viernes, 30 de abril de 2010

ISABEL CLARA EUGENIA DE AUSTRIA ( II )


Isabel Clara Eugenia, por Peter Pourbus. Colección duque del Infantado. Sevilla


La emperatriz María de Austria, viuda y hermana del rey, decidió regresar a España con el fin de retirarse al convento de las Descalzas con su hija la archiduquesa Margarita. Isabel debía ejercer el rol de dueña de la casa a la llegada de su tía y de su prima, algo que hizo con sumo placer. Las llevó a El Pardo, a Aranjuez y a El Escorial. Les organizó batidas de caza y excursiones de pesca de las que hacía un detalladísimo informe que luego enviaba a su padre. En una de estas misivas, la infanta se quejaba de las permanentes exigencias de su tía, a lo que el rey le respondió que siempre tenía que mostrarse respetuosa con la emperatriz, pero firme, porque siendo doña María de rango inferior al de su sobrina no debía importunarla con sus órdenes.
 
El rey escribía una o dos veces al mes, en función del tiempo que tardaba el correo entre Madrid y Lisboa, contestando a las cartas que recibía de sus hijas. En sus misivas se preocupa siempre por la salud de sus hijos y manifiesta su impotencia ante la muerte, que irá arrebatándoselos poco a poco. Felipe pregunta por las novedades y cuenta las cosas personales que le van pasando asi como las políticas. Describe el paisaje y la vegetación que le rodea y hasta se explaya sobre la calidad y el sabor de las frutas y legumbres de estación que envía a sus hijos. No puede dejar de hacer referencia a la temperatura ambiente preguntando siempre si el clima de ese momento les conviene. Lo que más abundan son las noticias familiares, esa nota del padre que echa en falta a sus hijos y que les recuerda por mil motivos, no digamos cuando se acerca una fecha especial. Solía concluir las cartas firmando: "Vuestro buen padre". Estas misivas a sus hijas muestran a un padre tierno y afectuoso.
 

Retrato de Isabel Clara Eugenia por Sofonisba Anguissola


Tras casar en 1585 a su hija Catalina Micaela con el duque de Saboya, el rey se ha resignado a su condición de viudo y ordenó que Isabel le acompañara en todos los viajes que realizara con el príncipe heredero para iniciarla poco a poco en los secretos de Estado. La marcha de su hermana supone un duro golpe para Isabel, quien, sin embargo, al quedarse sola con su padre y su hermano Felipe verá que los lazos paterno-filiales se estrechan más si cabe. La infanta durante catorce años sería no sólo la más alta representante femenina de la dinastía en palacio sino también la confidente de su padre, su secretaria íntima, el ama de casa de El Escorial. En una palabra, la infanta sustituía a la consorte del rey y cuando las Cortes juraron a su hermano Felipe como príncipe heredero, la infanta se sentaba en el trono al lado de su padre como si fuese la reina.
 
Isabel escribe las cartas más delicadas de su padre, archiva sus papeles privados, escucha a los embajadores si su padre no está en condición de recibirlos debido a su gota. El monarca la incluye en toda reunión de importancia, la sienta a su lado en los Consejos, la hace analizar los documentos más comprometidos y luego le pregunta su opinión. Bajo la mirada intrigada de los guardias, padre e hija acostumbran a discutir los asuntos del día mientras dan su paseo diario por las galerías de palacio. La infanta, que precede al rey, lleva casi siempre su escritorio portátil de ébano en el que anota las distintas propuestas que él le sugiere. Llegado casi al final de su reinado, Felipe no tomará ninguna decisión sin consultarla antes con Isabel. Al ver en su sucesor un joven débil y poco seguro de sí mismo, el monarca transmite a su hija mayor todo su saber. Lecciones muy beneficiosas para esta mujer joven que no deja de agudizar su inteligencia y su habilidad política.

 
Felipe III


El papel de primera señora del reino destaca en todos los actos religiosos a los que asiste y que se relacionan con su alta posición en las dependencias del servicio, cuando de rodillas lava los pies a trece pobres y les da de comer personalmente para vivir en su propia carne algunas estaciones de la Pasión de Cristo. Su jornada está jalonada por las prácticas espirituales. Se levanta temprano para poder asistir a los maitines, al mediodía se dirige a la capilla de palacio para el Sanctus y, por la tarde, para las vísperas. También asiste a misa cada mañana. Sus lecturas preferidas son de orden teológico, como los tratados sobre la fe y la vida de los santos. Le interesan particularmente las controversias religiosas, las cuestiones que tienen que ver con la reforma y los escritos difamatorios del protestantismo.


 
La infanta Isabel Clara Eugenia junto a la enana Magdalena Ruiz, retrato de Sánchez Coello


A la infanta, como a casi toda persona joven, también le gusta bailar y divertirse. Aunque en la corte de Felipe II de esa época precisamente no son los bailes y las diversiones los platos fuertes. Sin embargo, cuando se presenta la ocasión, la infanta es capaz de dejar asombrado a más de uno. Isabel es una ferviente defensora de las actividades al aire libre. Hace gimnasia todos los días para mantenerse esbelta, monta a caballo o se pasea por sus tierras; participa vivazmente en las monterías y las batidas de jabalíes en las que los cazadores deben dar prueba de resistencia. Pero cuando el soberano apenas abandona la cama, después de dos ataques de gota, la infanta se encierra en palacio para estar junto a él. Una de las diversiones preferidas de la familia real es gozar de la compañía de enanos que a menudo les divierten con sus gracias.

 
 
Infanta Isabel Clara Eugenia por Sofonisba Anguissola


Isabel se había convertido, sin sombra de duda, en el mejor partido de Europa. Cierto que todos quieren casarse con ella pero pocos, según los parámetros del rey, son adecuados. El monarca solo admite príncipes de primera línea pero teniendo en cuenta que la mitad son protestantes, otros tantos franceses, etc. solo quedan los primos austriacos y Felipe piensa que para casar a su hija con un primo siempre habrá tiempo. En cada tratado o acuerdo que se firma, se permite que un candidato aspire a la mano de la infanta pero después empiezan a surgir inconvenientes -jamás se encuentra un candidato del gusto del rey- que da al traste con las negociaciones para desesperación de los embajadores.

En el fondo, todo el mundo acaba pensando que el monarca se niega a entregar a su amada hija a otro hombre y muchísimo menos si el matrimonio se la lleva lejos de España, y no le falta razón. Felipe se había acostumbrado a estimar a la mayor de sus hijas como principal elemento femenino de su corte. Se le hacía cuesta arriba prescindir de ella y es que Isabel se ha convertido en su apoyo de la vejez y su gran orgullo, hasta tal punto que al no hallar príncipe de categoría suficiente para merecerla, empieza a soñar con tronos extranjeros para verla como reina soberana.



Infanta Catalina Micaela por Alonso Sánchez Coello

 
Cuando fallece asesinado el rey Enrique III de Francia, el soberano español realizó toda una serie de gestiones políticas reclamando la corona francesa para la infanta como hija de Isabel de Valois. Pero este proyecto no tendría éxito. La muerte de Catalina Micaela dejará un gran vacío a su alrededor y diez huérfanos de madre. En cuanto a su padre, esta pérdida no hará más que acercarlo inexorablemente hacia la tumba. Enterado de la noticia, se encierra con Isabel y el príncipe Felipe en su cámara durante tres horas. Luego ordena decir misa de difuntos en la capilla de El Escorial. La ceremonia, que está presidida por el príncipe de Asturias, la seguirán la infanta y el rey desde la alcoba del monarca. Todos los teatros del reino cerraron sus puertas en señal de duelo.

 
Alberto de Austria



El tiempo pasaba e Isabel estaba perdiendo los mejores años de su juventud viviendo con un padre lleno de achaques y un hermano enfermizo. Por fin, Felipe opta por su sobrino preferido el archiduque Alberto, a quien siempre ha considerado como a un hijo. Llegado a España en 1570 junto con su hermana Ana de Austria, al archiduque se le preparó para una brillante carrera eclesiástica. De carácter introvertido y reservado, su intensa vida religiosa lo mantuvo alejado de la corte. Durante la campaña portuguesa, acompañó al rey a la conquista y luego, entre 1583 y 1593, permaneció en tierras lusitanas como virrey representando a su ilustre tío.
 
En 1598, el rey apresura el compromiso. Los dos novios se conocen desde hace muchísimos años y Alberto ha admirado siempre en su futura esposa la dedicación prestada a aquel que ha sido, también para él, un padre. La unión entre la infanta y el archiduque se fundará en la fe, el respeto mutuo y una profunda estimación por la persona del monarca. Sintiéndose en las últimas, en la primavera de 1598, Felipe renunció a los Paises Bajos en su hija predilecta y su yerno a quienes, una vez casados, correspondería la soberanía de aquellos estados tan problemáticos para la Monarquía.



Fuentes:
Catalina de Habsburgo, las Austrias. 2006 La Esfera de Los Libros S.L
Luis Balansó, Las Alhajas Exportadas. 1999 Plaza & Janés Editores S.A.
Manuel Fernandez Alvarez, Felipe II y su tiempo. 2006 Editorial Espasa Calpe S.A.
http://retratosdelahistoria.lacoctelera.net/post/2008/09/23/isabel-clara-eugenia-austria

jueves, 29 de abril de 2010

ISABEL CLARA EUGENIA DE AUSTRIA ( I )


Fue en el palacio de Valsaín en el que Isabel de Valois dio a luz a la pequeña Isabel Clara Eugenia un 12 de agosto de 1566. Una niña belle comme le beau jour, según proclamaba el embajador francés. Se eligieron nodrizas capaces de amamantarla durante un año. Entonces se pensaba que dar el pecho disminuía la fertilidad de la mujer, algo que una reina en busca constante de descendencia no se podía permitir. María Enriquez de Guzmán, duquesa de Alba por matrimonio, fue nombrada aya de la infanta, rol que sumó al de Camarera Mayor de la soberana. La duquesa se entregó devotamente a la nueva tarea y durante sus años de servicio escribirá fielmente a la reina Catalina de Médicis para ponerla al corriente de los progresos de su pequeña nieta.

La infanta tenía seis meses cuando su madre volvió a quedarse embarazada. Pocos meses antes de dar a luz, lo mismo que la vez anterior, se pidió a la reina que escribiera su testamento. Catalina Micaela vendrá al mundo el 10 de octubre de 1567 y desde su nacimiento se convertirá en la compañera inseparable de Isabel, que será siempre su amiga y protectora. Las dos infantas gozaban de buena salud y no sufrieron ninguna de esas enfermedades infantiles que en la época desesperaban a tantos padres.



Cuando murió el príncipe Carlos, su hermana Isabel, de dos años de edad, quedó convertida de derecho en la heredera de su padre. La dinastía española de los Austrias no impedía el acceso de las mujeres al trono, a diferencia de sus vecinos los monarcas franceses, sino que las hembras podían suceder sin problemas a falta de varón. Aunque no se las jurase como princesas de Asturias en espera de la eventual sucesión masculina del rey. Las infantas perdieron a su madre cuando tenían uno y dos años de edad. A partir de entonces su tía la princesa Juana se hará cargo de las huérfanas y habrá de tener una gran influencia sobre estas niñas que siempre la considerarán como una madre espiritual. Aquellas dos infantitas eran la gran pasión del rey que bebía los vientos por ellas, de las que Felipe diría en 1569, cuando no hacía el año de la muerte de su tercera esposa, a la abuela materna Catalina de Médicis: “ Son todo el consuelo que me ha quedado de haberme privado Nuestro Señor de la compañía de su madre”.

La educación inculcada a las infantas se basará en la religión. Gran parte de su jornada se consagra al ejercicio de la fe y ambas participan a menudo en procesiones y ceremonias religiosas, acompañadas de su padre o su tía. La princesa Juana pasa largas semanas en el monasterio de las Descalzas Reales, en las austeras pero espaciosas dependencias donde ella misma se ha instalado. Con el objeto de acostumbrarlas a la vida religiosa, las monjas colocan unos altarcillos que las infantas arreglan con flores frescas del jardín del convento. Allí rezan a sus santos preferidos, “celebran” misa, ayudan a las hermanas que se ocupan del huerto, cuidan a los enfermos y acompañan a su tía en los oficios religiosos. En la época era bastante común que mujeres jóvenes y viudas participaran de la vida monástica sin que por ello se vieran obligadas a tomar el velo.


Se les enseña a leer siendo muy niñas para que puedan gozar con la lectura de la Biblia. Isabel demuestra una viva inteligencia y un auténtico amor por el conocimiento, es una verdadera devoradora de libros que sueña poder imitar a su padre en todo lo que hace: “ No hay nada mejor que papel y tinta, que con esto está más contenta que con ninguna otra cosa que le puedan dar”.

El embajador francés se queja varias veces a su abuela Catalina de Médicis de que las infantas, absorbidas por su estricta educación religiosa, pasen poco tiempo al aire libre y no practiquen los ejercicios que la reina francesa tanto había encarecido en sus consejos a su difunta hija. La anciana Catalina no deja de velar sobre sus nietas y no quiere que pase un solo día sin recibir noticias de ellas. Con la finalidad de equilibrar la rígida educación que se les transmite, las mima todo lo que puede.

Una de las alegrías más grandes de las niñas es la llegada de los paquetes enviados por su abuela desde Francia, ya sea para su santo o para su cumpleaños: muñecas vestidas según la moda parisina, acuarelas, libros de fábulas, juguetes de madera … nada es demasiado bonito para las niñas huérfanas. Cuando están con su padre en Madrid o en el Escorial, los mejores preceptores de España se encuentran a su disposición.


En 1570, Felipe se casa por cuarta vez con su sobrina la archiduquesa Ana de Austria, que le daría varios hijos pero sólo uno sobrevivió, el futuro Felipe III. Tenía Isabel cuatro años y tres su hermana cuando conocieron a su madrastra. Les habían dicho que de nuevo iban a ver a su madre que regresaba del cielo y las niñas recibieron a la nueva reina con inusitada ilusión. Cuando Isabel tuvo delante a la reina Ana se echó a llorar diciendo: ¡ Esta no es mi madre que tiene el pelo rubio !. Aunque la niña era muy pequeña cuando murió su madre, solamente tenía dos años, recordaba el color oscuro de su cabello, quizá por haber visto algún retrato suyo. La reina Ana, tomando en brazos a Isabel después de haber besado a Catalina, le dijo que aunque ella no era su madre iba a quererla tanto como si lo fuese.

La reina quiso a las dos niñas como si fuesen hijas suyas y las infantas a su vez dispensaron a su madrastra un cariño verdaderamente filial, sólo comparable al que sentían por su padre y por su tía la princesa Juana. La reina poseía el gusto por la cocina, era una experta en tal arte y dio tan acabadas lecciones a sus hijastras que éstas nunca las olvidaron. El plato que mejor guisaban era el cerdo con manzanas.


Transcribo el primer billete que se conoce de Isabel Clara Eugenia, a los siete años de edad, dirigido a su acompañante el marqués de Velada y escrito en letras como garbanzos:

Marqués: Ágoos saber que el otro día, estando con madre, le trajeron unas cintas a mostrar. Y había entre ellas dos, una verde y otra encarnada. Yo quedé tan deseosa dellas, que cada día las voy deseando más. Aréisme mucho placer de mandarnos sacar unas ropas de los dos colores, porque yo os digo que lo deseo tanto como veros bueno. Y porque creo que me daréis este contento, no diré más.

Es decir, la hija del monarca más poderoso del mundo se moría por unas simples tiras de adorno. La madrastra Ana – “madre” para las dos niñas- había inculcado, entrelazándola con la gravedad del ambiente y el orgullo de estirpe, una especie de sencillez burguesa que se convertiría en una de las características de aquellas dos infantas alegres y juiciosas.


Con el tiempo, el rey permitirá a sus hijas incluso crear una academia para perfeccionar sus conocimientos literarios, imitando a sí a su difunta madre. Allí las damas de la corte se dedican a narrar historias, recitar poemas y cantar baladas conocidas. A veces para practicar el arte de la improvisación, se representan escenas en las que un galán ( interpretado por una dama) corteja a una jovencita que trata de rechazarlo de la forma más natural posible; ello da origen a una suerte de duelo poético que las espectadoras siguen con placer. Otras veces, a través de la mímica o el arte del disfraz, las improvisadas actrices tratan de que el auditorio descubra un juego de palabras o un pasaje de una historia de caballeros.

De tanto en tanto, alguna verdadera compañía teatral es invitada a representar una comedia o se llama a un conocido poeta para que recite sus versos. Tal es el caso de Luis Gálvez de Montalvo que asiste a menudo a esas reuniones literarias. De su conocimiento de las infantas nos ha dejado los siguientes elogios:

Las dos infantas que en el ancho suelo
con sus rayos clarísimos deslumbran
como dos nortes en que estriba el cielo
como dos soles que la tierra alumbran.
Son las que a fuerza de su inmenso vuelo
al soberano nombre de Austria encumbran,
bella Isabel y Catalina bella;
ésta sin par y sin igual aquella.



El rey se siente muy cercano a sus hijas, a quienes permite que le ayuden en su trabajo cuando se encuentran el domingo en El Escorial. Desde el matrimonio con su última mujer, al rey le gusta tener a la familia a su alrededor. La joven reina Ana llenó de alegría a la familia real con el nacimiento de cinco hijos - Fernando, Carlos Lorenzo, Diego, Felipe y Maria - que aseguraban la descendencia por línea masculina. Pero esa felicidad no duraría mucho ya que se trataba de niños frágiles, en lucha constante por la vida. Casi todos murieron. Por el contrario, las dos infantas gozaban de una salud de roble. De Catalina no se conocía dolencia alguna. De niña, Isabel presentó un problema de epistaxis ( sangrar por la nariz) que no tardó en solucionarse. También se sabe que a los quince años aún no había alcanzado la nubilidad, lo que dio pie a su padre para escribirle en cierta ocasión que se diera prisa pues su hermana menor “ ya ha tenido la camisa ”, expresión utilizada en aquella época.

En 1580 al poco tiempo de desaparecer Ana de Austria, a las infantas les tocará la tarea de ocuparse de sus hermanos más pequeños mientras Felipe se encuentra en Portugal. Isabel ha cumplido quince años y se ha convertido en una jovencita responsable que se dirige a su padre en busca de respuestas. En una carta le pregunta, por ejemplo, si puede romper el severo luto que lleva por su madrastra durante el matrimonio de una de sus damas de honor, a lo que el monarca le responde: “ Poned oro con lo negro ”.


Fuentes:
Catalina de Habsburgo, las Austrias. 2006 La Esfera de Los Libros S.L
Luis Balansó, Las Alhajas Exportadas. 1999 Plaza & Janés Editores S.A.
Fernando Gonzalez-Doria, Las Reinas de España. 1989 Editorial Bitacora S.A
Manuel Fernandez Alvarez, Felipe II y su tiempo. 2006 Editorial Espasa Calpe S.A.

miércoles, 28 de abril de 2010

MARÍA PITA

María Mayor Fernández de Cámara y Pita, popularmente conocida como María Pita, es la protagonista indiscutible de la historia coruñesa. Recientes investigaciones aseguran que sus padres fueron Simón Arnao y María Pita "la vieja" y que ambos figuraban como propietarios de una tienda en la Peixería. Por estas mismas investigaciones se conoce también que María también colaboró en el negocio familiar.

Mujer exigente, decidida y rebelde, se casó y enviudó en cuatro ocasiones. Cuentan que no contrajo matrimonio una quinta vez porque así se lo exigió en testamento su último marido. Al enviudar por última vez, el rey Felipe II le concedió una pensión que equivalía al sueldo de un alférez más cinco escudos mensuales y le concedió un permiso de exportación de mulas de España a Portugal.


Corría el año 1589. Los restos de la Armada Invencible, tras el desastre en el Canal, estaban siendo reparados o sustituidos por galeones de nueva construcción en sus puertos base. Conocedores los ingleses del mal estado en que se hallaba la flota española y calculando que se les presentaba una oportunidad irrepetible, convencieron a Isabel I para aprovechar esta ocasión de oro y con inmenso esfuerzo económico para la Inglaterra de la época, la reina empeñó su corona y asoció en la aventura a nobles y comerciantes, prepararon una enorme armada con la finalidad de alcanzar tres propósitos: destruir el grueso de la flota española que estaba en reparación y construcción en la bahía de Santander, conquistar Lisboa para soliviantar los ánimos de los portugueses contra Felipe II y provocar la secesión de Portugal entronizando al pretendiente portugués, el Prior de Crato y finalmente, estableciendo una base permanente en las Islas Azores. De conseguirse el tercer objetivo, se intentaría robar los tesoros de la Flota de Indias en su ruta a Cádiz. Ninguno de los tres objetivos se consiguió.

Esa Contraarmada de 120 barcos y 23.375 hombres entre soldados, marineros y mercenarios era capitaneada por el almirante Francis Drake y por el general John Norris. La flota inglesa zarpó el 13 de abril de 1589. La primera plaza que atacó fue La Coruña, la ciudad desde la que había partido la Gran Armada un año antes hacia Inglaterra, confiando en una fácil captura con el botín consiguiente. En cuanto los ingleses tocaron tierra coruñesa comenzaron a hacer grandes destrozos. Eludieron el fuego de las baterías que protegían a la ciudad y desembarcaron al fondo de la ría, encaminándose desde allí por tierra hacia el recinto amurallado.

Francis Drake


La ciudad tenía dos partes claramente diferenciadas: una era la Ciudad Vieja, origen de la villa y con una fuerte muralla medieval como defensa; una segunda, conocida como "la pescadería" donde residían los pescadores y las clases más bajas. En esta parte llana, las defensas eran mucho más débiles. Hacia ese punto dirigieron los ingleses sus ataques con el convencimiento de una rápida victoria sobre tierra firme. Una vez violentada la primera muralla, media ciudad quedó sometida al pillaje y al saqueo pues al no poder reparar el muro las incursiones inglesas se cebaron con esos barrios y sus habitantes, que resistían con heroísmo los continuos ataques y vejaciones.

Tras largos días de lucha feroz y fuego intenso la población se refugia y ofrece resistencia tras los muros de la Ciudad Vieja. En la organizada defensa de la Ciudad las mujeres fueron, en principio, las encargadas de entregar agua y comida a todos los defensores a fin de que estos no abandonasen sus puestos ni un instante y puntualmente asistir a los heridos y trasladar a los muertos.

Días más tarde serían ellas las que suministrarían pólvora, cuerda y proyectiles. Los niños y los ancianos con movilidad estaban en permanente ayuda y realizaron trabajos tan relevantes, como acarrear desde las lonjas al interior de la muralla todo el bizcocho que allí se guardaba, destinado como alimento a la despensa de los buques que se hacían a la mar. Y cuando no pudieron acarrear más por ser sorprendidos por el enemigo incendiaron las lonjas con su contenido para no caer en manos de los ingleses.


El 4 de mayo de 1589 las tropas inglesas lograron abrir una brecha y comenzaron el asalto de la Ciudad Vieja, logrando subir a la parte más alta de la muralla y enfrentarse cuerpo a cuerpo con los defensores. Certeros disparos ingleses los barrieron, era el fin; los coruñeses ofrecían el triste momento de sucumbir ante el enemigo. En el encarnizado combate murió el segundo esposo de María Pita, Gregorio Rocamunde. ¡Ya son nuestros! Voceó un alférez inglés, con una bandera en la mano, estaba alcanzando lo más alto de la brecha seguido de sus soldados y con unos pasos más ya sólo tendría que descender para entrar en la Ciudad.

María Pita que se había arrodillado para atender vanamente a un tonelero se incorporó y clavó los ojos en aquella figura imponente que farfullaba cosas ininteligibles. Cogiendo una pica, fuera de sí, subió muy deprisa a la brecha y se abalanzó temerariamente contra el sorprendido alférez sin darle tiempo a reaccionar, hundió entonces la pica en su vientre. En los ojos del gigante, atravesado de parte a parte, se leyó la sorpresa más absoluta. María lo despeñó piedras abajo pero antes aferró el asta de su bandera y la exhibió mirando a sus conciudadanos.

- ¡ Ayudadme a echarlos de aquí ! ¡ Quien tenga honra que me siga ! gritó.

Y aquel grito inició una leyenda. Las mujeres, en ese momento, se encaramaron en masa a las murallas y a la brecha, produciendo una avalancha que hizo recular la ofensiva. En medio de ensordecedor griterío femenino lanzaron una lluvia de piedras que acabó de aturdir a las compañías inglesas que veían como su bandera se quedaba en manos enemigas. Después de dos largas horas de feroz batalla logran la retirada de los ingleses dejando cientos de muertos y heridos; el desgaste ha sido tan intenso para los sitiadores que ya no volverán a intentarlo y esta hazaña comentada entre los defensores de la muralla hizo que diversos capitanes utilizasen a las más aguerridas en mayores cometidos. Una vez acabada la batalla, María Pita ayudó a recoger los cadáveres y a curar a los heridos. La batalla ya de por sí dura se vio incrementada en los días 16 y 17 por las intentonas incendiarias que los ingleses lanzaron esas noches aprovechando la bajamar y que fueron cruentamente rechazadas.

Los ingleses, contenidos sus buques dentro de la bahía, mantenidos a raya por los cañones del castillo de San Antón e impedidos de saltar a campo abierto por las fuerzas estacionadas en el monte de Arcas, y que controlaban las operaciones inglesas de salida hacia nuevos y más fáciles frentes, no podían maniobrar a su antojo e incluso tenían enormes dificultades de suministros. Su moral de combate decaía en la casi totalidad de los sitiadores y lo que a los generales se les antojó como cosa de coser y cantar ahora con la triste realidad de los combates veían que se les estaba poniendo tan cuesta arriba que les resultaba imposible el creer en una victoria; las cifras de muertos y heridos eran muy elevadas y se ocultaban a la tropa. Finalmente, Francis Drake, humillado y desengañado de su tentativa de conquista y dadas las graves pérdidas, ordenó izar las velas de su galeón el Golden Hind y de los otros navíos para lanzarse sobre su objetivo principal: Lisboa, donde le esperaba otro sonado fracaso .

La Casa Museo de María Pita de La Coruña recuerda la vida de esta heroína que luchó contra una flota inglesa en el siglo XVI liderada por Francis Drake. En la Casa Museo se expone información sobre la heroína y el contexto de su época. La ciudad también tiene otros monumentos en honor a María Pita como es el caso de la plaza que lleva su nombre donde también se levantó un monumento en su honor. La obra, acabada en bronce, fue concebida por Xosé Castiñeiras y en ella se representa a la heroína alzando una lanza con el cuerpo sin vida del alférez inglés que atacó la ciudad en 1589 a sus pies.

Se le puso su nombre al navío que realizó la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna para la vacunación de los territorios de ultramar en 1803. En agosto de 2008, Salvamento Marítimo bautizó al Buque de Salvamento BS-14 como el "María Pita", con su base actual en Galicia. Iberia tiene un Airbus A340 para rutas intercontinentales bautizado con su nombre. La empresa de transporte interurbano Castromil (Monbus) tiene un autobús bautizado "María Pita". Existe en Coruña un hotel de la cadena Meliá cuyo nombre es "María Pita".


Fuentes:
http://www.coruna.es/servlet/Satellite?c=Page&cid=1132645877275&pagename=Portal%2FPage%2FPortal-SubportadaSeccionDescriptivos
http://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Pita
http://hispanismo.org/biografias/7068-maria-pita-una-heroina-gallega-contra-el-pirata-ingles.html
http://www.coruna.es/servlet/Satellite?argIdioma=es&c=Page&cid=1196131744369&pagename=Especiales20%2FPage%2FEspeciales20-PortadaSeccion http://www.ordendecaballerosdemariapita.es/o_c_m_p/Historia_Heroismo.html

Otro regalo recibido



Ayer fue un día lleno de agradables sorpresas para mi, al premio de mi amiga Madame Minuet se une el regalo que me hace mi recién amiga Grandolina del blog " A la Luz De Tu Mirada", un espacio muy completito en donde podemos hallar un amplio abanico de entradas de interés relacionadas con el arte, la historia, la poesía, la pintura, arquitectura, humor etc ... y que con motivo de su primer aniversario nos ofrece este hermoso regalo. Otro blog que recomiendo visitar, os dejo su dirección: http://alaluzdetumirada.blogspot.com/


Muchas gracias de corazón por tu bello obsequio Grandolina que recibo con mucho cariño, viniendo de una persona con una gran calidad humana que lucha día a día por superarse lo que te convierte en una mujer heroica, y que me llena de agradecimiento porque hace pocos días que descubrí tu casa y gracias a una amiga común que nos dio buenas referencias sobre ti, nuestra querida Gabriela Maiorano. Mi más sinceras felicitaciones por el primer aniversario de tu blog y espero que continuemos juntas apagando las velas de la tarta de cumpleaños cada año. ¡¡¡ FELIZ ANIVERSARIO!!!! Aqui en mi casa tienes siempre las puertas abiertas de par en par para lo que necesites. ¡¡¡ Miles de abrazos !!!!


Estas son sus palabras:

Comencé este blog hace un año, pensando en tener un espacio para escribir de arte. A veces la vida te da la posibilidad de realizar sueños que piensas que nunca serán posibles. Yo llevaba una vida muy activa con un trabajo de responsabilidad y además era ama de casa, imposible pensar en tener tiempo para internet y mucho menos para tener un blog. Sin embargo en un determinado momento mi vida se detuvo o tuve que ser yo quien me detuviera mientras los demás continuaban.

Empecé a sentir síntomas de una enfermedad muscular que pasaría mucho tiempo hasta que le pusieran nombre y tratamiento, se trata de una de las denominadas enfermedades raras o poco frecuentes, que me obligó a dejar mi vida laboral y por extensión la social.

Todos estos cambios suponen un gran esfuerzo de superación, tanto físico como emocional, sin embargo fue en este periodo, ya en el avanzando, en el que físicamente me encontraba mejor, cuando hice mi inserción en el mundo internauta y me ha dado la posibilidad de ponerme en contacto con personas que sufren la misma enfermedad que yo, y así poder apoyarnos, también he estado en diseño gráfico con el programa paint shop pro y ahora estoy comenzando con el photoshop y por último crear mi propio blog, en un principio pensé hacerlo privado, quizás por timidez o quizás pensando que tendría poco que aportar, es aquí donde os agradezco enormemente vuestros comentarios que día a día alimentan este espacio, y que me ayudan a continuar, y como agradecimiento os hice este pequeño regalo a los que habitualmente me dejais vuestra huella,(el enlace para recogerlo está abajo) perdón si me he olvidado de alguien.

También me gustaría que los que pasan por aquí y desean la firma personalizada que me la pidieran, con sumo gusto se lo haré. A pesar de todos estos cambios en mi vida, o a pesar de ellos he tenido la posibilidad de comenzara estudiar historia del arte, que me encanta, y puedo cantar junto a Violeta Parra o Mercedes Sosa "Gracias a la vida que me ha dado tanto... ".

martes, 27 de abril de 2010

Nuevo premio recibido: El Toisón de Oro

Hace unos minutos mi entrañable amiga Madame Minuet del blog " En la Corte del Rey Sol" se ha pasado por mi casa dejándome aviso de que una sorpresita me esperaba en su corte. Cuál ha sido mi sorpresa al encontrarme con este regio Premio Toisón de Oro que previamente ella misma había recibido y que con tanta generosidad compartía conmigo y con otros blogs amigos.






Estas son sus palabras:

La emoción me embarga al haber sido condecorada con la mayor distinción a la que es posible aspirar. Su Majestad Carlos II de España ha tenido a bien entregarme desde su corte el Toisón de Oro, y ello a pesar de ser yo francesa, y por tanto un poquitín enemiga a ratos. Pero como ahora disfrutamos de una maravillosa tregua, nada impide que celebremos todos juntos la ocasión. ¡Muchísimas gracias, Majestad! Casi me desmayo por la emotividad del momento, y no se crean que soy una de esas damas que se andan desmayando por ahí por cualquier cosa. Menos mal que andaba cerca Mademoiselle de Montpensier con el frasquito de las sales.

Hago entrega a mi vez de este galardón a algunos blogs de contenido histórico, dada la temática del premio, aunque es evidente que hay muchos otros igualmente meritorios entre los dedicados a otras cuestiones.

Deseo hacer constar que me hubiera gustado compartir el Toisón con Pinceladas de Historia Bejarana, pero he visto que ella ha sido ya condecorada por Su Majestad. Mi lista, por tanto, queda configurada del modo siguiente:

-Holocausto en español: Madame Nikkita nos transporta a los campos de concentración para mostrarnos todo el horror al que hubieron de enfrentarse millones de personas durante la época nazi. Un trabajo impresionante, fuera de serie, lo más completo, riguroso y ameno que podrán encontrar sobre el tema. Como le he dicho a Nikkita en alguna ocasión, más que un blog lo que ella tiene es un museo.

-Arte e Historia de España: Don José de las Sevillas nos cuenta la Historia de España siempre con el arte en lugar destacado. Es un blog elegante y hecho a conciencia en el que se puede además disfrutar de videos ilustrativos y buena música. Don José nos acerca a los clásicos y en toda la obra se percibe su sello, de exquisito refinamiento.

-Días en Sanabria: Monsieur Xibeliuss repasa la historia, leyenda, tradiciones y actualidad de su tierra de Sanabria, llevándonos por maravillosos recorridos que ilustra con sus propias fotografías, de impresionante belleza. El blog es una auténtica obra de arte, tanto por el fondo como por la forma.


-Historias de Reinas: Madame Gema nos presenta personajes femeninos cuyas biografías resultan apasionantes, además de curiosidades y anécdotas de lo más interesante. Su corte es una de las primeras con las que me encontré al comenzar mi andadura por estos espacios, y desde entonces nunca ha dejado de interesarme cuanto nos cuenta de modo tan ameno. Una gran labor la suya, madame.


-Mujeres de Leyenda: Madame Magnolia se ha unido más recientemente a la corte, también con un blog de enorme interés en el que analiza el papel de la mujer en la Historia. Sus narraciones son de una gran delicadeza, siempre exquisitas, además de bien documentadas. Yo espero de ella aún grandes cosas.


-Los líos de la Corte: Lady Caroline nos transporta a la deliciosa corte de los Tudor y examina todos los pormenores de aquella época y lugar. Tiene artículos de lo más curioso e interesante, y no cabe duda de que es toda una experta en la materia. Se trata de un blog auténticamente delicioso que tampoco se pueden perder.



Madame, me enorgullece ser distinguida con tal premio y es todo un honor para mi, teniendo en cuenta que hace poco tiempo que nos conocemos y que soy una recién llegada a su exquisita corte. Premios como el que usted me ha otorgado son un incentivo para seguir caminando con mi blog a cuestas ¡¡¡ MUCHAS GRACIAS !!!. Por otro lado desde aqui felicitarla por su bien merecido premio que se lo gana día a día con sus amenos, laboriosos y didácticos blogs que son sinónimo de calidad. Es un placer compartir con usted mi afición por la historia.

Un fuerte abrazo amiga

AGUSTINA DE ARAGON

Su nombre era realmente el de Agustina Raimunda María Saragossa Doménech, aunque a partir del momento de su heroico comportamiento durante el cerco de la ciudad de su mismo apellido, se le conoció como Agustina de Aragón y también como "La Artillera". Sus padres eran payeses del pueblo leridano de Fullera aunque fue bautizada en Santa María del Mar de Barcelona como consta en el acta de bautizo, el 6 de marzo de 1786. Buscando mejorar su situación en los difíciles tiempos que corrían, agravada con la llegada de sus numerosos hijos, marcharon a residir y trabajar en Barcelona.


Cuando Agustina no contaba más allá de diecisiete años, el 16 de abril de 1803 contrajo matrimonio con un joven llamado Juan Roca Vilaseca, a la sazón Cabo 2º del Primer Regimiento del Real Cuerpo de Artillería destinado en la guarnición de Barcelona. Su esposo participó en casi todas las escaramuzas que hubo en la zona, desde Esparraguera hasta la de junio de 1808 en Bruch, en la defensa de Barcelona de la invasión de las tropas napoleónicas, luego en la retirada de diciembre del Campo de Espulgues y pocos días después, de la de Molins de Rey. Desde allí, las tropas españolas prosiguen su lucha hasta llegar a su nueva guarnición, Zaragoza.

Hasta allí le siguen Agustina y el hijo de ambos, de tan sólo cuatro años. Lo normal en aquel entonces era que con los ejércitos que se desplazaban a cierta distancia lo hicieran acompañados de grandes masas de civiles: sus familiares. Recién llegados a Zaragoza, se encuentran una ciudad a la que poco a poco van llegando restos de tropas regulares de las zonas limítrofes, procedentes sobre todo de los descalabros de Tudela y Mallén, dispuestas a refugiarse y también a defender la plaza fuerte de la ciudad del inminente ataque francés.


El primer asedio de Zaragoza comienza el 15 de junio de 1808, las tropas francesas al mando del General Lebfevre, mal organizadas y muy ufanas, envía una propuesta de rendición de la plaza, propuesta que es rechazada por el General Palafox. Los planes franceses eran los de bombardear la ciudad por tres lugares a la vez: por la puerta del Carmen, la del Portillo y la de Santa Engracia. Cuando comienzan los bombardeos, es tal el desconcierto y la improvisación que los zaragozanos tuvieron que fortificar la plaza bajo el fuego de los cañones franceses y los ataques de su caballería e infantería.

El 2 de julio las tropas francesas logran penetrar por una brecha abierta en la Puerta del Portillo, su defensa estaba encomendada a Francisco Marco del Pont, el artillero que disparaba la pieza de artillería en ese punto, un cabo a falta de otro de mayor graduación, cayó abatido por una granada que hace estallar los cartuchos que quedaban haciendo casi volar al resto, quedando inutilizada la batería, mejor dicho, quienes podían dispararla y expuesta a ser asaltada.

Ya se acercaba una columna enemiga, cuando de pronto, una de aquellas mujeres que ayudaban a los que defendían las improvisadas trincheras, llevándoles municiones, agua y alimentos a pie de las murallas, toma una mecha, pasa por entre muertos y heridos, y dispara un cañón de 24 cargado con bala y metralla. Esto hizo que los pocos artilleros que quedaban vivos se levantaran y consiguieran seguir el fuego hasta que logra llegar un refuerzo de otra batería, obligando a las tropas francesas a una precipitada retirada. El Rey la nombra Artillera con un sueldo de 6 reales diarios.


El asedio finaliza el 14 de Agosto y no es hasta el 21 de Diciembre de 1808, en el que mucho mejor preparados y conscientes de que la lucha iba a ser muy dura, cuando llega el segundo y definitivo asedio. Éste fue mucho peor, los franceses habían aprendido la lección anterior y cambiaron su estrategia, llegaron con tropas experimentadas y resueltas a no dejarse derrotar por lo que ellos llamaron turba de ciudadanos pero que les habían hecho frente con éxito la última vez. Esta vez, los franceses si consiguieron cerrar el cerco a la ciudad, aunque contaron con una ayuda inesperada, una epidemia de tifus que asoló a la población, incluso Palafox cayó enfermo. La situación era desesperada; había hambre, frío, tifus y el Capitán General contagiado. En estas circunstancias se creó una Junta de Defensa que decidió capitular y rendir la ciudad a los franceses el 21 de Febrero de 1809, tras dos meses de fanática resistencia.

Cuando todo esto sucede, Agustina, como tantos otros está enferma con tifus, pero a píe de cañón y es hecha prisionera junto con miles de ciudadanos. Enterados los mandos franceses que en su poder está la heroína de julio, la visitan comunicándole que van a ser piadosos con ella. Esta piedad consiste en hacerla caminar con el resto de prisioneros junto con su hijo, en Olvega muere su hijo. En 1809, el rey le concede el sueldo de Alférez de Infantería que disfrutaría hasta su muerte.


Cuando se repone marcha a Teruel y más tarde a Sevilla y Cádiz, donde la agasajan como una heroína. Sin embargo quiere volver a Cataluña, a Tarragona donde su marido aun lucha contra los franceses. Participa en la defensa de Tortosa y tras la caída de esta, se incorpora durante un breve espacio de tiempo, a la guerrilla que dirige Francisco Abad “Chaleco”, actuando por La Mancha durante un corto espacio de tiempo, pasando a incorporarse al Cuerpo que manda Morillo y parece ser participa en la batalla de Vitoria.

En 1814 cuando acaba la guerra vuelve a Zaragoza y de allí a Barcelona, donde su marido quedaba destinado momentáneamente. Aquí nace su segundo hijo Juan, que nació delicado y deciden buscar un clima más benigno que siente mejor al niño. Piensan en el clima de Castilla y el Subteniente Juan Roca logra que le trasladen a Segovia, adonde llegan en 1817. Todavía estarán dos años más en aquel destino, solamente llegará el cambio con el ascenso a Teniente de Artillería y destino a Valencia, luego tres años más tarde pedirá el retiro por enfermedad con residencia en Barcelona.

Allí retornan pero el clima sienta mal al teniente Roca, víctima de la tisis se debate sin remedio en una enfermedad costosa. Es el momento en que Agustina deberá de hacer llegar a los estamentos superiores la grave situación familiar. Sus requerimientos han surtido efecto y prueba de ello es la Real Orden de 16 de enero de 1823, en la que por sus excepcionales méritos se accede a lo solicitado. Sin embargo, Juan Roca fallece en el Hospital Militar del Seminario de Barcelona, en agosto de 1823.


Agustina queda viuda con treinta y siete años, unos meses después, en marzo de 1824, sin solicitar la Real Licencia para contraer matrimonio como era preceptivo por su condición de Subteniente Vivo de Infantería, contrae segundo matrimonio con un médico almeriense algo más joven que ella, pues sólo tiene sólo veintiseis años, Juan Cobos Belchite y Reperma. En julio de 1825, en Valencia donde viven en esos momentos, nace su hija Carlota. Tiempo después y debido al Real indulto de 17 de diciembre de 1830, solicita su aplicación por no haber solicitado a su debido tiempo la Real Licencia para contraer nuevo matrimonio. El nuevo matrimonio pasa a residir en Sevilla.

En 1847, su hija Carlota se casa con Francisco Atienza y Morillo, Oficial 2º del Cuerpo de Administración Militar, que es destinado a Ceuta. Agustina marcha con ellos dejando en Sevilla a su marido y a su segundo hijo Juan Roca, criado con gran cariño por su padrastro y que estudiaría Medicina ejerciendo siempre en su ciudad de residencia.



Agustina de Aragón por Goya


En Ceuta ocupan una casa en la calle Real conocida como la “Casa grande”, allí sigue ostentando su grado de Subteniente con un sueldo de 511 reales de vellón. El 29 de mayo de 1857 fallece a la edad de setenta y un años, siendo enterrada en el Cementerio General de Santa Catalina de la ciudad de Ceuta. Sus restos no serían trasladados a Zaragoza hasta el 14 de junio de 1870, año en que llegan a la ciudad quedando depositados en la Catedral del Pilar. Hasta que llega el traslado definitivo a la capilla de la Asunción de la Virgen, en la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Portillo en junio de 1908. Se la considera como uno de los símbolos más representativos de la resistencia española contra los invasores napoleónicos. Fue cantada por Lord Byron en su Childe Harold.



Monumento de Agustina de Aragón






Fuentes:
http://cajondesastres.wordpress.com/2007/10/12/agustina-de-aragon-heroina-de-zaragoza/
http://gie1808a1814.tripod.com/persones/agustina.htm

lunes, 26 de abril de 2010

ISABEL DE BAVIERA, La emperatriz Sissi

La emperatriz Isabel de Austria -Sissi- es una figura histórica de sobras conocida. Atacada por unos, alabada por otros, compadecida por algunos, quizá nadie -ni ella misma- supo qué se escondía en su alma, qué torturaba su corazón, qué quería, qué anhelaba. Su temperamento independiente, ajeno a las normas sociales, hizo temblar a la timorata Viena y palidecer a la propia reina Victoria, a Isabel II y el rey de Grecia. La vieja Europa no estaba preparada para entender a una mujer como Sissi. Nadie comprendió su camino sin fin, su lucha contra lo establecido. Nadie supo ver la profunda tristeza, la vulnerabilidad que se escondían detrás de esta mujer hermosa, que encandiló al mismísimo emperador Francisco José I de Austria.



Sissi nació el 24 de diciembre de 1837 en Munich, hija de Ludovica y de Maximiliano en Baviera, un matrimonio de conveniencia que nunca fue un matrimonio bien avenido. Max engañaba continuamente a su mujer, es más, solía almorzar con sus hijos ilegítimos. No obstante, el matrimonio tuvo ocho hijos. Sissi no estaba destinada a ningún alto cargo y vivió una vida sencilla, en la naturaleza, atendida y educada directamente por su madre, a quien quiso mucho y a quien habría de añorar en Viena.

Sissi no tenía que ser la esposa elegida por el emperador sino su hermana Elena, la hermosa Nené. Pero Francisco José se prendó de la hermana pequeña, vestida de manera campesina, peinada con trenzas; la hermana-niña que parecía más ingenua, más dulce. En 1853, en la ciudad de Ischl, Francisco José sacó a bailar a Sissí, en contra de lo previsto, de la que se había enamorado locamente. Como en un cuento de hadas, Cenicienta había sido la elegida para iniciar el baile en lugar de su hermana. Francisco José toda la vida sintió hacia su esposa acaso más amor del que ella sintió por él.




Sissi y Francisco José se casaron en 1854 cuando ella tenía dieciseis años y él veinticuatro. La pareja disfrutó de una maravillosa luna de miel en Italia, al regreso Francisco José se ocupó en cuerpo y alma de todos los quehaceres del Imperio desatendiendo las demandas de su joven esposa. Sissi llegó a afirmar en cierta ocasión: " Yo amo al emperador, pero preferiría que no fuera emperador ”. Francisco José vivía muy apegado a su madre la archiduquesa Sofía, hermana de la madre de Sissi, que era según decían el hombre de palacio. Sofía quiso moldear a la joven Sissi para que aceptase con profesionalidad su cargo de Emperatriz pero no lo consiguió y entre ellas se inició un desencuentro que habría de durar hasta la muerte de Sofía.

Y es que Sissi no fue una novia feliz, se cuenta que lloró como una malva y que no se consumó el matrimonio hasta pasados unos días. A Sissi la aguardaban en el Palacio Imperial, el Hofburg, un puñado de arpías dispuestas a criticarla, a observarla y a anularla si hacía falta. Una de sus damas era la implacable condesa Esterházy. Su marido la amó, dio pruebas de ello, pero siempre se sintió apegado a su papel de Emperador, muy conservador, con lo cual no sirvió de mucha ayuda a su esposa en la lucha contra las convenciones sociales y las hipocresías de palacio. Francisco José fue un emperador a la antigua, con un gran trabajo sobre sus espaldas, que no acertó a ver que el mapa europeo estaba cambiando y, con él, toda la concepción del Imperio.


Cuando un año después de su boda Sissi dio a luz a su primera hija Sofía, su suegra se hizo cargo de la pequeña considerando que la joven madre era incapaz de educar a su hija. La joven emperatriz luchó lo indecible por contravenir sus órdenes pero nada logró. Sólo le quedó el recurso de huir de la corte por primera vez y refugiarse en Possenhofen, donde las aguas mansas del lago y la compañía de su madre y hermanos fueron la única terapia posible para calmar su dolor. La historia volvió a repetirse un año después cuando nació su segunda hija Gisela y de nuevo su suegra organizó, controló y dispuso. Pero esta vez Sissi logró imponerse y, quince días después del nacimiento de la pequeña, las niñas fueron trasladadas a sus habitaciones del Hofburg. Sissi había triunfado pero sólo fue un triunfo aparente.


Gisela de Austria


En una visita a Hungría en 1857, Sissi se empeñó en llevar consigo a sus hijas a pesar de la rotunda negativa de su suegra. Durante el viaje, las niñas enfermaron gravemente padeciendo altas fiebres y severos ataques de diarrea. Mientras que la pequeña Gisela se recuperaba rápidamente, su hermana Sofía no tuvo la misma suerte y pereció, seguramente deshidratada. Su muerte, que sumió a Isabel en una profunda depresión que marcaría su carácter para el resto de su vida, propició que le fuese denegado el derecho sobre la crianza del resto de sus hijos que quedaron a cargo de su suegra la archiduquesa Sofía.

Con la agitada y perniciosa vida de palacio la salud de Sissi comenzó a empeorar. Los más diversos síntomas la aquejaban y los doctores que la visitaban no encontraron una solución. La propia emperatriz, presa de los nervios, llevaba una vida cada vez más extraña haciendo curas de hambre, ejercicios físicos extenuantes y rechazó totalmente la sexualidad. Era una anorexia nerviosa que la iba hundiendo cada vez más, agobiada como estaba en aquel palacio imperial. En ese estado, Sissi decidió emprender su primera huida de Viena para marcharse a la isla de Madeira. Un viaje que fue objeto de muchos comentarios en las distintas cortes europeas, veían con malos ojos que la emperatriz viajara sin la compañía de Francisco José en un yate propiedad de la reina Victoria de Inglaterra.

Rodolfo de Austria




María Valeria de Austria junto a su esposo



Tras el nacimiento del príncipe Rodolfo, la relación entre Isabel y Francisco José comenzó a enfriarse. Isabel, por su parte, sólo pudo criar a su última hija María Valeria, a la que ella misma llamaba cariñosamente "mi hija húngara ", dado el gran aprecio que le tenía al país de Hungría, lugar donde habitualmente se refugiaba y en cuya cultura y costumbres se empeñó en educarla. Los grandes enemigos que Isabel hizo a lo largo de su vida la llamaban despectivamente "la niña húngara" y no precisamente por el amor que su madre profesaba por tal país, sino porque creían que la niña era fruto en realidad de algún escarceo sexual que Isabel habría mantenido con el conde húngaro Gyula Andrássy. No obstante, el gran parecido que Valeria guardaba con su padre, el emperador, se encargó de desmentir tales rumores.


Dotada de una gran belleza, Sissi se caracterizó por ser una persona rebelde, culta y demasiado avanzada para su tiempo. Fumaba cigarrillos, algo insólito para la época. Adoraba la equitación, llegando a participar en muchos torneos. Coleccionaba fotos de mujeres hermosas. Sentía un gran aprecio por los animales: amaba a sus perros, costumbre heredada de su madre, hasta el punto de pasear con ellos por los salones de palacio. Le gustaban los papagayos y los animales exóticos en general: incluso llegó a tener su propia pista circense en los jardines de su palacio en Corfú. Hablaba varios idiomas: el alemán, el inglés, el francés, el húngaro, propiciado por su interés e identificación con la causa húngara, y el griego, este último aprendido con ahínco para poder disfrutar de las obras clásicas en su idioma original. Practicó la natación, la esgrima, el senderismo y a los sesenta años, poco antes de morir, aprendió a montar en bicicleta. Convirtió la gimnasia en una actividad diaria que alargaba de manera compulsiva varias horas, algo que no era común para una dama de su época.

Los alimentos principales de Sissi eran carne de ternera, pollo, venado y perdiz; carne fría, sangre de buey cruda, tartas, helado y leche, prescindiendo de verduras y frutas, a excepción de naranjas. Sin embargo, era muy extraño que demostrara su apetito delante de cualquier persona. Los únicos que habían tenido la oportunidad de ver a la emperatriz sentada ante una mesa fueron sus hermanos, algún otro miembro de la familia de Baviera, su hija menor y su profesor de equitación, Middleton. Su bebida favorita era la leche, una de las pocas pasiones que llegó a compartir con su marido. En el palacio de verano de Schönbrunn mandó instalar un establo. Para no prescindir de leche fresca durante sus largos viajes, solía transportar vacas, cabras o corderos con ella.


Medía 1,72 cm, nunca sobrepasó los 50 kg y mantuvo 40 cm. de cintura. Tenía un pelo larguísimo que le ocasionó dolores de cabeza y de espalda. A partir de los treinta y cinco años no volvió a dejar que nadie la retratase o tomase una fotografía para ello adoptó la costumbre de llevar siempre un velo azul, una sombrilla y un gran abanico de cuero negro con el que cubría su cara cuando alguien se acercaba demasiado a ella. Siempre estuvo muy preocupada por los manicomios, quizá por la locura evidente de algunos miembros de la familia Wittelsbach. Ella misma temió por su cordura.

Dicen que cuando se comprometió con el emperador, la archiduquesa Sofía descubrió con horror que tenía dientes amarillos y eso fue el motivo de la primera crítica de la suegra hacia la futura esposa de Francisco José. Con el tiempo la emperatriz perdió progresivamente los dientes debido a su mal cuidado y falta de aseo. Por esa razón, evitó sonreír a boca abierta frente a la corte y al público en general por esa falta de dientes que la acomplejó durante sus últimos años. También, entre otras excentricidades, al final de su vida se hizo tatuar un ancla en el hombro, por el gran amor que sentía por el mar y las travesías y por sentirse sin patria propia como los eternos marineros que vagan por el mundo, y se hacía atar al mástil de su barco durante las tormentas.

Paseaba a diario durante ocho largas horas llegando a extenuar a varias de sus damas de compañía. Además adoraba viajar, nunca permaneciendo en el mismo lugar durante más de dos semanas. Disfrutó de la literatura en especial de las obras de William Shakespeare, de Friedrich Hegel y de su poeta predilecto, Heinrich Heine. Por último, detestaba el ridículo protocolo de la Corte Imperial de Viena de la que procuró permanecer alejada durante el mayor tiempo posible y a la que desarrolló una auténtica fobia que le provocaba trastornos psicosomáticos como cefaleas, náuseas y depresión nerviosa.

La emperatriz se mantuvo, siempre que pudo, alejada de la vida pública. Acaso tuvo un par de amores, el conde Andrássy y su profesor de equitación el inglés Bay Middleton, pero fueron más imágenes platónicas que amores consumados. La propia Sissi auspició las amantes de Francisco José, en las que encontraba el apoyo que ella no supo o quiso darle, la vida burguesa que él necesitaba. La primera fue Anna Nahowski y la segunda la actriz Catalina Schratt, a quien los cónyuges conocían cariñosamente como "la amiga" y cuya presencia en la corte levantó ampollas entre los sectores más religiosos y reaccionarios de Viena. Ella fue quién los presentó y se encargó de forjar la amistad entre su marido y la actriz. Aun así, la pareja se profesaba un gran amor y cariño mutuos.




Fue una emperatriz ausente de su imperio, aunque no por ello menos pendiente de los asuntos de Estado. Es cierto que intuyó el cambio político y supo ver qué había detrás de los nacionalismos. Así cuando viajaron a Venecia en 1856, cuando fueron tan fríamente recibidos, o cuando defendió la causa húngara a raíz de su amistad con Andrássy. Es más, aprendió húngaro, tuvo dos damas y amigas húngaras, Ida Ferenczy y María Festetics. Gracias a ella, sin duda, en 1876 se firmó el Tratado de Reconciliación por el que se concedía la soberanía parcial a Hungría y Sissi y su esposo fueron coronados reyes. La emperatriz vivió muy a gusto en el Palacio húngaro de Gödöllö y una de sus grandes aportaciones políticas fue conseguir el reconocimiento húngaro en el Imperio.

En 1889 la vida de la emperatriz cambiaría radicalmente a causa del suicidio de su único hijo. El príncipe Rodolfo, de treinta años, padecía de ciertos trastornos psicológicos causados en parte por la estricta educación militar a la que fue sometido en su infancia, enfermo de gonorrea, adicto a la morfina, no pudo aguantar el peso de la vida y se suicidó en Mayerling junto a su amante María Vetsera,
a su esposa Estefanía de Bélgica la había dejado estéril al contagiarle la enfermedad venérea que padecía y que Sissi creía que era una cistitis.

Sin embargo, se habló y aún hoy en día se habla de un complot contra Rodolfo. Por un lado, la hipótesis de un complot tejido por los servicios secretos austríacos, dadas las ideas radicales y liberales que el hijo del Emperador profesaba. Por otro lado, la hipótesis de un complot urdido por los servicios secretos franceses ante la negativa de Rodolfo de dar un golpe fatal a la política de su padre. Todo esto se fundamenta en los estudios sobre los cuerpos de los fallecidos. Ella, según dichos estudios, no murió del disparo en la cabeza sino de una paliza previa. Él presentaba cortes en la cara y en varias partes del cuerpo, algo impropio de un suicido, que se taparon con maquillaje antes de su funeral en Viena. También se habló de la ausencia de dedos en una de sus manos... A pesar de las hipótesis, la causa de su muerte es a día de hoy una incógnita. Este episodio, que se conoce con el nombre de El incidente de Mayerling por ser Mayerling el nombre del refugio de caza donde ocurrió la tragedia, dejó marcado también al emperador que, de la noche al día, se encontró sin un heredero que se hiciese cargo del vasto Imperio austrohúngaro.

Tras la muerte de su hijo, la emperatriz abandonó Viena y adoptó el negro como el único color para su vestimenta a la par que su fobia a ser retratada incrementaba. Con el tiempo se hizo extraño que la emperatriz visitase a su marido en Viena pero curiosamente, su correspondencia aumentó de frecuencia durante los últimos años y la relación entre los esposos se fue convirtiendo en platónica y cariñosa. Otros sucesos trágicos sacudieron a la emperatriz: su cuñado Maximiliano, quien emprendió la locura de ser Emperador en México y fue fusilado -el caso de su esposa Carlota, enloquecida, fue otro drama-, la muerte de su primo Luis II de Baviera, que falleció loco, por quien Sissi sentía una gran afinidad. La muerte de su hermana Sofía, duquesa de Alençon, abrasada en un incendio de Paris, cuando la emperatriz se enteró de lo sucedido vaticinó que ella moriría de forma violenta. La del archiduque Juan Orth, desaparecido en el mar, la de la archiduquesa Matilde, quemada viva.

Esta última etapa en la vida de la Emperatriz estuvo marcada más que nunca por los viajes. Compró un barco de vapor al que llamó Miramar, y en él recorrió el Mar Mediterráneo, siendo uno de sus lugares favoritos Cap Martin, en la Rivera Francesa, donde el turismo se había hecho constante a partir de la segunda mitad del siglo XIX. También pasaría algunas temporadas de verano en el Lago de Ginebra en Suiza, Bad Ischl en Austria, y en Corfú, donde construyó su palacio, el Achilleion, en honor a Aquiles, uno de sus héroes griegos preferidos. Visitó otros países como Portugal, Marruecos, Argelia, Malta, Grecia, Baviera, Irlanda, Turquía y Egipto. También visitó ciudades españolas como Palma de Mallorca, Alicante y Elche, donde bautizó una palmera de siete brazos.


El 10 de septiembre de 1898, mientras paseaba por el Lago Lemán de Ginebra con su dama de compañía la condesa Irma Sztaray, fue atacada por un anarquista italiano, Luigi Lucheni, que fingió tropezarse con ellas, aprovechando el desconcierto para deslizar un fino estilete en el corazón de la emperatriz. Al principio, Sissi no fue consciente de lo que había sucedido. Solamente al subir al barco que las estaba esperando comenzó a sentirse mal y a marearse. Cuando se desvaneció, su dama de compañía avisó al capitán del barco de la identidad de la dama y regresaron al puerto. Ella misma desabrochó el vestido de la emperatriz para que respirara mejor y, al hacerlo, vio una pequeña mancha de sangre sobre el pecho causada por el estilete que había provocado una mínima pérdida de sangre sobre el miocardio, suficiente para causar la muerte.

Luigi Lucheni estaba en realidad planeando un atentado contra el pretendiente al trono francés, un príncipe de la Casa de Orléans pero al leer en un periódico que la visita del príncipe francés había sido anulada y que la emperatriz se encontraba en la ciudad, decidió buscar en ella a la víctima perfecta para pasar a la posteridad. El cuerpo de Sissi fue trasladado a Viena entre el gran cortejo fúnebre que el protocolo dictaba siendo sepultada en la Cripta Imperial de la Iglesia de los Capuchinos, en vez de en su palacio de Corfú, el Achilleion, donde deseaba recibir sepultura realmente tal como indicó en su testamento.


Fuentes:
http://www.islabahia.com/arenaycal/2003/07julio_agosto/anabel96.htm
http://www.elmundo.es/cronica/2002/346/1023101950.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Isabel_de_Baviera
http://sobreturismo.es/2008/10/08/la-ruta-de-sissi-fuera-de-austria/
María Pilar Queralt del hierro, Mujeres de Vidas Apasionadas
2010 La Esfera de los Libros S.L

sábado, 24 de abril de 2010

MARIANA PINEDA

Cuando subió al cadalso en Granada, el 26 de mayo de 1831, llevaba un vestido de percal azul con flores de azucena color caña, medias grises y zapatos de talifete negros; tenía los ojos muy azules y la piel muy blanca; el pelo rubio, generalmente recogido en peina, caía ahora suelto sobre los hombros y el pecho; contaba 26 años y se llamaba Mariana Rafaela Gila Judas Tadea Francisca de Paula Benita Bernarda Cecilia de Pineda Muñoz. Desde aquel día se la llamó sólo Mariana Pineda y su nombre se convirtió en leyenda. La vida de Mariana estuvo marcada desde antes de su nacimiento por el azar, la pasión y la desgracia.

Retrato de Mariana Pineda. Grabado del año 1862 de Isidoro Lozano, ayuntamiento de Granada.


Su padre Don Mariano de Pineda y Ramírez fue un marino de buena cuna y mala salud que en el otoño de su vida, cuando iba a Lucena a vender sus tierras para vivir de rentas, cayó perdidamente enamorado de una joven de humilde origen y soberbia belleza llamada María Dolores Muñoz. Treinta años le llevaba a la joven, con la que huyó a Sevilla. Allí nació su hija Luisa Rafaela pero no llegaron a casarse por las diferencias sociales y tal vez por presiones familiares. Acabaron instalándose en Granada en 1803. Allí murió Luisa y nació Mariana el 1 de septiembre de 1804. La pareja duró poco. María Dolores se fue con otro hombre, quedando la hija con sólo dos años de edad bajo la custodia de su padre que fallece un año después. La madre se desvaneció y Mariana quedó bajo la tutoría de su tío José, solterón, achacoso y ciego. Pero una mujer muy astuta de la familia, Tomasa Salazar, lo casó con una hija suya y su tío debió entregar a Mariana al cuidado de don José de Mesa y doña Ursula de la Presa.

Tras recibir una educación esmerada según las costumbres de la época, se convirtió en una de las jóvenes más bellas de Granada. Y no sólo enamoraba a quienes la veían sino que, en lo tocante a efectos, era de rompe y rasga. A los catorce años conoció a un militar retirado y con malísima salud llamado Manuel Peralta Valte, firme partidario del bando liberal, del que se enamoró. Para evitar en lo máximo las críticas se casa rápidamente al año siguiente, el día 9 de octubre de 1819 y el 31 de marzo del año siguiente nace su primer hijo. Dos años después, Peralta dejó este mundo y convirtió a Mariana en la viuda más bella de Granada.


José María de Salamanca y Mayol, Marqués de Salamanca




Fernando VII



Comprometida también con la causa liberal, empieza a involucrarse cada vez más en contra de los partidarios del absolutismo y del rey Fernando VII. En Granada existía un fuerte contraste entre las decenas de edificios religiosos y la amplia presencia liberal; por ejemplo los condes de Teba, desterrados de Galicia por liberales, y que acogían en su nueva residencia a los enemigos del absolutismo, entre ellos destacaba la hermosa viuda Mariana Pineda. De ella se enamoró un joven que más tarde sería ministro de Hacienda y uno de los más ricos del país, el marqués de Salamanca, pero no fue correspondido. Ella prefirió a otro militar liberal, Casimiro Brodett. Se dieron palabra de matrimonio pero él no consiguió licenciarse por su alineación liberal y la boda se frustró.

La lucha entre liberales y absolutistas se recrudece, en 1828 una gran conspiración conllevó una oleada de arrestos y ajusticiamentos en los liberales. Mariana fue procesada por primera vez tras la delación de Romero de Tejada en su prisión malagueña, salió indemne de milagro. Ella fue uno de los cómplices de la huida de prisión de su primo el capitán Fernando Álvarez de Sotomayor, destacado liberal condenado a muerte a causa del levantamiento de los ejércitos de Andalucía contra el rey. Mariana, que tenía permiso para visitar diariamente a su tío el cura, consiguió introducir un hábito completo de fraile y unas barbas postizas en la celda de su primo que salió tranquilamente de la cárcel por la única puerta que había, a la vista de todos. Aunque todos dan por hecho que Mariana es la artífice de la fuga del condenado, los absolutistas no pueden juntar pruebas en su contra.


José de la Peña y Aguayo, del pintor José Vallespín, conservado en el Museo Aguilar y Eslava de Cabra (Córdoba)


Mariana había conocido a otro hombre José de la Peña y Aguayo, que muchos años después llegó a ministro de Hacienda en el reinado de Isabel II, relación que dio como fruto una hija a la que sólo reconoció en su testamento. Vivió Mariana con su madre adoptiva, doña Ursula, y sus hijos José María y Luisa, empeñada en diversos pleitos para recuperar algo de la herencia de su padre y de su tutor don José. Pero dedicaba lo mejor de su tiempo a la conspiración. En una de éstas, fraguada en Gibraltar, se le encargó un estandarte con el lema Libertad, Igualdad y Ley. Compró para ello un tafetán morado en cuyo centro cosió un triángulo verde, estos eran los colores del Oriente masónico. Como ella sabía coser pero no bordar, encargó las letras y la labor a dos criadas. Una de ellas tenía relaciones con un clérigo liberal y vio el bordado. Víctima de su propia devoción partidista advirtió a su padre el doctor Julián Herrera, furibundo realista, que moderase su fervor absolutista ya que la revolución era inminente. El padre sonsacó al hijo y se fue a denunciar el caso.


Mariana Pineda en capilla, obra del pintor Juan Antonio Vera Calvo en 1862. Cuadro que se conserva en el Congreso de los Diputados, Madrid.



Ramón Pedrosa, comisionado especial para las causas de conspiración contra la Seguridad del Estado y detrás de ella durante muchos años, arregló las cosas de modo que devolvieran el bordado a casa de Mariana e inmediatamente entrase la policía para incautar la prueba del delito, como en efecto sucedió. Mariana quedó bajo arresto domiciliario junto a doña Ursula y sus criadas. Luego cayó o se fingió enferma y al poco trató de escapar disfrazada de vieja. Casi lo había conseguido cuando la atrapó su único guardián que la encerró de nuevo. Pedrosa la envió entonces al convento de Santa María Egipciaca, que había sido utilizado para rehabilitar prostitutas y ahora tenía funciones de cárcel albergando a mujeres condenadas por delitos comunes o políticos. El trato era excelente por parte de las monjas pero los interrogatorios eran cada vez más largos y apremiantes.

Durante el juicio, Pedrosa, quien se le había insinuado, enamorado o confundido por la libertad sentimental de Mariana, intenta convencerla de que delate a sus cómplices a cambio de perdonarla pero ella se niega: " Nunca una palabra indiscreta escapará de mis labios para comprometer a nadie. Me sobra firmeza de ánimo para arrastrar el trance final. Prefiero sin vacilar una muerte gloriosa a cubrirme de oprobio delatando a persona viviente ..."

Pedrosa decidió llevar la situación al límite y sugirió al fiscal Andrés Oller que sólo conservaría su puesto si pedía la pena de muerte contra su vieja amiga Mariana. La condena siguió su trámite y llegó a la corte. Calomarde lo trasladó a la instancia superior de Justicia, que encontró la sentencia de muerte, justa y arreglada a la ley. Faltaba la firma real que Fernando VII se apresuró a estampar, indicando el garrote como medio de ejecución. Pedrosa, ya con la condena en la mano, trató de forzar la voluntad de Mariana pero ella se negó a delatar. Sólo habían pasado dos meses desde su arresto cuando llegó la fecha de su ejecución y al conocer la sentencia, Mariana exclama: " El recuerdo de mi suplicio hará más por nuestra causa que todas las banderas del mundo ".



La víspera, serena, escribió un testamento que el escribano no pudo pergeñar por impedírselo las lágrimas. En otra carta explicó a sus hijos que moría dignamente por la Libertad y la Patria, pero fueron requisados por subversivos. Antes de acostarse para su última noche, que fue de sueño breve y sereno, tuvo un rasgo que retrata su personalidad. Debían cambiarle el vestido para evitar que escondiera nada y también quitarle las ligas para evitar que pudiera ahorcarse con ellas. Mariana aceptó el cambio de vestido si, tras su muerte, lo picaban con unas tijeras para evitar que desnudaran el cadáver para quitarle el vestido; pero no transigió con las ligas: «Eso,no. Jamás consentiré ir al patíbulo con las medias caídas». El 26 de mayo es conducida a la Plaza del Triunfo donde es ajusticiada públicamente mediante el brutal garrote vil.

Estatua en honor a Mariana Pineda en Granada



Su ejecución no solo pretendía castigar a los liberales sino castigar también la participación de la mujer en la vida política y social en la convulsa España del siglo XIX, lo que la convirtió en una mártir para los liberales y en un símbolo popular de la lucha contra la falta de libertades. La biógrafa Antonina Rodrigo ha encontrado romances sobre Mariana en países como Argentina o Italia. En 1925, el poeta Federico García Lorca termina la obra dramática homónima basada en su historia “Mariana Pineda, romance popular en tres estampas”, que estrenará dos años más tarde en el Teatro Goya de Barcelona la compañía de Margarita Xirgu y dando posteriormente a conocer aún más a esta figura histórica que ya se había recogido popularmente en la calle. El 1 de septiembre de 2004 se inauguró en su última residencia, en la calle Águila, una placa conmemorativa:

En recuerdo de Dª MARIANA de PINEDA que murió en defensa de la libertad, el Excmo. Ayuntamiento de Granada le dedica este homenaje en su casa familiar, con motivo del bicentenario de su nacimiento, que tuvo lugar el 1 de septiembre de 1804.

El Ayuntamiento de Granada conmemora su figura en la Plaza de Mariana Pineda todos los 26 de mayo de cada año, día de su ejecución. En primer lugar se realiza una ofrenda floral ante su estatua y, a continuación, la Banda Municipal ofrece un concierto. En 2006, el Gobierno de la Unión Europea le rindió homenaje y otorgó su nombre a la entrada principal del Parlamento Europeo, como símbolo de la aportación española a la lucha por los derechos y libertades en Europa. También en el Congreso de los Diputados, en Madrid, figura su nombre junto a los de otros españoles héroes de la libertad.


Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Mariana_Pineda
http://www.elalmanaque.com/biografias/mariana.htm
Encuestahttp://www.segundarepublica.com/index.php?opcion=2&id=20

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