martes, 6 de septiembre de 2011

ISADORA DUNCAN


Angela Isadora Duncan vino al mundo en San Francisco un 27 de mayo de 1877. Era la menor de los cuatro hijos de Joseph Charles Duncan, un corredor de bolsa, y Dora Grey. La implicación del padre en un turbio asunto relacionado con una estafa bancaria, provocó el divorcio de la pareja. Su madre comprendió muy pronto que la niña tenía condiciones para el baile. Por eso, la autorizó para que, a los diez años, dejara los estudios y comenzara a recibir clases de ballet. Dora era una persona muy singular que influyó de forma decisiva en su hija. Desde que Angela, como la llamaban en casa, abandonó la escuela, se encargó personalmente de su preparación, inculcándole la pasión por la cultura mediterránea, la música clásica y un concepto muy avanzado de la femineidad. Culta y refinada, daba clases de piano para mantener a la familia y supo transmitir a sus hijos el gusto por la música y el arte, así como un cierto espíritu de clan que les hizo permanecer siempre unidos, superar todos los inconvenientes y empezar de nuevo cuantas veces fuera necesario.

La pequeña Angela era una niña solitaria y retraída que solía jugar en la playa mientras observaba el mar. Imaginaba entonces movimientos de manos y pies con el ir y venir de las olas, y que serían el origen de su peculiar estilo en la danza. Cuando llegó a la adolescencia, la familia se mudó a Chicago, donde Angela estudió danza clásica en un prestigioso centro. Tras perder todos sus bienes en un incendio, se trasladaron a Nueva York, una ciudad que abría muchas más posibilidades para el mundo del espectáculo. Nada más llegar, el dramaturgo Augustin Daly dio a Angela su primera oportunidad en la escena. Acababa de nacer Isadora Duncan.



Pero su baile, demasiado innovador para los parámetros que regían el music-hall, no despertó excesivo entusiasmo. Sus danzas, austeras, libres y despojadas de todo artificio, resultaban un regalo para el espíritu pero no encajaban con los cánones del teatro de variedades. Isadora, convencida de lo que hacía, no se doblegó a los dictámenes de la moda. Segura de que su estilo iba a ser mejor comprendido en Europa, viajó primero a Londres y luego a París, donde ante las muestras de arte clásico del British Museum y del Louvre, encontró las formas definitivas que caracterizarían sus actuaciones.

Primero en recitales en mansiones aristocráticas y luego en los teatros, vestida con una liviana túnica y descalza, sin artificio alguno – todo lo más con unas flores en el pelo-, Isadora bailó composiciones que hasta entonces nunca nadie se había atrevido a bailar. Sus coreografías tomaban modelo de la pintura renacentista o de las esculturas de los frisos del Partenón. Y, rota la rigidez del canon del ballet clásico, Isadora triunfó con rotundidad, pese a tropezar con algún que otro crítico que no dudó en calificarla de hereje de la escena. Desde entonces, recorrió con sus bailes la totalidad de los mejores escenarios europeos. En París se rodeó de una corte incondicional de intelectuales de los que fue musa indiscutible.




La Duncan, como comenzó a llamársela, síntoma indiscutible de que ya era una diva, creía además en el poder regenerador del arte. En pleno triunfo, fundó en Grunewald ( Alemania), la primera de sus escuelas de danza para facilitar a niñas sin recursos la posibilidad de aprender a bailar. Fue la primera de una serie de instituciones que, tanto en Europa como en los Estados Unidos, contribuyeron a formar bailarinas de la talla de Marta Graham o Mary Wigham.

No consiguió, sin embargo, llevar a cabo su gran proyecto: fundar en Atenas un templo de la danza que, fundamentado en las raíces de la cultura clásica, funcionara como escuela y laboratorio experimental. Para ello, en 1903, los Duncan viajaron a Grecia. La emoción que sintieron en Atenas fue indescriptible. Poco después compraron los terrenos donde debía erigirse su taller-escuela, pero las dificultades económicas les superaron y se vieron obligados a renunciar a sus sueños. Desde Grecia, Isadora viajó a Rusia, donde entró en contacto con Sergei Diaghilev, el alma de los Ballets russes, y el escenógrafo y figurinista Leon Baskt.



Isadora Duncan tuvo una vida personal tan poco convencional como la expresión de su arte y vivió siempre al margen de la moral y las costumbres tradicionales. Siempre se declaró “ bisexual, socialista, revolucionaria y partidaria del amor libre ". Su primer gran amor fue el pintor polaco Ivan Miroski, una breve relación que acabó en 1897, cuando Miroski se enroló voluntario en las tropas norteamericanas que luchaban contra los españoles en Cuba. Le siguieron el galerista británico Charles Halle, el poeta Heinrich Todd, y las escritoras Mercedes de Acosta y Natalie Barney, entre otros muchos amores efímeros y difusos que no dejaron gran huella en su vida. Isadora eligió ser madre soltera y tuvo dos hijos llamados Deirdre y Patrick. Aunque no quiso revelar el nombre de los padres, se sabe que fueron del diseñador teatral Gordon Craig y de Paris Singer, hijo del fundador del imperio de máquinas de coser Singer.

Su vida privada no estuvo nunca exenta de escándalos, ni tampoco de tragedias. La más espantosa fue la muerte de sus dos hijos, ahogados en el río Sena en 1913, al caer al agua el automóvil en el que viajaban junto a su nodriza. Años después, sin lograr superar la pérdida de sus hijos, se casó con el poeta ruso Serguéi Esenin, diecisiete años más joven que ella. Pero era un hombre destructivo, alcohólico y violento. Sus peleas eran legendarias y la conducta violenta de Esenin en hoteles o establecimientos públicos solía conllevar una serie de elevadísimas facturas que Isadora tenía que pagar después. Juntos viajaron a Estados Unidos, pero, acusados de ser simpatizantes de los bolcheviques, regresaron a Europa. Isadora no volvió a pisar su país natal. Las diferencias entre ambos esposos no tardaron en hacer imposible su vida en común y en 1923, se divorciaron. Deprimido y vencido del todo por el alcohol, Esenin volvió a Rusia, donde acabó suicidándose.



Tras el desgraciado accidente de automóvil de sus hijos, Isadora cayó en una terrible depresión que la apartó de los escenarios durante una larga temporada. Retirada con su familia a Corfú, intentó sin éxito que el Mediterráneo calmara su dolor. Desesperada, pese a tener ya treinta y seis años, una edad avanzada para la época, intentó tener otro hijo e incluso consiguió quedarse embarazada, pero el bebé, nacido prematuro, sólo vivió unas horas. Para compensar su soledad, en 1914 acogió a un grupo de niñas, alumnas de sus escuelas de baile, que la acompañaron en sus actuaciones y a las que, en un ingenioso juego de palabras, bautizó como Les Isadorables.

Pero nada ni nadie podía suplir la ausencia de sus hijos y desde el día de aquella tragedia, la vida de Isadora Duncan se convirtió en una loca carrera contra la soledad. Durante unos años, el baile siguió siendo la única droga capaz de sosegar su pena, pero las modas cambiaban e Isadora comenzaba a ser sólo una leyenda. Los contratos escaseaban y el matrimonio con Esenin la había dejado casi en la ruina. En 1927, impulsada por un grupo de buenos amigos, escribió su Autobiografía con la esperanza de poder salir del bache. No llegó a verla publicada, porque el 14 de septiembre de ese mismo año, en Niza, Isadora fallecía estrangulada con el chal que llevaba alrededor de su cuello, al enredarse en los radios del automóvil en el que viajaba.


Isadora viajaba en el asiento del copiloto de un automóvil propiedad de un joven y guapo mecánico italiano, Benoît Falchetto, a quien ella había apodado «Bugatti». La marca del automóvil es materia de debate, pero la opinión general es que se trataba de un Amilcar modelo GS de 1924. La leyenda transformó después la marca y lo convirtió en un Bugatti, mucho más caro y lujoso. Su amiga Mary Desti aseguró que aquel día, antes de subir al coche, Isadora se había despedido de sus amigos diciendo: “ Adieu mes amis, je vais á la gloire!”. Si bien el escritor estadounidense Glenway Wescott, da otra versión en la que Isadora habría dicho: “ Je vais á l’ amour!”, dado el carácter romántico de su cita con Falchetto.

Cualesquiera que fuesen sus palabras, cuando Falchetto puso en marcha el vehículo, la delicada chalina de Isadora - una estola pintada a mano regalo de su amiga Desti, suficientemente larga como para envolver su cuello y su talle y ondear por fuera del automóvil- se enredó entre la llanta de radios y el eje trasero del coche provocando la muerte por estrangulamiento de Isadora. El diario New York Times publicó lo siguiente: «el automóvil iba a toda velocidad cuando la estola de fuerte seda que ceñía su cuello empezó a enrollarse alrededor de la rueda, arrastrando a la señora Duncan con una fuerza terrible, lo que provocó que saliese despedida por un costado del vehículo y se precipitase sobre la calzada de adoquines. Así fue arrastrada varias decenas de metros antes de que el conductor, alertado por sus gritos, consiguiese detener el automóvil. Se obtuvo auxilio médico, pero se constató que Isadora Duncan ya había fallecido por estrangulamiento, y que sucedió de forma casi instantánea”. El cuerpo de Isadora Duncan fue incinerado y sus cenizas fueron colocadas en el columbario del Cementerio del Père-Lachaise (París, Francia).



Fuentes:
María Pilar Queralt del Hierro, Mujeres de vida apasionada. 2010 La Esfera de los Libros S.L.
http://es.wikipedia.org/wiki/Isadora_Duncan
http://myweb.stedwards.edu/jskok/gallery.html#images/Duncan_10.jpg

18 comentarios:

lady grey dijo...

Siempre quise saber a cerca de la vida de esta legendaria mujer. Estuvo rodeada de misticismo, desde la forma en la que bailaba hasta su muerte.
Nada ni nadie pudo calmar la tristeza que sintió con la pérdida de sus hijos.
Amiga mía, me fascinan tus temas siempre tan interesantes.
Besos y abrazos...

Elysa dijo...

Qué casualidad, dos Eleonoras en entradas seguidas. La Ducan en mi caso más conocida, no por ello me ha resultado muy interesante su post.
Bien, ya me he puesto al día con todas sus últimas entradas.

Besitos

Chesana dijo...

Hacía tiempo -demasiado- que no venía por aquí por lo que es mucho lo que tengo que leer aún, pero no quería obviar el magnífico texto sobre la Duncan que nos has dejado; magnífico de verdad.

Sigo leyéndote.

Gabriela Maiorano dijo...

Hola Magnolia!! Adoro Isadora Duncan Su vida con tragedias tan grandes siempre me conmovieron. Admiro la libertad que transmitía cuando bailaba. Muy bueno amiga.
Besossssssss

CarmenBéjar dijo...

Una mujer fuera de lo común tanto por su fuerza arrolladora como por sus ideales políticos y morales, una mujer que llegó a lo más alto y, sin embargo, la tristeza la acompañó durante toda su existencia. Por las fotografías se puede constatar su belleza.

Besos

genetticca dijo...

Conocía su biografía y también se hizo una película.ISADORA en el año 1968 del director Karel Reisz,con Vanessa Redgrave y James Fox. Muy completa.

Murió tan excentricamente como vivió, pero siempre fue una mujer muy libre y muy personal,criticada y perjudicada.

Un abrazo

Hada Saltarina dijo...

Leí y disfruté su "Autobiografía" teñida de mucho humor, y me parecía mágico cómo conseguía salir de las dificultades esta mujer. Pero leyendo ahora tu texto, reparo en la muerte de sus hijos por ahogamiento y en la suya por estrangulamiento, y surgen preguntas en mí: ¿qué ocurría en aquel árbol familiar? Bueno, como interesada en Constelaciones Familiares y demás, esto me ha impresionado.

Un fuerte abrazo

isthar dijo...

Isadora, extraordinaria, unica,incomparable.Tenia deseos y sentimientos intensos, y sus relaciones personales eran profundas, apasionadas y a menudo, tormentosas y dolorosas también. Existian unos lazos magnéticos poderosos entre ella y los que amaba, y podia obsesionarse emocionalmente con otra persona. Sus sentimientos se vuelvian tan urgentes que hacia cosas irracionales. Ella vivia trastornos emocionales periódicos y frecuentemente tenia que romper todos los lazos, liberando el pasado y empezando de nuevo.
Un verdadero mito
Un afectuoso saludo

Magnolia dijo...

Saludos Lady Grey, para mi siempre es un honor contar con tus comentarios. Isadora Duncan es un personaje singular, único en la Historia y no podía faltar. Gracias por pasarte.

Feliz semana, Muchos abrazos

Magnolia dijo...

Besos Elysa, estoy encantada de tenerte por aquí. Muchas gracias por todas tus palabras.

Feliz semana, guapa

Magnolia dijo...

Chesana cielo, las puertas de mi casa siempre estarán abiertas y te daré mis más calurosa bienvenida. Muchísimas gracias por leerme.

Magnolia dijo...

Hola Carmen,
Esta mujer fue una creadora, transgresora y un espíritu libre, que llevó al mundo de la danza a otros niveles, por encima de lo visto hasta entonces, como un soplo de aire fresco. Y valiente también, por vivir libremente según sus dictados en aquella sociedad puritana y conservadora de principios del siglo XX.

Abrazos, feliz semana

Magnolia dijo...

No he visto todavía esta película de Vanessa Redgrave, tendré que buscarla ... Mirando por Internet me he tropezado con una biografía de ella escrita por Luis calvo que se titula " Isadora Duncan, mi vida ".

Muchas gracias por leerme Genetticca,es un honor que te pases por aquí.

Abrazos, feliz semana

Magnolia dijo...

Gracias Hada Saltarina. Ahora que lo señalas ... la muerte por ahogamiento de sus hijos fue una premonición de la suya propia porque también falleció asfixiada. Tengo claro que debo leer más sobre esta mujer, vuestros comentarios me han dejado el gusanillo de la curiosidad ...

Abrazos y feliz semana

Magnolia dijo...

Hola Gabriela, me alegra leerte. Aunque conocía el nombre de Isadora Duncan, admito no haber prestado interés por leer algo sobre ella, y me encuentro con un personaje sumamente interesante con una vida trágica e intensa. La mujer creadora de la danza moderna.

Muchos abrazos, guapa. Feliz semana

Magnolia dijo...

Hola Isthar, muchas gracias por pasarte por aquí y dejarme tu comentario. Me parece que no me equivoco si afirmo que has debido leer mucho sobre ella, por como la has descrito. Te doy toda la razón en que es un personaje histórico incomparable, una mujer de leyenda, que tuvo una muerte absurda. Un espíritu creativo, inconformista, libre, valiente ... pero también una sufridora, la muerte de sus dos hijos la llevaron al borde de la locura. Lo dicho anteriormente, tengo que leer sobre ella.

Un gran abrazo, feliz semana

chrisLiraChile dijo...

te faltaron un montón amiga querida entre ellas las inigualables chilenas Violeta parra, Gabriela Mistral e Isabel allende, entre otras. Pienso también que no fue mucho el aporte de María Antonieta reina de Francia, la cual se recuerda más por sus frivolidades y el hambre que sufrió Francia en esos tiempos.
De todos modos se agradece esta pagina y su aporte cultural, te felicito!

Magnolia dijo...

Hola ChrisLira
Si, se que todavía no he hablado de miles de grandes mujeres, pero sigo alimentando el blog, cuando tengo tiempo, y poco a poco aparecerán. Hoy ya tiene Gabriela Mistral su entrada, gracias por nombrarme a estas tres mujeres destacadas chilenas, las tengo en mi lista.

Pienso igual que tu, otras reinas de Francia menos divulgadas han tenido un papel más destacado a nivel político pero no tuvieron una muerte trágica e injusta. María Antonieta se ha convertido en un personaje muy popular que fascina por su lujo, despilfarro, frivolidades, caprichos, vida matrimonial no muy feliz y su dignidad ante la muerte, puesto que murió en la guillotina.

Muchas gracias por tus palabras, saludos amiga

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