La frustración por la falta de hijos y la mala salud crónica que acusa Mariana, cada vez más huraña, afecta a la relación matrimonial de los reyes. Tras la alegre novedad de los primeros años, una sombra de frialdad envuelve a la pareja real. Felipe IV, que durante unos años se había mostrado exultante por la compañía de su esposa, volvió a sus infidelidades, en otros tiempos centro de los rumores de palacio.
Los celos también minaron el ánimo de Mariana, que solía quedar exhausta tras sus tremendos enfados. Poco quedaba ya de la niña inmadura y alegre que había traido un poco de vida a la severa monarquía española. La joven archiduquesa se había transformado en una reina soberbia y dura que se rodeaba de damas alemanas, cantaba canciones de su pueblo natal y frecuentaba poco los salones donde sabía que no era bien vista. Mariana no ignoraba que a sus espaldas los cortesanos se burlaban de su torpeza e imitaban su acento.
Algunos autores señalan que la reina Mariana, celosa del amor que el rey había profesado a su primera esposa, Isabel de Borbón, y sabiendo que a ella no la amaría del mismo modo, terminó por tomarle manía a su hijastra María Teresa, así como a todo aquello que tenía que ver con Francia. Las dos mujeres, inseparables en los tiempos despreocupados de su "niñez", compartirían ahora el mismo techo sin mantener el mínimo contacto. Otros autores, sin embargo, nada dicen sobre una mala relación entre ellas.
En el día de San Próspero, el 28 de noviembre de 1657, nace el príncipe Felipe Próspero. Según los astrólogos de la época, el ansiado heredero viene al mundo con la mejor disposición posible de los astros y la coincidencia de su nacimiento en tan curioso santoral augura precisamente paz y prosperidad. Felipe IV se siente satisfecho. El niño no es muy robusto pero el rey se conforma con que sea “ lucidito y sano ”. Mucha gente acude a palacio para besar su mano y celebrar un acontecimiento que parece traer por fin estabilidad a la corona.
La reina vuelve a quedar pronto embarazada. Para finales de 1658 se espera el nacimiento de su cuarto hijo. Todos rezan para que sea otro varón, puesto que la salud del príncipe Felipe Próspero es precaria desde sus primeros meses de vida. Se teme que no durará mucho tiempo. En diciembre de ese año viene al mundo un nuevo infante al que llamarán Fernando Tomás y al parecer es un niño sano. Lamentablemente, fallecerá a los diez meses dejando a sus padres y al reino desconsolados.
Cumplidos los veinte años de edad, la infanta María Teresa, como hija mayor del rey y portadora de derechos dinásticos al trono español, es sin duda el mejor partido de Europa. La guerra con Francia dura desde hace decenios, a pesar de los enlaces matrimoniales entre las familias reales. Los dos países siguen manifestándose una enemistad visceral. Se piensa que la solución a esa crisis podía procurarla el matrimonio de la infanta María Teresa con su primo hermano el joven rey Luis XIV de Francia, hijo de la infanta española Ana de Austria. Felipe IV tiene acordada la boda con Leopoldo de Austria, elevado a emperador de Alemania, pero entiende que está obligado a ceder a su hija al monarca francés juzgando que “ tal prenda había de ser el iris de la paz ”.
La reina Mariana se opone radicalmente al estrecho acercamiento que se maquina entre Francia y España, así como al desaire infligido a su hermano el emperador Leopoldo. Se esfuerza en promover la alianza de la casa de Austria frente a Francia, aunque sea en contra de los intereses inmediatos de la corona española. La situación propicia su primer posicionamiento político como reina.
Antes de su boda, la infanta María Teresa renunciaría a sus derechos a la corona española. Con una cláusula minúscula pero envenenada: la renuncia de María Teresa solo sería efectiva cuando su padre hubiese pagado la dote, que ascendería a 500.000 coronas. El cardenal Mazarino sabía que España, totalmente arruinada, no pagaría nunca. La historia dice que la dote de María Teresa no fue jamás pagada. El rey partirá con su hija hacia la frontera para entregarla a los franceses, dejando a Mariana como regente. El discreto éxito con el que la reina desempeña esta tarea dará pie al monarca a pensar en confiarle el reino en un futuro, cuando él ya no esté.
En la madrugada del 1 de noviembre de 1661 muere el príncipe heredero Felipe Próspero, aún no había cumplido los cuatro años de edad. La reina, a punto de dar a luz un nuevo hijo, resiste el golpe moral con entereza. Felipe IV comienza a achacar su desgracia familiar al castigo de Dios por sus propios pecados. A los cinco días del fallecimiento de su hermano, nace el infante Carlos en una cámara real en la que infinidad de reliquias se esparcían en torno al lecho. El propio rey confesó a uno de sus cortesanos que este niño era el resultado de la última cópula conyugal que había logrado tener con su mujer, no sin grandes esfuerzos. La Gaceta de Madrid publicó la descripción del principito diciendo que era un niño de facciones hermosísimas, cabeza proporcionada, grandes ojos, un aspecto saludable y muy gordito. Descripción ésta que no concuerda con el informe enviado por el embajador francés a su soberano y para quien el príncipe parecía bastante débil, mostraba signos visibles de degeneración, tenía flemones en las mejillas, la cabeza llena de costras y el cuello le supuraba.
Su solemne bautizo, que se celebró quince días después en la Capilla Real del Alcázar, pretendió mostrar a los embajadores de otros reinos que la corona española tenía asegurada su sucesión. La madrina de bautismo fue su hermana la infanta Margarita. Esta ceremonia fue la última gran fiesta del reinado de Felipe IV. La salud del heredero de la corona será la mayor preocupación de sus padres. El rey da la orden de no mostrar al pequeño príncipe a nadie. Y en las escasas ocasiones en las que por razones de protocolo no había más remedio que ir con el principito a algún sitio, está tan cubierto de sedas y encajes que apenas se le distingue. Según el embajador inglés “solamente se le ve un ojo y parte de la ceja ”.
El emperador Leopoldo I de Alemania, aún soltero a sus veintidós años tras el desplante de la infanta María Teresa, pide a Felipe IV la mano de su otra hija menor. Aunque el matrimonio religioso no pueda celebrarse hasta que la novia cumpla los catorce años, el Consejo de Estado presiona al rey para que acuerde y anuncie públicamente cuanto antes el compromiso. A medida que disminuye la energía de su esposo en sus últimos años de vida, la reina crece en ambición y presencia política en la corte. Mariana se convierte en figura principal de la facción pro austríaca de la corona española, que agrupa en su entorno a embajadores y nobles que creen en la unión de la casa de Austria frente a las recientes alianzas hispano-francesas.
La influencia de la reina Mariana es decisiva para que la infanta Margarita no sea obligada a renunciar a sus derechos a la corona española, como hizo su hermana mayor. Esta circunstancia tendrá como consecuencia futura las reclamaciones de la casa de Austria al trono español en la Guerra de Sucesión.
Fuentes:
María José Rubio, reinas de España, las Austrias. 2010 La Esfera de los Libros, S.L.
Fernando Gonzalez-Doria, Las Reinas de España. 1989 Editorial Bitacora S.A
Emilio Beladiez, Españolas, Reinas de Francia. 2002 Ediciones Palabra S.A
Catalina de Habsburgo, Las Austrias. 2006 La Esfera de Los Libros S.L
5 comentarios:
Fue sin duda doña Mariana mujer muy sufrida. La muerte de sus pequeños vástagos la debió de marcar sobremanera desarrollando ese carácter tan austero y rígido, a la vez que ultraprotectivo para con el pequeño Carlos II.
Saludos.
Gracias por estas magníficas lecciones de la historia de España que nunca estudié en mis libros de texto de la escuela.
Saludos.
hermosas mujeres que han pasado por nuestra historia...gracias por tu felicitación navideña y por el villancico que he tenido el gusto de pasarlo por la impresora de recuerdo con tu nombre y la fecha...gracias amiga y que pases feliz año nuevo 2011...
un abrazo
Marina
Siempre me ha parecido una monada ese pequeño niño con faldas y un perrillo pintado por el gran Velázquez. Es curioso que Felipe Própero muriera el mismo día en que años después lo haría su hermano Carlos, un 1 de noviembre.
Casualidades aparte, no me extraña que Mariana tuviera celos de su hijastra María Teresa pues seguro que se aproximaban en edad y se eclipsaban en la corte madrileña.
Un beso
¡ Feliz 2011! No olvideis esta noche los rituales para entrar en el nuevo año con buen pie. Que todos vuestros sueños se hagan realidad, gracias por compartir conmigo un rato de vuestro tiempo. Paz, salud y amor.
Miles de abrazos Marina, Rosa, Carmen y carolus :-)
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