miércoles, 8 de junio de 2011

CRISTINA DE NORUEGA, La infanta de Castilla que vino del Norte


En la magnífica colegiata de Covarrubias se encuentra el sarcófago de Cristina, una princesa medieval que llegó de las frías tierras escandinavas para convertirse en infanta de Castilla. Junto al sepulcro, las banderas de Castilla y Noruega y una campana a modo de secreto talismán: las mujeres que la hacen repicar no tardarán en encontrar esposo. Campana de la buena suerte a través de la cual, se asegura, Cristina de Noruega exporta felicidad a cuantas van en pos del amor que ella disfrutó tan fugazmente. Ahora conozcamos la historia de esta exótica rubia princesa.

El rey castellano Alfonso X el Sabio concertó una alianza con el reino de Noruega, estipulándose que el soberano escandinavo Haakon IV enviaría a Castilla a su hija Cristina para que se casara con uno de los hermanos del monarca castellano. Era un hecho totalmente inusual en aquella época que a una princesa se le permitiese elegir esposo.


Una enorme nave vikinga se hizo a la mar en el otoño de 1257 desde el puerto de Bergen en dirección al Sur. A bordo, viajaban altos dignatarios del reino noruego, encabezados por el obispo Pedro de Hamar, nobles, damas y un centenar de caballeros, encargados de cuidar un valioso cargamento: oro, plata, pieles preciosas y otros bienes suntuarios, que constituían el ajuar y la dote de la más encumbrada pasajera de la nave, la princesa Cristina. Una joven belleza nórdica de veinticuatro años, de largas trenzas rubias, ojos azules, de tez blanca como la nieve y muy alta.

La embarcación disponía de dos camarotes en los que se alojaban la princesa y el embajador del rey de Castilla, don Fernando, castellano de tierra adentro, incapaz de soportar una navegación en cubierta sin marearse. Tras varias singladuras, la nao, impulsada por el viento y el esfuerzo de los remeros, llegó hasta el puerto inglés de Yarmouth. Desde allí, atravesó sin novedad el canal de La Mancha hasta recalar en El Havre, Normandía. Don Fernando y el noruego Thorleif el Enojado se dirigieron a París por el Sena para entrevistarse con el monarca francés, mientras la tropa se ocupaba de adquirir 70 caballos, a fin de reforzar la ganadería que habían traído a bordo. Les esperaba un largo camino por tierra.


La comitiva continúo hasta Narbona y de ahí a Gerona. Fue realmente espectacular el recibimiento de la ciudad a la joven princesa: “ En cuanto el conde de la ciudad oyó que llegaba la princesa Cristina salió a caballo hasta dos millas fuera de la ciudad, llevando a su lado a un obispo y 300 hombres. Cuando ella llegó a la ciudad, el conde tomó la brida del caballo y la condujo hasta el centro. El obispo se puso al otro lado, hasta que llegaron al lugar en donde se le había preparado hospedaje ”. El rey Jaime I de Aragón la recibió personalmente, y con todos los honores, cuando el cortejo noruego llegaba a Barcelona. El mismísimo rey cogió la brida del caballo de Cristina y la llevó hasta la ciudad, donde la atendió por dos días. El mismo acto se repitió durante todo el viaje de la princesa a Castilla por tierras aragonesas. Un cronista escandinavo atestigua: " Iba nuestra princesa enamorando por donde pasaba ".

El 22 de diciembre, la princesa llegó a Castilla. En Soria fue recibida por el infante don Luis y el Obispo de Astorga, quienes le acompañaron a Burgos. En el monasterio de Las Huelgas, Cristina y doña Berenguela, hermana del rey, celebraron la Navidad. Alfonso X, al frente de un impresionante ejército, se encontró con la princesa nórdica en Palencia y la condujo a la ciudad sujetando la brida de su caballo. En enero, el séquito noruego se encontraba ya en Valladolid, donde se celebraban las Cortes.


El rey de Aragón mandó un mensaje al rey de Castilla y a la reina, su hija, pidiéndoles que le concedieran la mano de la princesa Cristina. Alfonso X trató de este asunto con la princesa y los noruegos, dejándoles elegir, y añadiendo que era un hombre excelente y un gran gobernante. Sin embargo, los noruegos sabían que el rey Jaime I estaba entrado en años y no aconsejaron esa boda. Como la princesa y sus acompañantes no aceptaron la candidatura del monarca aragonés, Alfonso X describió uno a uno a sus hermanos: Fadrique, viudo, grave y estudioso, con el labio partido por un accidente de caza, de la que es apasionado; Enrique, gran conocedor de caballos, algo rebelde y tortuoso, a la sazón ausente del reino; Sancho, piadoso y etéreo, con la mirada puesta en los cielos. Al final de la lista, el rey traza la semblanza de Felipe, arzobispo electo de Sevilla ( aunque poco inclinado por la mitra), alegre, gallardo y calavera. Cristina escogió a Felipe de Castilla como esposo.


Al conocerse la elección de la muchacha, el monarca castellano permitió a su hermano reincorporarse al estado seglar, que en puridad nunca había abandonado. La boda de la enamorada princesa se celebró el 31 de marzo en la Colegiata de Valladolid. Después, su cortejo retornó a Noruega y los recién casados establecieron su residencia en Sevilla, donde ya residía el infante. Cuatro años después de su matrimonio, Cristina falleció sin dejar descendencia y bajo causas misteriosas. Se habla de melancolía por estar lejos de su patria, a causa del calor al que estaba desacostumbrada, por una enfermedad o envenenada por la reina Violante, esposa de Alfonso X .

Su cuerpo recibió sepultura en la Colegiata de Covarrubias y su esposo nunca cumplió su promesa de edificar una iglesia en honor de San Olav, que le hiciera antes de casarse. El infante Felipe sobrevivió doce años a Cristina y volvió a casarse en dos ocasiones más.


La casualidad quiso que en el año 1958 un albañil encontrara su tumba. Cuando abrieron la lápida descubrieron el cadáver casi incorrupto de una mujer joven y fuerte, muy alta y delgada. Vestía ricos ropajes con restos de bordados de oro y piedras preciosas. También llevaba joyas que indicaban su alto linaje. Junto al cuerpo momificado se encontraba un pergamino con versos de amor y una receta para el mal de oídos. Conservaba intacto su largo cabello rubio y algunas uñas largas y cuidadas. Setecientos años de ser confinada en su tumba, la princesa Cristina de Noruega volvía a ver la luz del día.

En 1978 la ciudad noruega de Tonsberg, antigua residencia real de la familia de Haakon IV, tras hermanarse con Covarrubias, donó a la población castellana una estilizada estatua de la princesa. Ahora Covarrubias, Castilla y León, Noruega y la Fundación Princesa Kristina quieren también cumplir el único deseo de la princesa que no le dio su marido: una iglesia en honor a San Olav. Estará en el Valle del León (a 500 m. de Covarrubias) y en septiembre se espera que las casas reales noruega y española la inauguren. Con una estructura moderna será capilla y espacio cultural.


Fuentes:
Juan Balansó, Las alhajas exportadas. 1999 Plaza & Janés Editores, S.A.
http://www.elmundo.es/ladh/numero54/princesa.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Cristina_H%C3%A5konsdatter
http://edadmedia.cl/wordpress/wp-content/uploads/2011/04/LaprincesaKristinadeNoruegaenlacortedeAlfonsoXdeCastilla.pdf
http://www.adn.es/cultura/20110112/NWS-1730-espido.html

14 comentarios:

CarmenBéjar dijo...

Conocía la existencia de la tumba de esta princesa en la localidad burgalesa pero no la historia de Cristina de Suecia. La verdad es que el albañil tuvo que llevarse una buena sorpresa... Me recuerda el hallazgo en Béjar de la tumba del duque de Béjar, Manuel I que murió en Buda (Hungría) en su lucha contra los turcos en el siglo XVII. Unas obras en el desaparecido convento de dominicas de la Piedad docientos años depués descubrió su cuerpo incorrupto. Conservaba su cabello rubio y su casaca azul.

Besitos

Magnolia dijo...

Muy interesante el dato sobre el cuerpo incorrupto del duque de Béjar, el buen estado de conservación quizá se deba a las condiciones del lugar donde está enterrado, mismo caso que Cristina de Noruega.

He visto un vídeo del programa Cuarto Milenio en donde se habla de esta princesa. Dicen que una vidente noruega al tocar las telas del vestido de Cristina afirmó haber visto que la princesa fue envenenada por la reina Violante de Castilla.

Un abrazo querida Carmen

Gabriela Maiorano dijo...

Hola Magnolia!! Qué interesante post!! Pobre muchacha, murió joven y su marido no cumplió la promesa. Pero el descubrimiento de su tumba hará realidad esa promesa incumplida. Debe ser impresionante encontrar una tumba y un cuerpo momificado de una princesa.
Besosssssss

Susana dijo...

Es difícil imaginar que lo que debería ser casarse con un desconocido y vivir en una tierra tan distinta a la tuya.

Petó

Elysa dijo...

Qué cambio tan brutal del Norte de Europa a vivir en Andalucia. Me ha gustado conocer la historia de Cristina.

Besos

Magnolia dijo...

¡ Hola Gabriela !

Así parece que al fin la princesa podrá ver cumplido su sueño después de tantos siglos. Lo más hermoso de todo es que dos ciudades de distintos países y culturas se hayan hermanado gracias a una mujer medieval que lleva muerta setecientos años.

Un grandísimo abrazo :-)

Magnolia dijo...

Hola Susana
Si, este era el sino de toda mujer de la realeza casarse por razones de estado con un hombre impuesto por su padre o hermano y marchar a un país desconocido al encuentro de un destino incierto.

Petonets maca

Magnolia dijo...

Hola Elysa,

Un gran contraste, de las gélidas tierras noruegas al calor asfixiante del sur. Es una lástima que no se haya registrado más información sobre la vida que llevó en sus cuatro años de matrimonio. En este año se ha publicado alguna que otra novela sobre Cristina de Noruega.


Un abrazo

Un abrazo

Patricia dijo...

Con relación a Cristina de Noruega me gustaría saber si tras encontrarse su tumba se realizó algún estudio forense que ayudara a aclarar las causas de su muerte (envenamiento, melancolía....etc)
Gracias

Magnolia dijo...

Hola Patricia.
Siento no poder aclarar tu pregunta, desconozco si se efectuó algún análisis forense, sería lo lógico aprovechando la exhumación de los restos, pero como Cristina de Noruega no es un personaje de gran relevancia en nuestra historia, tal vez no quisieron perder tiempo en ello.

Un abrazo

Patricia dijo...

Gracias Magnolia. ¿podrías recomendarme alguna biografía?...la novela historica La Flor del Norte de Espido Freire es fantástica y me ha enganchado¡¡¡¡

Magnolia dijo...

Hola Patricia. Biografías sobre Cristina de Noruega no conozco ninguna. Si he leído que han salido publicadas cuatro novelas recientes sobre ella en poco tiempo:

Juan Arroyo Conde, “Kristina la flor de Noruega "

Jesús Maeso de la Torre, “La cúpula del Mundo ”

Cristina Sanchez-Andrade, " Los escarpines de Kristina de Noruega "

y la novela de Espido Freire.

Un abrazo

Patricia dijo...

¿y biografias o novela histórica de algún otro personaje femenino interesante?
Muchas gracias

Magnolia dijo...

Son tantos los personajes interesantes que no sé cual recomendarte, puedes echarle un vistazo a la sección de libros que tengo y ver si alguno te llama la atención.

Un abrazo

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