martes, 13 de septiembre de 2011

VALENTINA TERESHKOVA


Valentina Vladímirovna Tereshkova fue la primera mujer de la Historia en viajar al espacio. Nació un 6 de marzo de 1937 en el pequeño pueblo de Máslennikovo, en Yaroslavl, a 200 kilómetros de Moscú. Pertenecía a una familia muy humilde. Su padre era conductor de tractores y su madre trabajaba en una granja. Cuando contaba tres años de edad, se quedó huérfana al morir su progenitor en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. El panorama familiar era de lo más desolador. Su madre, de veintisiete años de edad, debía sacar a la familia ella sola, con dos pequeñas y un hijo varón en camino. La familia se trasladó a la ciudad de Yaroslavl, donde había más posibilidad de trabajar en las fábricas de la zona, y su madre y su hermana mayor fueron contratadas en una textil. Al acabar la guerra, Valentina tenía ocho años y por primera vez pisaba un colegio.

Su primer trabajo fue en una fábrica de neumáticos, empleo en el que permaneció un año. Con su primer sueldo compró un pañuelo y unos dulces para su madre. De fuertes convicciones comunistas, la joven Valentina comienza a ascender en las juventudes del partido en Yaroslavl. Al mismo tiempo, compagina los estudios de Ingeniería Técnica Industrial con el trabajo en una fábrica textil. Es entonces cuando descubre su gran pasión, la que le acompañará toda la vida: volar.



El destino de Valentina Tereshkova queda sellado cuando comienza a frecuentar un club de paracaidismo tras recibir unas clases. Adquiere cada vez más experiencia en saltos, a la vez que asciende veloz en la estructura del partido. Así, en 1961 es nombrada secretaria de las juventudes comunistas de su localidad e ingresa en el Centro de Entrenamiento de Cosmonautas. La experiencia con el paracaídas es fundamental para su selección en esta escuela. En aquellos años, las naves Vostok despegan pero no aterrizan: los tripulantes han de saltar en paracaídas cuando se acercan lo suficiente a la Tierra. Ni siquiera hay que saber pilotarlas, dado que funcionan de modo automático.

Las autoridades soviéticas, en plena carrera espacial contra Estados Unidos, quieren ser también los primeros en enviar a una mujer al espacio, tras haber enviado al primer hombre. Buscan a mujeres jóvenes, de menos de treinta años, y que no superen el 1,70 de estatura ni los 70 kilos de peso. La habilidad como piloto no es necesaria, solo se exige experiencia en saltos con paracaídas. Asimismo, la elegida ha de ser “ideológicamente pura”. De entre más de cuatrocientas candidatas para ingresar en el cuerpo femenino de cosmonautas, cinco fueron seleccionadas: Tatiana Kuznetsova, Irina Soloviova, Zhanna Yérkina, Valentina Ponomariova y Valentina Tereshkova.



Durante los entrenamientos, que finalizó con excelencia, se entrenó para aumentar la resistencia del organismo a las condiciones del vuelo espacial. Los entrenamientos incluían la cámara térmica, donde había de permanecer con un traje de vuelo a temperatura de 70 grados centígrados y humedad de 30 por ciento; así como la cámara de privación sensorial, donde los futuros cosmonautas, privados de todo contacto con el mundo exterior, debían pasar 10 días. Asimismo pasó el entrenamiento en ingravidez y se preparó para el aterrizaje en tierra y mar con paracaídas. En un principio se planearon dos vuelos simultáneos con tripulación femenina, pero en marzo de 1963 el proyecto fue rechazado y tan sólo se aprobó un viaje con una tripulante. Esta mujer fue Valentina Tereshkova.

El 16 de junio de 1963, a la edad de veintiséis años y a bordo del Vostok 6, se convirtió en la primera mujer en viajar al espacio. El día de su viaje espacial, Valentina dijo a sus familiares que se iba a unas competencias de paracaidistas. Fue por radio como su familia se enteró del vuelo. Su nombre en clave durante la misión fue Chaika ( gaviota ) y su primer mensaje fue: "Aquí Gaviota. Veo el horizonte, una banda azul claro. Ahí está la Tierra, ¡qué hermosa es! Todo marcha espléndidamente ".

Pero no todo fue perfecto, resulta que Valentina se dio cuenta del fallo en la trayectoria, la nave estaba desviada 90 grados de la dirección correcta. Semejante circunstancia podría acarrearle problemas en los cálculos de vuelta o impedir que regresara con vida. Además, la comida fue escasa y terminó pasando hambre. Otras secuelas del viaje fueron los calambres que padeció al no poder moverse y el dolor de hombros causado por el anillo del casco. A pesar de las incomodidades que sufrió, Tereshkova pudo aguantar 48 vueltas alrededor de la Tierra y pasó casi tres días en el espacio.



Cuando finalmente regresó a la Tierra y fue expulsada de la cápsula espacial a 6000 metros de altura, vio como caía en un lago. Exhausta y hambrienta, tuvo que nadar para ponerse a salvo, aunque esa no fue la puntilla, ya que, débil, cayó por un golpe de viento, haciéndose un hematoma en la nariz. Fue debidamente maquillada antes de dar la multitudinaria rueda de prensa. Los Estados Unidos no envió una mujer al espacio hasta 1983, fue Sally Ride.

Tras el éxito de Valentina estaban previstos más vuelos que participaran mujeres, aunque tuvieron que pasar diecinueve años para que otra soviética, Svetlana Savítskaya, viajara al espacio. Algunos acusaron a Valentina de estar borracha durante el tiempo que duró la misión y de insubordinación. La respuesta gubernamental fue expedientar a quien decía tales difamaciones. También se dijo que padecía de vértigo y que había ocultado este hecho. Y hubo rumores de que Tereshkova estaba profundamente enamorada del primer hombre que viajó al espacio, Yuri Gagarin.

En 1963 contraería matrimonio con el también cosmonauta ruso Andrián Nikoláyev, y un año más tarde, nacería su única hija, Elena. El bebé sería examinado en conciencia, ya que era el primer retoño nacido de padres que habían estado en el espacio. Pese a todo, los médicos no detectaron ningún problema, es más, Elena se haría cirujano con el tiempo.




Después de su histórico vuelo, Valentina Tereshkova se graduó como ingeniera espacial en 1969. Ese mismo año, el grupo de cosmonautas femenino fue disuelto. Gracias a su activismo político, desempeñó diversos cargos y además colaboraba en el centro de entrenamiento para astronautas y fue nombrada en 1970, Coronel Ingeniero del ejército del aire de la URSS. Siete años después, recibió el Doctorado en Ingeniería. Pero como era una incansable feminista, luchó para que las mujeres soviéticas fueran tratadas en igualdad de derechos que los hombres. También se especializó en asuntos sociales ayudando a gente con problemas o a los niños de los orfanatos. Por su fuerte carácter, sus camaradas la llamaban a veces “ La mujer de hierro“. Era una ferviente defensora de la paz en el mundo, le apasionaba la historia, las matemáticas y la música.

Pero en el amor no le iba muy bien, y al final se divorció de su primer esposo por desavenencias irreconciliables. Pero se volvió a casar, en esta ocasión con Yuli Shapóshnikov. Pero Valentina nunca abandonó la idea de regresar al espacio, sobretodo cuando se barajó la posibilidad de una misión espacial a Marte. Finalmente, en 1997, constató que sus sueños no se podían hacer realidad y se retiró de la Fuerza Aérea y del cuerpo de astronautas.



A lo largo de su vida ha recibido multitud de medallas y condecoraciones, entre otras: dos Órdenes de Lenin, reconocimiento como Heroina de la Unión Soviética; la Medalla de Oro de la Paz de Naciones Unidas; el Premio Simba International Women's Movement o la Medalla de Oro Joliot-Curie. Además posee varios doctorados "Honoris causa" y medallas científicas otorgadas por Universidades y Sociedades de distintos países. En el año 2000 fue distinguida por una asociación internacional de Londres como "Mujer del siglo XX". Y su nombre, que significa fortaleza y valor, fue puesto a un cráter de la Luna.

Tras la muerte de su segundo esposo, decidió retirarse a una pequeña casa en el campo, donde actualmente recibe las visitas de sus amigos, de su hija y de sus dos nietos. Ahora su vida es mucho más tranquila, aunque alguna que otra vez concede entrevistas y cuando le preguntan si tuviera la oportunidad regresaría al espacio, no duda y contesta: “ Si tuviera dinero, viajaría otra vez al espacio aunque sea como turista y también volaría a Marte, incluso con billete sólo de ida”.



Fuentes:
http://www.ivoox.com/valentina-tereshkova-primer-mujer-cosmonauta-la-audios-mp3_rf_569373_1.html
http://mqciencia.wordpress.com/2011/06/21/valentina-tereshkova-la-gaviota-del-espacio/
http://es.wikipedia.org/wiki/Valentina_Tereshkova
http://www.laflecha.net/perfiles/ciencia/valentina-tereshkova
http://rusopedia.rt.com/personalidades/cosmonautas/issue_77.html

5 comentarios:

genetticca dijo...

Hay que tener un par de co...para meterse en un cohete,la verdad, yo tengo vértigo y admiro a los que hacen semejantes proezas.
Es curioso como el destino nos indica a veces nuestra verdadera vocación y digo a veces porque quizas nos ha sido revelada la nuestra y nos ha pasado desapercibida.

Gracias por compartir.

Elysa dijo...

Muy interesante esta mujer, la verdad es que apenas conocía nada de ella, excepto que fue la primera mujer en el espacio.

Besitos

lady grey dijo...

¡Qué gran mujer! Su historia me ha fascinado, esos son los modelos de tenacidad y valor que se deben seguir.
Creo que no podría tolerar la presión de estar encerrada, incómoda y en el espacio inconmensurable.
Feliz semana querida Magnolia.
Besos y abrazos...

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

En la sociedad de aquellos tiempos y de aquel país ya debió ser difícil dedicarse al paracaidismo, estudiar, etc... Sabía de esta mujer, pero no su biografía. Interesante. Un abrazo.

Magnolia dijo...

Me alegra mucho que os haya gustado este artículo. Yo también desconocía muchos aspectos de la vida de Valentina Tereskhova, sólo que había sido la primera mujer en subir al espacio, y veo a una mujer con unas cualidades admirables: tenía capacidad de superación, inteligencia, constancia, valor, fuerza y resistencia, pasión por su trabajo, conciencia social y defensora de los derechos de la mujer en su país. Un personaje destacable del siglo XX que realizó la gran hazaña de ser la primera mujer en volar al espacio, abriendo el camino a otras mujeres.

Me sorprende que tras el éxito de la misión de Valentina, la entonces URSS congelase los proyectos de enviar mujeres al espacio y tardase diecinueve años. Y también me causa extrañeza de que se hable de viajes a Marte cuando el hombre no se ha atrevido a pisar la luna desde que lo hiciera Estados Unidos hace cuarenta años. ¿ Por qué no han vuelto a la Luna ? ¿ Ya todo está explorado en nuestro satélite ?

Agradezco a todos vuestros comentarios, muchas gracias.

Un fuerte abrazo Genetticca, Elysa, Lady grey y desdelaterraza.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...