Esta dama del Renacimiento nació en Vitoria hacia 1490. Era hija de Martin de Salinas y Josefa González de Salas, judíos conversos y empleados en la corte real de Castilla, que estaban probablemente emparentados con la familia real. Siendo muy joven entró al servicio de Isabel la Católica, pasando posteriormente al de su hija Catalina de Aragón, prometida del príncipe inglés Arturo de Gales.
En 1501 llegó a Inglaterra acompañando a la princesa y fue su amiga más íntima y leal. Juntas compartieron la luz de Granada, el aterrador viaje por mar, el efímero primer matrimonio con Arturo de Gales y la desesperante situación de penuria de los años siguientes, los anteriores a la boda de Catalina de Aragón con su cuñado Enrique VIII. En 1511 fue madrina de bautizo de Mary Brandon, hija
de Charles Brandon, duque de Suffolk, y de su segunda esposa Anne
Browne. María de Salinas se volvió ferozmente pro inglesa y fue una de las personas que aconsejaron a la reina Catalina que se olvidase de España y fuese reina de Inglaterra ante todo. El embajador español Carroz escribió al rey Fernando de Aragón: " María de Salinas ... muestra en esta y en todo, enemiga mortal. Apartan a la reina de todo lo que cumple al servicio de Su Alteza ". En años venideros sería una de las defensoras acérrimas de la reina Catalina.
Permaneció soltera hasta el 5 de junio de 1516, cuando se casó con el noble inglés William Willoughby, barón Willoughby de Eresby. Tuvieron una hija, Catherine, probablemente ahijada de Catalina de Aragón. Como regalo de boda, el rey cedió el castillo de Grimsthorpe a la familia Eresby. Enrique VIII sintió una gran estima por ella, y para agradecer la compañía y todo el bien que hacía a su esposa, bautizó uno de sus barcos con su nombre Maria Willoughby.
Permaneció soltera hasta el 5 de junio de 1516, cuando se casó con el noble inglés William Willoughby, barón Willoughby de Eresby. Tuvieron una hija, Catherine, probablemente ahijada de Catalina de Aragón. Como regalo de boda, el rey cedió el castillo de Grimsthorpe a la familia Eresby. Enrique VIII sintió una gran estima por ella, y para agradecer la compañía y todo el bien que hacía a su esposa, bautizó uno de sus barcos con su nombre Maria Willoughby.
En octubre de 1526 murió Lord Willoughby y su esposa volvió a entrar al servicio de la reina. María pasó entonces varios años luchando contra su cuñado, Sir Christopher Willoughby, por el control de sus propiedades. El duque de Suffolk se convirtió en protector de su hija Catherine, a quien convertiría más tarde en su cuarta esposa.
En agosto de 1532, poco después de la anulación del matrimonio entre Catalina de Aragón y Enrique VIII por el arzobispo Cranmer, se le ordenó dejar la residencia de la reina y no intentar comunicarse con ella. A finales de 1535 la reina se encontraba muy enferma. La noticia de su enfermedad viajó rápidamente y María de Salinas pensó que nunca volvería a ver a su señora. Venía solicitando desde hacía mucho tiempo un permiso especial de Cromwell para visitar a la reina, a la que guardaba honda gratitud y cariño, pero el permiso le fue negado.
La noche de Año Nuevo de 1536, una dama de aspecto desaliñado llamó a las puertas del castillo de Kimbolton, lugar en el que se encontraba recluida la reina, explicando que se había caído del caballo a menos de dos kilómetros de allí y que necesitaba cobijo para recuperarse. Era María de Salinas, que había salido al trote de su residencia londinense, decidida a volver junto a su señora en sus últimas horas. Interpretó una elaborada charada para acceder al interior del castillo y correr al lado de Catalina, asegurando que la carta que la autorizaba a entrar estaba de camino y rogándoles que no rechazaran a una mujer que se había caído de su caballo en una fría noche de invierno. Los hombres que dirigían la casa no encontraron respuesta y le permitieron la entrada. María fue directa a los aposentos de la reina y cerró la puerta al entrar. " Y desde ese momento no la vimos más, ni tampoco una carta que la autorizara a venir aquí ", comentaba sir Edmund Bedingfield, el ofuscado mayordomo.
La baronesa Willoughby, que no dejó en ningún momento a su señora, lloró con lágrimas de impotencia cuando vio a Catalina de Aragón expirar su último aliento en sus brazos el día 7 de enero. El cuerpo de la reina fue puesto en la capilla de Kimbolton y velado por la propia María y las tres damas de la Casa. Veintidós días después, en representación de la corte, María de Salinas, junto a su hija la duquesa de Suffolk y Lady Eleanor Brandon, acompañó los restos mortales de su amiga en el cortejo fúnebre que salió del castillo de Kimbolton hasta su última morada en la Abadía de Peterborough.

Catherine Willoughby
La baronesa Willoughby vivió tres años más, durante los cuales pasó la mayor parte del tiempo en su residencia londinense de Barbican. Su hija Catherine, duquesa de Suffolk, se convirtió en amiga íntima de la sexta esposa de Enrique VIII, Catherine Parr, quien era también ahijada de Catalina de Aragón. En 1546, circularon rumores de que el rey estaba planeando anular su matrimonio con su sexta esposa y hacer de Catherine Willoughby, viuda, su séptima reina. La única hija de la católica y fiel María de Salinas se convirtió, más adelante, en una importante activista protestante.
María tuvo cuatro nietos, Henry y Charles Brandon, que murieron durante la adolescencia, y Peregrine Bertie y Susan Bertie, condesa de Kent, que sobrevivieron para continuar el linaje familiar. Esta dama española tiene numerosos descendientes entre la nobleza británica y la alta burguesía, como la difunta Diana Spencer, princesa de Gales. Murió en su residencia de Londres en 1539, a los cuarenta y nueve años de edad. En contra de lo que decía una leyenda, María de Salinas no fue enterrada con su gran amiga Catalina de Aragón en la Catedral de Peterborough, ya que en 1896 se comprobó que el ataúd de la reina era el único de la fosa.
Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_de_Salinas
MATTINGLY, GARRETT. Catalina de Aragon. 1998 Ediciones Palabra, S.A.
ULARGUI, LUIS.Catalina de Aragón. 2004 Random House Mondadori S.A.
TREMLETT, GILES. Catalina de Aragón, reina de Inglaterra. 2012 Editorial Crítica S.L.
http://www.euskomedia.org/aunamendi/120638



4 comentarios:
Muy leal a Catalina, serían pocas las damas españolas en Inglaterra y siempre gustosas de verse.
Quien lo iba a decir que Diana de Gales tuviera esta antigua raíz española y por ella el futuro nuevo rey de Inglaterra.
Un cordial saludo.
Una fiel amiga,una compañía leal era la que necesitaba la pobre Reina, me sorprende que la descendencia de esta admirable dama se encuentre en la familia que actualmente posee la corona, así como también me asombra el parentesco de Blanca de Castilla y uno de mis personajes favoritos, Ana Bolena, te agradezco mucho el dato.
Besos y abrazos...
Saludos amigo Eduardo, es verdaderamente un ejemplo de incondicional amistad esta dama. Tanto en los buenos como en los malos momentos supo permanecer con su señora y no dudó en acudir al lado de ella en sus últimos momentos de vida desobedeciendo la orden del rey. En su momento también me sorprendió que entre los descendientes de esta buena mujer estén miembros de la familia real británica.
Un abrazo
Saludos Lady Grey. Al menos la reina fue confortada en sus últimos días por aquella fiel amiga de la infancia y que seguro recordarían juntas muchos momentos vividos. Sería precioso que la leyenda fuese cierta y que la dama estuviese enterrada, sino en la misma tumba, al lado de su señora. Juntas llegaron a tierra inglesa y juntas yacerían en suelo inglés ...
Es curioso como estas dos grandes rivales del siglo XVI, Catalina de Aragón y Ana Bolena, tenían varios antepasados comunes: Guillermo el Conquistador, Leonor de Aquitania, Leonor Plantagenet y Eduardo I de Inglaterra ( que yo sepa).
Muchos besos, gracias por pasarte por aquí
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