lunes, 26 de septiembre de 2011

ELENA SANZ, Amante de Alfonso XII


Sólo Elena Sanz logró anestesiar el dolor de Alfonso XII de España cuando el rey, a punto de enloquecer, se desplazaba a diario al panteón de El Escorial para llorar ante la tumba de la reina María de las Mercedes, su prima y esposa durante apenas cinco meses, muerta a los dieciocho años. Y es que Elena fue una persona especial, tanto por su maravillosa voz de contralto, dúctil y con una tesitura inusual entre las voces españolas, como por ser « elegantísima, guapetona, de grandes ojos negros fulgurantes, espléndida de hechuras, bien plantada », según Benito Pérez Galdós, e impactante según Emilio Castelar: « Quien haya visto en su vida a Elena Sanz no podrá olvidarla ».

Elena Sanz y Martínez de Arrizala nació en Castellón de la Plana en 1844. Su padre era primo del marqués de Cabra, por lo que, aunque sin fortuna, tenía cierta pátina aristocrática. Su familia se traslada a Madrid cuando Elena es sólo una niña e ingresa en el madrileño colegio de las Niñas de Leganés. Era aquella una institución destinada a proteger y educar a niñas sin familia ni recursos, sobre todo a las más bonitas, que por lo mismo “ estaban más expuestas a los peligros del mundo “. Allí, la joven Elena aprenderá canto a la vez que realizará sus primeras actuaciones en el coro de su Iglesia. Su voz destacó enseguida en el coro, hasta el punto de llegar a oídos de la reina Isabel II, que se convirtió en su protectora.




Alfonso XII


Debido a las peculiaridades de su voz, ingresa en el Real Conservatorio de la capital. Allí será discípula de Baltasar Saldoni, quien le proporcionará una audición con Enrico Tamberlick. Éste, reconociendo la calidad de la contralto, la recomienda para que vaya a París y en 1868 la inscribe como artista en el Teatro Chambery, representando ese mismo año el papel de Azucena en El trovador. Desde este momento, es reconocida en los grandes teatros del mundo. Será una asidua en la Scala de Milán, en donde compartirá cartel en muchas ocasiones con Julián Gayarre y cosechará sus mejores éxitos. Elena Sanz realizará giras por todo el mundo, Gayarre la solicita para su gira americana por Argentina y Brasil, y Adelina Patti para su gira en San Petersburgo frente a los zares y otras capitales centro europeas.

En 1872 tuvo lugar su primer encuentro con el futuro Alfonso XII, cuando el joven príncipe era alumno del prestigioso Colegio Theresianum de Viena. Una noche en París, después de una de sus actuaciones en la Ópera, Elena Sanz saludó a Isabel II. Al saber la reina que la contralto marchaba hacia la capital austríaca, le encargó que visitara de su parte a su hijo y le hiciera entrega de un regalo con una cariñosa carta. Elena visitó al joven Borbón en el Theresianum. Éste era un adolescente vivaz y políglota de quince años, que quedó extasiado ante la popular diva de la ópera, trece años mayor que él. Como reflejó Benito Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales. « Vestida con suprema elegancia, la belleza de la insigne española produjo en la turbamulta de muchachos una especie de estupor ».



Mercedes de Orleáns


Elena Sanz se fue de gira por Sudamérica, de donde regresó madre de un varón de padre desconocido. Y Alfonso cayó rendido ante su prima Mercedes de Orleáns al conocerla. A pesar de la oposición de Isabel II a la boda, a causa del enfrentamiento que mantuvo con su cuñado y padre de la novia, el duque de Montpensier, y de la preferencia del gobierno por un matrimonio con alguna princesa europea, se impusieron los deseos del ya convertido rey Alfonso XII, celebrándose la boda en enero de 1878 en la madrileña basílica de Atocha. Pero la dulce Mercedes murió de tifus cinco meses después. El joven monarca se sumió en tal desesperación, que sus allegados temieron que cometiera una locura.

Su consuelo llegó gracias al estreno de la ópera La Favorita de Donizetti en el madrileño Teatro Real. El tema del libreto era la pasión entre el rey castellano Alfonso XI y su amante, la hermosísima Leonor de Guzmán. Junto al gran tenor Julián Gayarre actuaba Elena Sanz. Cuando subió al palco a cumplimentar al monarca, renació la fascinación de éste. Alfonso XII se convirtió en su fiel seguidor, como atestigua una de sus cartas, donde dice: « Idolatrada Elena: mucho gusto he tenido en verte todos los días en estas funciones ».



María Cristina de Austria



Elena Sanz acabó sucumbiendo al amor del rey, abandonando los escenarios. Alfonso XII, loco de pasión, aprovechaba cualquier resquicio para ver a su amante. Al año siguiente, en 1879, sobre la pareja planean las primeras sombras. Cánovas, jefe de Gobierno que propició la Restauración, plantea al rey la urgencia de una nueva boda para dar un heredero. Consciente de sus deberes, Alfonso XII accede a su pesar. «Me casaré si me buscan ustedes novia». La elegida fue la archiduquesa María Cristina de Austria, prima del emperador austriaco Francisco José I, inteligente pero poco agraciada. Se casaron en Madrid en el mes de noviembre, mientras su romance con Elena Sanz seguía viento en popa y estaban esperando su primer hijo, el cual nacería dos meses después del segundo matrimonio del rey, y al que llamaron Alfonso.

La reina María Cristina no logró conquistar nunca el corazón de su esposo, cambiando el simple afecto, la cortesía y la admiración, que desde luego el rey manifestaba a su mujer, por el verdadero amor que la reina anhelaba. María Cristina tendría que soportar hechos personales y políticos que pondrían a prueba su férrea voluntad austriaca. Para empezar, ella y el rey estuvieron a punto de morir en un atentado al mes de casarse, casi a la vez que supo de la existencia de Elena Sanz.




La reina, furiosa de celos y herida en su dignidad, convence al presidente Cánovas para que expulse de España a la amante del rey. Por esta razón, Elena Sanz se traslada a París, donde inscribe al niño en el registro civil. María Cristina, que desde el principio había hecho esfuerzos para hacerse querer por su suegra, tuvo que ver cómo Isabel II, que admiraba profundamente a la amante de su hijo y había promocionado su carrera lírica, amadrinaba al nieto ilegítimo y se refería a Elena como « mi nuera ante Dios ».

La desaparición de la favorita, además, será sólo momentánea, pues Alfonso XII se encarga de hacerla regresar inmediatamente a Madrid y de instalarla en un piso cercano a palacio, donde habitualmente la visita. En febrero de 1881 nace el segundo vástago de los amantes. Otro varón, Fernando, para desgracia de María Cristina, que dará a luz a dos niñas seguidas, las infantas María Mercedes y María Teresa.

Crónicas y comentarios múltiples de esa época coinciden por unanimidad en que Elena Sanz, al final, se cansa de la relación prohibida y de su papel de favorita real. El amor de la contralto por su regio galán se apagó, dando paso a una discreta amistad, que negaba todo intento de aproximación sexual. Elena se afincó en París con sus hijos, sobreviviendo con las 5.000 pesetas mensuales que le mandaba el rey. No siempre puntual. «Querida Elena: hasta hoy no te he podido remitir lo que va adjunto porque cerré el mes con deudas y sin un cuarto», se excusaba en una carta.



María Cristina y su hijo Alfonso XIII



Pero la felicidad con la que María Cristina acoge la ruptura de su esposo con Elena Sanz es fugaz. Sabría de la aparición de otra cantante de ópera Adela Borghi, de Blanca Escosura, Adela Aymerich (la Cubana), y de otros affaires de un hombre que parecía beber la vida a medida que su tuberculosis avanzaba. Alfonso XII murió en el palacio de El Pardo el 25 de noviembre de 1885 a los veintiocho años, y no llegó a conocer a su único hijo legítimo, Alfonso, nacido siete meses después.

María Cristina, embarazada del futuro Alfonso XIII, se convirtió en regente y anuló la pensión que Elena Sanz percibía. Ésta contrató a un abogado para que defendiese legalmente sus intereses. Se trataba de Nicolás Salmerón, quien fuera primer mandatario de la I República y persona de la más acreditada integridad. Éste propuso entonces a palacio un acuerdo económico a cambio de no hacer público el contenido de más de un centenar de cartas de Alfonso, las cuales no dejaban absolutamente ninguna duda sobre la paternidad de los dos niños de Elena. Los responsables de las finanzas palaciegas terminaron por comprometerse a pagar una elevada cantidad a cambio de las cartas y por la expresa renuncia a cualquier petición legal de reconocimiento de paternidad. Las cartas se entregaron tras un primer pago que suponía un tercio del total. Se pactó que con el resto se crearía un fondo, del que los dos chicos podrían disponer en su mayoría de edad.



Elena Sanz murió en Francia en 1898. Nada más producirse el fallecimiento, varios funcionarios de la embajada española se presentaron en su casa y se llevaron de allí una serie de objetos, joyas y documentos varios, entre ellos la partida de nacimiento del hijo pequeño nacido en Madrid. Cuando los dos hermanos reclamaron su fortuna al alcanzar su mayoría de edad, no había nada. El banco había quebrado. En 1907, Alfonso Sanz inició un pleito reclamando su filiación como hijo de Alfonso XII, pero lo perdió.



Fuentes:
Mercedes de la Fuente, Valencianas célebres y no tanto (s. XIII-XXI). Generalitat 2009
Fernando Gonzalez-Doria, Las Reinas de España. Editorial Bitacora, S.A. 1989
José María Solé, Los Reyes Infieles. 2005 La Esfera de los Libros S.L
http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2006/570/1159653602.html
http://www.filomusica.com/filo20/jenri.html

10 comentarios:

Eduardo de Vicente dijo...

Lejos quedaban aquellos tiempos en que otros bastardos reales alcanzaban notoriedad política, leáse Don Juan y Don Juan José de Austria.

Saludos.

genetticca dijo...

Bueno,los dos bastardos, como así se llamaban antes, con su sangre azul rebosante de burbujas, se quedaron en dos simples pobretones. Que pasó con ellos? sabes algo más?

Era guapo Alfonso XII,que pena con Mercedes, tan joven...

Bella y retorcida historia.

Un saludo

Magnolia dijo...

No entiendo por qué no eran reconocidos los vástagos nacidos fuera del matrimonio si eran tan hijos de rey como los legítimos y además, para la sucesión al trono no suponían un peligro, dado que los ilegítimos no podían estar incluidos en la línea de acceso a la Corona.

Un abrazo Eduardo, te deseo que apses una feliz semana

Magnolia dijo...

No se mucho sobre el destino de los dos hijos de Elena Sanz. Buscando en la wikipedia he encontrado una pequeña información sobre el pequeño Fernando Sanz y Martines de Arrizala. Parece que destacó en el ciclismo amateur. Participó en los Juegos Olímpicos de París 1900 representando a Francia y logró la medalla de plata en la prueba de sprint masculino.

Esta historia es la típica de una novela romántica, la muerte de la amada reina víctima del tifus después de haber sido un matrimonio por amor. El consuelo del rey en los brazos de un amor imposible y prohibido y la imposición de un matrimonio de estado con una princesa extranjera, a la que el desamor de su marido le hizo muy infeliz. Finalmente, la muerte del joven y apuesto rey por la tuberculosis, tras lanzarse a otras aventuras amorosas como deseando olvidar, y el destino de Elena y sus dos hijos.

Muchos abrazos Genetticca

lady grey dijo...

Por fin me pongo al corriente con tu blog. Esas historias de amor prohibidas y difícilmente llevadas a buen término. De la suerte de sus hijos me apena demasiado que no hayan podido gozar de su dinero.
Besos y abrazos...

Magnolia dijo...

Como en estas historias donde hay un triángulo, los hijos terminan pagando los platos rotos.

Abrazos Lady Grey, muchas gracias por dejarme tus comentarios. Feliz semana

lunatica dijo...

Tengo información para responder a su pregunta sobre el paradero de los hijos bastardos de Elena Sanz y Alfonso XII.
A los 2 hijos de Elena les dio su apellido, el que fue el mejor amigo de Alfonso XII, y que muchas veces fue una imagen paterna para él.
Alfonso fue asesinado.
A Elena la hicieron firmar unos documentos en los cuales renunciaba a la Corona y a cambio le dieron una pensión.
Fernando tuvo 4 hijos.

Magnolia dijo...

Gracias Lunatica, tus apuntes ayudan a conocer un poco más el destino de estos dos hijos ilegítimos de Alfonso XII. Un saludo

lunatica dijo...

Hola Magnolia,
Te dejé mas información en tu correo, espero sea de tu interés.
Saludos,

Magnolia dijo...

De nuevo muchas gracias por tu cooperación, lunatica. En cuanto tenga un hueco leo tu correo :-)

Saludos y feliz semana