor juntos con el patriotismo,no pueden conquistar. Necia mujer, a mi modo de ver,que condena a muerte a sus hijos por abandono y desnutrición. No se que se consigue con eso, y si la lucha por unos ideales merece tal sacrificio.
No soy partidaria de las guerras con sus muertes y miseria por la conquista de un país o terruño. Ya se que existe un fanatismo enorme por parte de muchos que darían sus vidas por defender una patria. Nunca entendí semejante lucha.

Un abrazo amiga.

Magnolia dijo...

Yo también soy pacifista y nunca he comprendido, ni en este siglo ni en los anteriores, el valor de las guerras; que sólo traen degradación humana, dolor, sufrimiento, odios, rencores, enfermedades y hambre. Siempre he sostenido que hablando se entiende la gente y no con el diálogo de las armas. Cuántos casos de hombres y mujeres que dieron sus vidas por un ideal político o por mantenerse fieles a una religión, tenemos en las páginas de la historia. Intransigentes y fanáticos o héroes y valientes, según el prisma con el que se quiera mirar.

Un abrazo querida Genetticca

genetticca dijo...

http://visceral-genetticca.blogspot.com/

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Había leído algo de esta guerrillera y su marido, con triste final personal. En aquellos tiempos era corriente que algunas mujeres solas o acompañando a sus maridos se aventuran en los frentes contra los españoles, eran conocidas como "cantineras" y generalmente pese a su sacrificio personal no se les reconocía su entrega. Un saludo.

Magnolia dijo...

Saludos desdelaterraza,
Cada pueblo tiene grandes mujeres en su historia, y es una pena que desconozcamos su nombre. Sus vidas deberían ser divulgadas para darlas a conocer al resto del mundo.

Feliz semana, gracias por pasarte

Laura dijo...

Hola Magnolia, Me gusto tu artículo, al igual que tu blog! Te felicito.
Este personaje histórico me recordó una leyenda en Francia llamada La Rose de Versailles, también conocida como Lady Oscar, a pesar de que no se acepta en la historia de que una mujer logro comandar un ejército a temprana edad y luchar a favor del pueblo contra la Monarquía. En el museo Le Louvre hay un cuadro de ella, pero muy poco logran tener la suerte de verla.
Te dejo mi sitio:

http://saludequilibrioyestetica.blogspot.com/

Dr.Antonio Dubravcic-Luksic dijo...

Juana Azurduy de Padilla, falleció el 25 de mayo de 1865, En SUCRE Capital de Bolivia. No como se manifiesta en el articulo"en Jujuy Provincia Argentina"
Saludos
Dr.Antonio Dubravcic
www.portalchuquisaca.8m.com

Magnolia dijo...

Saludos Laura, gracias por dejarme tu coomentario. Estoy muy contenta por las buenas palabras hacia mi blog, me alegra que te guste.

No sabía nada del personaje que me señalas, sin duda buscaré información sobre Lady Oscar, su vida suena apasionante.

En cuanto pueda me apso por tu blog.

Un abrazo

Magnolia dijo...

Le estoy muy agradecida don Antonio por corregirme ese dato que, según las fuentes que había consultado, daban por lugar del fallecimiento de Juana Azurduy la provincia argentina de Yuyuy. Acabo de señalar ese error en la entrada. ¡ Muchas gracias !

Saludos