lunes, 28 de marzo de 2011

MARÍA ANTONIETA DE AUSTRIA, Reina de Francia ( III )



EL ASUNTO DEL COLLAR

En julio de 1785 estalla el "caso del collar". Jeanne de Valois, condesa de La Motte, una aventurera y noble francesa que se dejaba ver en la corte y pertenecía al círculo del tenebroso conde Cagliostro, embauca al cardenal Louis de Rohan, rico y disoluto cortesano caído en desgracia, haciéndole creer que María Antonieta deseaba obtener un magnífico collar de diamantes y que no disponiendo del dinero suficiente, pedía al cardenal que lo comprara en su nombre. Posteriormente ella le abonaría el coste del collar conforme llegaran los plazos. Rohan tenía que actuar como su avalista y testaferro en la compra del collar. La condesa aseguraba pertenecer al círculo íntimo de María Antonieta y esgrimió unas cartas comprometedoras de la reina falsificadas.

El cardenal, deseoso de congraciarse con María Antonieta, se entrevistó con quien creía que era la reina, suplantada por una prostituta muy parecida a ella de nombre Nicole Leguay, en un encuentro nocturno en los bosques de Versalles. Finalizada con éxito la entrevista con la falsa reina, el cardenal se ve ya como Primer Ministro de Francia. Rohan compra el collar por un millón seiscientas mil libras pagaderas a dos años en cuatro plazos semestrales y se lo entrega a la condesa quien, a su vez, en presencia del cardenal y en medio de un gran secreto, se lo da a un supuesto lacayo de la reina, en realidad su cómplice Rétaux de Villette. El collar no llegará a manos de María Antonieta. La condesa desaparece de París con su marido, desmontan el collar y se dedican a vender afanosamente los diamantes.


El joyero Bohmer reclama a la reina el pago del collar de diamantes encargado en su nombre por el cardenal de Rohan y en menos de un minuto descubre que María Antonieta ni posee el collar, ni ha sabido nunca nada del asunto. La reina se siente ultrajada por esa estratagema, en la que cree ver una venganza del propio cardenal, a quien considera su enemigo. No se muestra dispuesta a pasar por alto cómo Rohan ha usado su nombre en su propio provecho mezclándola en una estafa y exige a su esposo la detención del cardenal. Rohan es arrestado públicamente y encarcelado en la Bastilla. Al detener al cardenal de Rohan de manera pública estalla un gran escándalo.

La nobleza francesa, desde siempre enemistada con la reina, se siente atacada e insultada por tal maniobra. El cardenal de Rohan es miembro de una de las primeras familias de Francia y el trato que ha recibido, siendo detenido de manera pública como un vulgar ladrón, indigna profundamente a la nobleza que, considerando a Luis XVI una persona débil y bonachona, no duda en acusar a María Antonieta de haber orquestado todo el asunto para humillar públicamente no sólo a Rohan, sino a la nobleza francesa en su conjunto.

Al tiempo, conforme se van conociendo los detalles de la estafa, una ola de indignación sacude al pueblo de Francia, al conocer que mientras ellos malviven con unos pocos sueldos, hay nobles que gastan millones en estrafalarios collares de diamantes. En el juicio ante el Parlamento de París, la absolución del cardenal, al quedar comprobado que había sido víctima de una estafa, fue recibida con entusiasmo general y considerada como una victoria sobre la corte y la muy impopular reina. A pesar de ello, fue privado de su oficio de gran limosnero y exiliado a la abadía de Chaise-Dieu.


La condesa de La Motte, la prostituta Nicole Leguay y el místico Cagliostro fueron detenidos y estos dos últimos, después absueltos. Se condena a Rétaux de Villette al destierro, al conde de la Motte a galeras a perpetuidad y Jeanne de Valois es condenada a prisión perpetua en Salpêtriére. Pero alguien le abre la puerta de su celda y la ayuda a escapar, huyendo a Inglaterra. Refugiada en Londres, publica unas memorias en las que muestra a María Antonieta como una sádica lesbiana dada a todo tipo de infidelidades, orgías y derroches. Contribuyendo con ello a hundir la imagen pública de la reina.

Tras estallar la Revolución francesa, la Convención, que ve en ella a una heroína trágica víctima de la maldad de María Antonieta, la invita a regresar a Francia con todos los honores. Sin embargo, poco antes de regresar, la condesa se arroja por la ventana de su casa de Londres en un ataque de manía persecutoria en 1791. El propio Napoleón aseguraría más tarde que el caso del collar de diamantes fue detonante de la Revolución francesa.



LA REVOLUCIÓN

En 1789 la situación de la reina es insostenible. Corre el rumor de que Monsieur, futuro Luis XVIII, habría depositado en la asamblea de los notables de 1787 un dossier que probaba la ilegitimidad de los infantes reales. En mayo se abren los Estados Generales. Después de la misa de apertura sube al púlpito monseñor de la Fare que, con duras palabras, ataca a María Antonieta denunciando el lujo desenfrenado de la Corte y de los que, hastiados de este lujo, buscan el placer en " una imitación pueril de la naturaleza ", alusión evidente al Pequeño Trianón.

En junio muere el pequeño Luis José. Para evitar gastos se sacrifica el ceremonial en la basílica de Saint-Denis. La actualidad política no permite a la familia real un sepelio solemne. Conmocionada por este acontecimiento y desorientada por el cariz que toman los Estados Generales, María Antonieta se deja convencer por la idea de una contrarrevolución. En julio, Luis XVI destituye a Necker.



El 14 de julio de 1789 se produce la toma de la fortaleza de la Bastilla, su caída en manos de los revolucionarios parisinos supuso simbólicamente el fin del Antiguo Régimen y el punto inicial de la Revolución francesa. Al saberlo, Axel de Fersen regresó a Francia y, a fines de julio, se instaló en las inmediaciones de palacio con el propósito de velar por la familia real, sin alcanzar a ver que su proximidad no hacía más que perjudicar a la reina. Mientras Luis XVI se mostraba dispuesto a pactar con los revolucionarios, María Antonieta intentó hacer fracasar la Revolución, movió los hilos diplomáticos y estableció una auténtica red de contactos con algunos aristócratas exiliados en Inglaterra, bien secundada, por Axel de Fersen.



El 1 de octubre se produce un nuevo escándalo: tras un banquete ofrecido a un regimiento de Flandes que acaba de llegar a París, la reina es aclamada, las escarapelas blancas son enarboladas y las tricolores pisoteadas. París está indignado por estas manifestaciones monárquicas y por el banquete dado cuando hasta el pan le falta al pueblo. El 5 de octubre una manifestación de mujeres se dirige a Versalles pidiendo pan y diciendo que van en busca del "panadero" (el Rey), la "panadera" (la Reina) y el "pequeño aprendiz" (el Delfín).

Al día siguiente, por la mañana, los amotinados, armados con picos y cuchillos, entran en el palacio, matan a dos guardias de corps y amenazan a la familia real, que se ve obligada a regresar a París escoltada por las tropas del Marqués de La Fayette y los amotinados. Durante el trayecto se lanzan amenazas contra la reina e incluso le enseñan una cuerda prometiéndole una farola en la capital para colgarla.

En vísperas de la Revolución francesa se difundió una anécdota que no dejaba en muy buen lugar a la reina. Supuestamente María Antonieta habría preguntado a sus damas el motivo de la protesta popular. Una de ellas respondió: “Majestad, el pueblo tiene hambre y pide pan". A lo que la reina contestó altanera: “¿No tienen pan? ¡Pues que coman pasteles!". Este hecho provocó un gran enojo en el pueblo y contribuyó a que aumentara su odio hacia la reina. Se cree que ha sido atribuida esta frase erróneamente a María Antonieta y quien la pronunció fue otra reina de Francia.



LA HUIDA


Luis XVI con María Antonieta deciden solicitar la ayuda de los monarcas extranjeros, el rey Carlos IV de España y el emperador José II de Austria. Pero el monarca español responde con evasivas y en febrero de 1790, el emperador José II fallece. La Fayette le sugiere a la reina, con toda frialdad, que se divorcie. Otros hablan, casi con descaro, de emprender un proceso de adulterio y pillar a la reina en flagrante delito con el conde de Fersen. María Antonieta está cada vez más sola. Su otro hermano, el nuevo emperador Leopoldo II, elude sus peticiones de ayuda. Como monarca filósofo, le aconseja a su hermana que acepte los dictados de la nueva Constitución.

Fue el conde de Fersen quien en junio de 1791 planeó la huida de la familia real. Disfrazados y aprovechando la oscuridad de la noche, debían salir de las Tullerías por una puerta falsa y alcanzar la frontera belga. Una vez lejos de Francia, conseguir el apoyo de las monarquías europeas para declarar la guerra a la Convención revolucionaria. Poco antes del mediodía la berlina es detenida en Varennes. El rey ha sido reconocido. Se producen unos momentos de nerviosismo, nadie sabe qué hacer y, durante este lapsus, la muchedumbre llega a Varennes. Por último, la familia real amenazada y en medio de una situación muy violenta, es devuelta a París. El viaje de vuelta fue una auténtica pesadilla: en Épernay un hombre escupió al rey y otros intentaron matarlo. Sólo Axel de Fersen logró ponerse a salvo y cruzar la frontera.



Fuentes:
María Pilar Queralt del Hierro, Mujeres de vida apasionada. 2010 La Esfera de los Libros S.L.
http://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Antonieta_de_Austria http://es.wikipedia.org/wiki/Caso_del_collar_de_la_reina http://es.wikipedia.org/wiki/Jeanne_Valois_de_La_Motte

8 comentarios:

Negrevernis dijo...

Esto de las joyas debe de ser cosa de familia, porque también María Teresa, esposa de Luis XIV de Francia, tuvo como regalo un collar, el de la Perla Peregrina, que ha pasado a la historia...

Un saludo.

Magnolia dijo...

Y no nos olvidemos del asunto de los famosos herretes de Ana de Austria, que tanto dolores de cabeza le produjo. En algunos puntos veo similitudes entre Ana y María Antonieta; ambas extranjeras, hermosas y fascinantes, con unos maridos que no las hacían felices y calumniadas. La reina de los Mosqueteros por su apasionante historia merece ocupar un puesto entre las reinas más famosas pero ...

un abrazo Negrevernis

CarmenBéjar dijo...

Hola, Magnolia. ¿Te acuerdas que hace nada me enviastes un comentario diciéndome que estabas muy liada? Pues me parece que a mi me pasa exactamente lo mismo, jejeej Este fin de semana ha sido para mí frenético y no he podido entrar a leer tus magníficas entradas sobre Mª Antonieta. Fíjate que pensaba que ya la habías tratado antes... No sé, se me había metido en la cabeza.

Besos

Magnolia dijo...

No te preocupes Carmen, nuestra vida fuera de blogger nos ocupa mucho tiempo y no nos dejamos ver tanto por aqui como quisiéramos. Lo importante es dar señales de vida de tanto en tanto jeje. Pues no, a María Antonieta no la había tocado hasta la fecha, pero era obligado hacerlo dado el marco en el que reinó y su trágica muerte.

Besos guapa

Aldo dijo...

El caso del collar fue algo de novela, es increíble la podria decir falta de razón o inteligencia de Luis de Rohan par dejarse envolver por Jeanne de Valois, a la que dicen que supuestamente la mataron. Y si, yo creo que este caso fue el detonante de un plan que ya se estaba fraguando en secreto desde hace mucho.
En cuanto a la famosa frase de "que coman pasteles" algunos dicen que fue Maria Teresa esposa de Luis XIV quien la dijo.

Magnolia dijo...

Siempre me ha parecido el asunto del collar un episodio novelesco. ¿ Cómo pudo ser tan ingenuo el cardenal y confiar en aquella lianta ? ¿ tanto parecido tenía la prostituta con la reina como para engañar al cardenal de Rohan ? la realidad siempre supera a la ficción, cuántas intrigas se fraguaban en los salones de palacio y fuera de ellos ...

También he leído que esa frase de los pasteles la dijo una de las tías de la Reina e hijas de Luis XV.

Muchas gracias por todos tus mensajes Aldo. Un abrazo

¢rónι¢αѕ ∂є ∂íαѕ ℓℓυνισѕσѕ dijo...

Hay muchísimos historiados, como por ejemplo Antonia Fraser, que afirman rotundamente que la polémica frase de los pasteles no fue pronunciada jamás por María Anotienta, sino que fueron pronunciadas por María Teresa de España, esposa de Luis XIV, y no de Luis XVI. De hecho esas palabras: “S’ils n’ont pas de pain, qu’ils mangent de la brioche”, supuestamente prinunciada spor una “reina de Francia” de la que no dice el nombre, las adjudicó por primera vez Jean-Jacques Rousseau en sus “Confessions”, y en el año que las escribió, María Antonieta todavía era una niña que vivía en su querida Austria.

María Antonieta, es una gran incomprendida de su tiempo, sufrió más de lo que merecía, y fue injustamente condenada, como tantas otras. Esa frase tan cruel y mordaz es un ejemplo.

Magnolia dijo...

Gracias crónicas de días lluviosos por dejar tu comentario en esta entrada. Si, sobre María Antonieta se han vertido calumnias con la intención de desacreditarla con fines políticos. Pero la famosa frase de los pasteles, tanto si la dijo María Teresa de Austria como no, nunca me ha parecido que fuese dicha de forma despectiva y frivola. Creo que han malinterpretado el sentido de la frase, lo han sacado fuera de su verdadero contexto. Yo lo entiendo como que a falta de pan para comer que al pueblo se le diera brioche.

Saludos

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