En la figura de Mencía de Mendoza convergen una serie de circunstancias que hacen de ella un personaje excepcional, especialmente si consideramos su condición femenina. La primera es su cuna: la familia Mendoza, una de las estirpes más poderosas del Renacimiento español, caracterizada por el patrocinio de las letras y la cultura. De ahí se derivan su formación intelectual y su independencia económica, como heredera que fue del mayorazgo de su padre, Rodrigo de Mendoza. A estos factores, excepcionales para una mujer del siglo XVI, y como consecuencia de ellos, se unen sus dos matrimonios, fruto de la expresa voluntad del Emperador Carlos V, siempre con el beneplácito de la Marquesa, que desde muy joven dio muestras de ser una mujer de gran carácter y determinación.
El primero de sus enlaces, con Enrique de Nassau, supuso su traslado a los Países Bajos y su contacto con la cultura y el arte flamenco. El segundo, con Fernando de Aragón, le permitió establecerse en Valencia, controlar sus dominios y continuar ejerciendo la promoción artística. De este modo, si su origen familiar la hizo heredera del Marquesado del Zenete, convirtiéndola en la mujer más rica de Castilla, y su privilegiada situación económica le facilitó adquirir todas las obras que ambicionó, sus títulos de Marquesa, Condesa y, posteriormente, Duquesa y Virreina, la hicieron objeto de multitud de presentes con los que fue obsequiada por sus vasallos, parientes y amigos. A través de las citadas vías, Mencía de Mendoza formó una de las primeras y más importantes colecciones artísticas del Renacimiento español.

Descendía de un linaje donde la afición a las letras y a las bellas artes suponía toda una tradición desde tiempo atrás. Su bisabuelo, Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, poeta de la corte del rey Juan II de Castilla, poseyó una importante biblioteca, muestra del gran interés que despertaron en su persona los autores clásicos e italianos como Dante, Boccaccio o Petrarca. Su abuelo, el Gran Cardenal Pedro González de Mendoza, demostró gran interés por la cultura y el arte, sobre todo del mundo clásico e italiano. Mencía nació en el castillo de Jadraque (Guadalajara), propiedad de su importante familia, en el año 1508. Sus posesiones en la comarca les otorgaba tal poder, que se les conocía como los “Reyes de Guadalajara”. Fue hija de Don Rodrigo de Mendoza y sobrina de Don Diego de Mendoza, ambos hijos naturales del Gran Cardenal. Cuando la reina Isabel la Católica hablaba de Rodrigo y Diego, se refería a ellos como " los bellos pecados del Cardenal ".
Parte de su infancia y juventud la pasó en el castillo de Ayora, señorío que su padre había comprado a finales de siglo. La formación recibida en sus primeros años fue tan sólo el inicio de una larga carrera personal en el mundo del humanismo que iría evolucionando a lo largo de su vida con la ayuda de sus distintos preceptores. El primero de ellos fue una de las más tempranas representaciones del humanismo valenciano: Juan Andrés Strany quien fue el responsable de instruir en la lectura de Dante a Mencía en su juventud. El contacto entre ambos se mantuvo hasta la muerte del maestro en 1531.

Junto a la lectura de los clásicos y humanistas, una dama había de formarse en otras disciplinas como música y danza. Rodrigo de Mendoza se ocupó de formar tanto a Mencía como a sus dos hijas menores, María y Catalina, en esta materia. De hecho, conocemos el nombre de los que fueran sus maestros de música y baile: Miguel Ortiz y Miguel Celma, ambos de Valencia. Mencía aprendió desde muy joven a tocar distintos instrumentos, entre ellos destacan el clavicordio, el “zimbol” y la vihuela.
Apenas dos años después de la muerte de su padre, en 1525, contrae matrimonio con Enrique III de Nassau, señor de Breda, miembro del Consejo de Estado, de Hacienda y de Guerra, gobernador de las provincias de Güeldres, Holanda y Zelanda y capitán general del ejército, y se traslada a los Países Bajos. Una vez establecidos en la ciudad de Breda, allí organizó una corte privada y se rodeó de eruditos locales. Durante los años transcurridos en tierras flamencas, Juan Luis Vives quien, tiempo atrás, había hablado de Mencía como una promesa de gran discreción, se convierte en su preceptor y guía.

Es partir del verano de 1537 cuando poseemos constancia de que Vives comienza a encargarse de la instrucción en lengua latina, literatura y cultura clásica de la Marquesa. Sin embargo, la relación entre el humanista y su alumna fue más allá de los límites puramente académicos. Vives, que había residido largas temporadas en distintas ciudades flamencas como Brujas o Lovaina, se encargó de asesorarla en la adquisición de libros y obras de arte y, lo que es más importante, de introducirla en el ámbito humanista europeo. De hecho, muchos de los preceptores, consejeros y amigos relacionados con la Marquesa mantenían o habían mantenido una estrecha relación con Vives. Mencía fue mecenas de pintores y artistas como Gossaert o van Orley, quienes la retrataron. Contribuyó a introducir el arte español en los Paises Bajos y el arte flamenco en España.
Una de las enseñanzas que Mencía de Mendoza recibió de Luis Vives fue que en "lo concerniente a los actos que deben presidir la vida de un buen cristiano destaca ayudar a los pobres", enseñanza que llevó a la práctica en colaboración con su primer esposo, fundando en Bruselas en 1532 una dotación para los pobres, en 1535 un lugar para los huérfanos y en 1536 una Institución para recoger ayudas y distribuirlas entre los necesitados. En su testamento dejó sumas para los pobres vergonzantes de su tierra. Su ansía de saber le influyó en la decisión de ayudar económicamente a estudiantes sin recursos, dándoles así la oportunidad de formarse en Universidades, no sólo españolas, sino también extranjeras como la Universidad de Lovaina y la de París.

A la muerte de su primer esposo, Mencía regresa a España y se rodea de los más distinguidos humanistas valencianos del momento que celebran su llegada a la ciudad, depositando en ella importantes esperanzas de mecenazgo. El Emperador Carlos V había decidido casarla con el hijo del Marqués de Mondejar. Ella se indignó con la propuesta, la consideró humillante y le hizo saber a Carlos V que no aceptaba la proposición, pues le pareció un marido de poca categoría. Una segunda propuesta fue la del virrey de Valencia y duque de Calabria, don Fernando de Aragón. Esta propuesta fue aceptada por Mencía, pero no se materializó hasta que don Fernando no expulsó de Valencia a una dama con la que mantenía relaciones, doña Esperanza. No estaba dispuesta a soportar la indignidad de tolerar escarceos públicos de su futuro marido que pudiesen afectar a su nombre. Este carácter tan firme y fuerte lo heredó de su madre doña María de Toledo, que se enfrentó no sólo a su padre sino a la reina Isabel la Católica para casarse por amor con Rodrigo de Mendoza.
Tras su enlace con Fernando de Aragón, proseguiría su formación humanista junto al que fuera calificado por Vives como un varón doctísimo, espejo de sabios y de hombres buenos. Con su marido reside en Valencia y Jadraque, enviudando en 1550. La corte local de la virreina en Valencia fue un importante centro cultural, vigilado a distancia por la Inquisición por las ideas que allí imperaban. Nunca se llevó bien con ese tribunal, pero gracias a su elevada posición social conseguía librarse de ser acusada de “luterana”. Allí planeó diversas reformas del sistema educativo vigente creando varias cátedras laicas, alejadas de la influencia de la inquisición, en las cuales se enseñaban hasta tres lenguas. Otorgó becas a estudiantes valencianos para realizar sus estudios en distintas universidades españolas y europeas. Patrocinó empresas artísticas como la construcción de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Ayora, la remodelación de la capilla de los Tres Reyes del Convento de Santo Domingo de Valencia o la Capilla de los Príncipes de la Colegiata de Breda.
Entre los muchos bienes que Mencía heredó de su padre, se encontraba la biblioteca del Marqués. Aumentó de manera significativa el número de ejemplares de la biblioteca paterna, en mayor medida que su padre lo había hecho con respecto a su abuelo. La biblioteca llegó a estar compuesta, según el número total de libros que recoge el inventario de 1555, por 949 ejemplares. Esta colección se alzó como la más destacada de la Valencia del Renacimiento y como una de las principales de España. Poseía el " Tractatus in causam Henrrici et Cathering regnum anglie" , escrito por el que fuera arzobispo de Valencia y fundador de la universidad de Orihuela, Fernando de Loazes, atacando a Enrique VIII por su decisión de divorciarse de Catalina de Aragón. Mencía fue una mujer apasionada por la lectura, en especial autores como Petrarca, Erasmo o Vives, y de los ejemplares más rotundamente prohibidos para una dama como las novelas de caballerías y los libros en defensa del género femenino.
Tan significativa como su biblioteca fue su colección de obras de arte, que se erige como una de las primeras colecciones artísticas del Renacimiento español y, sin duda, una de las más destacadas del panorama europeo. La biblioteca del Palacio Real de Valencia, que custodiaba un total de 949 volúmenes, estaba decorada por 114 pinturas y 11 guadamecíes, realizados en plata con apañaduras de oro, a los que, con toda probabilidad, se sumarían algunas de las series de tapices que poseía la virreina.
Por desgracia sus últimos años en Valencia estuvieron marcados por la enfermedad. Una grave hiperobesidad la impedía respirar y moverse normalmente. Además una calvicie galopante terminó por arruinar la imagen de uno de los cerebros más cultos de Europa. Murió en Valencia el 4 de enero de 1554. Fue enterrada en la Real Capilla de los Reyes en el convento de los predicadores, o Santo Domingo, de Valencia. El derecho a ser enterrada en esta capilla, junto con sus padres y sucesores, le fue otorgado por Carlos V. Al morir sin descendencia, su herencia y títulos pasó a su hermana María, casada con el hijo del Duque del Infantado.
Fuentes:
http://www.um.es/tonosdigital/znum8/estudios/7-petrarca.htm
http://www.portalsolidario.net/ocio/visu/biografia.php?rowid=718
http://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/depaz/mendoza/vision_mencia.htm
http://intercentres.cult.gva.es/cpayora/recursos_entorno_detalle.asp?Idrecursosentorno=34
http://es.wikipedia.org/wiki/Menc%C3%ADa_de_Mendoza