viernes, 1 de abril de 2011

MARÍA ANTONIETA DE AUSTRIA, Reina de Francia ( IV y última)


El intento de fuga demolió por completo la ya muy mellada idea del carácter sagrado de la persona del rey. Se empezó a pensar que un rey que traicionó a su propio país intentando fugarse, ya no era necesario para el Estado. Interrogado en París por una delegación de la Asamblea Constituyente, Luis XVI contesta con evasivas. Sus respuestas, hechas públicas, suscitan la ira del pueblo que reclama el derrocamiento del monarca. El 13 de septiembre de 1791, Luis acepta la Constitución francesa. A finales de mes, la Asamblea Constitucional se disuelve y es reemplazada por la Asamblea legislativa, aunque se hacen patentes los rumores de guerra con las monarquías próximas, en primer término, Austria.

El pueblo se revuelve contra María Antonieta, a la que llaman " Madame Veto ", acusándola de querer sumir a la capital en un baño de sangre. Los reyes siguieron viviendo un año más en el palacio de las Tullerías, sintiéndose como prisioneros. El 3 de agosto de 1792, el manifiesto de Brunswick, una amenaza militar y política dirigida al pueblo francés, termina de inflamar al pueblo.



El 10 de agosto la plebe asaltó violentamente el palacio de las Tullerías. Murieron todos los guardias suizos del palacio, un gran número de criados y algunos aristócratas. La familia real se refugió en la Asamblea Nacional. Allí se produjo el destronamiento de los reyes y se decidió conducirlos a la prisión del Temple. Durante las matanzas de septiembre, la princesa de Lamballe es salvajemente asesinada y su cabeza, peinada y empolvada, paseada ante las ventanas de la prisión tras las que se encontraba María Antonieta, clavada en la punta de una pica. La reina no llegó a verlo pero, sorprendida por el vocerío, preguntó a su carcelero qué estaba sucediendo, a lo que éste respondió: " es la cabeza de Mme. Lamballe que han querido venir a mostraros ". La reina, al conocer el terrible final de su amiga, se desplomó. Desde la prisión, María Antonieta retomó la correspondencia con Axel de Fersen.

El noble sueco inició entonces un auténtico peregrinaje de corte en corte buscando que otras monarquías europeas dieran su apoyo a los soberanos franceses. No lo consiguió hasta que, en enero de 1793, Luis XVI fue ejecutado en la guillotina. Siete meses después, la reina es separada de sus hijos y conducida a la Conciergerie para su reclusión. Fue sometida a juicio por el Tribunal revolucionario. Su defensa fue precariamente ejercida por dos abogados sin experiencia: Tronçon-Ducoudray y Chauveau-Lagarde. En el juicio no se le ahorraron insultos ni vejaciones.


 
Hicieron declarar al Delfín, que, manipulado por sus guardianes, acusó falsamente a su madre y a su tía, Madame Isabel, de haberle incitado a la masturbación y obligado a participar con ellas en ciertos juegos sexuales. Indignada, María Antonieta pidió a las mujeres del público que la defendiesen: " La naturaleza rechaza semejante acusación hecha a una madre. Apelo a todas las madres presentes en la sala ". El motín es evitado por poco. Después de un proceso ilegal, es condenada a muerte el 16 de octubre, dos días después del inicio del juicio, acusada de alta traición. De madrugada escribe una carta conmovedora a su cuñada Madame Isabel, que nunca recibirá, pues fue interceptada y entregada a Robespierre y estuvo desaparecida hasta el año 1816, en el que salió a luz con motivo de la restauración borbónica en Francia:

" Es a vos, hermana mía, a quien escribo por última vez. Acabo de ser condenada, no a una muerte honrosa, que se reserva para los criminales[...] pero voy a reunirme con vuestro hermano [...]. Me causa un hondo pesar abandonar a mis pobres hijos: vos sabéis que eran mi única razón de existir [...]. Que mi hijo no olvide nunca las últimas palabras de su padre, que yo le repito expresamente; ¡que nunca intente vengar nuestra muerte! [...] Debo hablaros de algo doloroso para mi corazón. Sé cuánta pena ha debido causaros este hijo mío. Perdonadle, querida hermana: pensad en su edad y en lo fácil que es hacer decir a un niño lo que se quiere, incluso aquello que no comprende [...]. Pido perdón a todos cuantos he conocido [...]. Perdono a todos mis enemigos el mal que me han hecho... Os abrazo de todo corazón, así como a mis pobres y queridos hijos.¡Dios mío, qué desgarrador es dejarlos para siempre! Adiós, adiós, ya no habré de ocuparme sino de mis deberes espirituales [...] ".
 
 
Cuenta la leyenda que el día de su ejecución, la reina debía de atravesar la puerta de su celda, que no llegaba al metro de altura, supuestamente agachada, con la cabeza mirando al suelo en señal de sumisión al pueblo que la había condenado. Ella no aceptó esta última humillación y se colocó de cuclillas, atravesando la minúscula salida con el tronco erguido y la cabeza bien alta. A media mañana, sería exhibida en carreta por París ante los ojos de la multitud y de Jacques-Louis David, "el pintor de la Revolución". Mientras el pueblo entero la abucheaba e insultaba, María Antonieta tropezó subiendo al cadalso y pisó al verdugo que estaba a punto de guillotinarla. La reina le dijo: " Disculpe, señor, no lo hice a propósito ”. Después redoblarían los tambores, caería la cuchilla y la cabeza ensangrentada, asida por los cabellos por uno de los verdugos, sería mostrada a la multitud vociferante.

Contaba con treinta y ocho años de edad, pero su pelo había encanecido y su cutis, antaño blanco y nacarado, estaba ajado y surcado de arrugas. De haberla visto Axel de Fersen no la hubiera reconocido. Testigos presenciales aseguraron que, ese día, mientras caía la hoja de la guillotina, un militar sueco lloraba en Bruselas la muerte de la única mujer que había amado.


Fuentes:
María Pilar Queralt del Hierro, Mujeres de vida apasionada. 2010 La Esfera de los Libros S.L.
http://es.wikipedia.org/wiki/Luis_XVI
http://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Antonieta_de_Austria http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/maria_antonieta.htm
http://www.suite101.net/content/maria-antonieta-a10024#ixzz1IIE6B7vG

1 comentario:

Aldo dijo...

la princesa de Lamballe fue una de las pocas que regreso al lado de Maria Antonieta y su muerte fue atros en el palacio de la Tullerias, su amiga intima, estaba sola. Sin embargo es admirable su temple al enfrentarse al juicio de los revolucionarios, Maria Antonieta era una auténtica hija de la gran Maria Teresa de Austria, date una vuelta por mi blog, una entrada llama "Ultimos pensamientos de Maria Antonieta" mi versión de los ultimos momentos de su vida.

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