jueves, 23 de diciembre de 2010

MARIANA DE AUSTRIA, Reina de España ( I )


Dos años después de la muerte de la reina Isabel de Borbón, fallece su hijo el príncipe Baltasar Carlos. El rey Felipe IV queda sólo con una hija de ocho años, la infanta María Teresa. Ha cumplido el soberano cuarenta y un años pero la vida licenciosa que ha llevado, y todavía lleva de vez en cuando, le está avejentando prematuramente, aumentando la natural indolencia de su carácter. Comprende que debe celebrar un nuevo enlace matrimonial para intentar tener más hijos, y en especial un varón.

Las candidatas para este nuevo matrimonio eran escasas. En Madrid se tenía un alto concepto de la monarquía, por lo que quedaban excluidas todas las jóvenes de pequeñas casas reinantes o principescas; por otra parte, el hecho de que la monarquía española profesaba la religión católica, excluía a todas las princesas de religión protestante, con lo que la elección quedaba reducida a princesas francesas o de la otra rama de la casa de Austria. Por su enemistad con Francia, se acordó la celebración del matrimonio del monarca español con la novia de su difunto hijo, su sobrina la archiduquesa Mariana de Austria, hija del emperador Fernando III y de la infanta española María.



El encuentro del rey con su joven esposa se produce el 6 de octubre de 1649 en la villa de Navalcarnero. El monarca, disfrazado, ha salido a recibirla oculto entre las personas del séquito para contemplar el aspecto físico de Mariana antes de ser presentados cara a cara. El rey tiene cuarenta y tres años y la reina, quince. Al día siguiente se celebra la ratificación del matrimonio en la iglesia de la misma localidad. De allí marchan a El Escorial, donde pasarán su primer mes de vida conyugal, a la espera de que la solemne ceremonia de entrada pública en Madrid esté preparada.

El 15 de noviembre, Mariana de Austria atraviesa las calles de la Villa y Corte rodeada de afecto popular. En los primeros meses, la pareja real aprende a tratarse y a conocerse. La reina no es una gran belleza pero desde su llegada a España despierta grandes simpatías. Los españoles la recibieron con alegría desbordante, conscientes de que iba a sacrificar su juventud al lado de un hombre que le triplicaba en edad y de que tenía una misión de suma importancia: proporcionar un heredero a una corona en cuyos extensos dominios seguía sin ponerse el Sol.


De rasgos Habsburgo inequívocos, Mariana llama la atención por su piel pálida y su cabello rubio. Es de estatura media, tirando a baja, pero de figura muy aparente. Cae bien por su carácter alegre y desenfadado, un tanto infantil. Ama el teatro, las fiestas y los espectáculos. Le gusta la caza con pasión. Por suerte, encaja bien con el carácter de su prima hermana e hijastra la infanta María Teresa, tan sólo cuatro años menor que ella. Las dos jóvenes forman una entrañable pareja, a la cual Felipe IV bautiza como “ las primas ”, siempre juntas en ceremonias y diversiones.

Felipe IV confiesa encontrar a su esposa demasiado infantil. La diferencia de edad entre ellos le hace sentirse más viejo. Le parece “ muy linda ” y le gusta su carácter jovial pero durante mucho tiempo se refiere a ella sólo como “ mi sobrina ”. Le cuesta hacerse a la idea de que esa niña es su esposa, aunque en poco tiempo reconocerá sus grandes valores y sólo tendrá para ella palabras de admiración. Con la llegada de la joven reina, Felipe IV inicia una etapa de vida más familiar, doméstica e íntima. El 12 de julio de 1651 nace la infanta Margarita María, que a punto está de costarle la vida a su madre. El posparto resultó complicado y la salud de la reina quedó seriamente quebrantada. La infanta María Teresa actuó como madrina en el bautizo de su pequeña hermana.


El rey presiona sobre la necesidad de tener un hijo varón cuanto antes. Desde los duros achaques del primer parto, Mariana padece con frecuencia unas terribles jaquecas de herencia familiar. Los médicos de cámara intentan aliviarla con purgas sin resultado visible. El persistente sufrimiento que esto le causa trastorna su alegre personalidad. Felipe IV se mostraba solícito con la reina y abundaron en él los detalles de ternura.

En febrero de 1653 la reina se contagia de viruela y a punto está otra vez de morir. Durante un mes el rey apenas duerme de la preocupación, hasta el punto de que el cansancio le hace también enfermar. Aunque Mariana sale curada del trance, su cara queda marcada para siempre de feas señales. El excesivo uso de afeites y polvos de coral en las mejillas que desde entonces caracteriza la imagen de la soberana, tendrá mucho que ver con esta enfermedad. Recién repuesta de la viruela, sin tregua para su recuperación física, la reina sufre en septiembre de 1653 el aborto de un hijo cuyo embarazo apenas ha dado tiempo a celebrar.


Ante la ausencia de nuevos embarazos de la reina, la situación dinástica de España comienza a ser preocupante. El Consejo de Estado presiona para buscar soluciones a una situación insostenible para la corona española. Exigen al rey que nombrase sucesora a su hija la infanta María Teresa, que contaba con diecisiete años, y que se pacte un matrimonio conveniente para ella, acorde a estas circunstancias. Felipe IV se resiste, puesto que teniendo una esposa joven confía aún en ser padre de hijos varones. Con reticencias, accede a tantear las opciones matrimoniales de su hija. El archiduque Leopoldo de Austria, hermano de la reina y dos años menor que la infanta María Teresa, parece el más indicado. Llegados a un acuerdo el emperador Fernando III y el rey de España, el proyecto se pone en marcha en el otoño de 1654.

La sorpresa inesperada de un nuevo embarazo de la reina Mariana paraliza la política internacional. Después de meses de expectación y esperanza, el 7 de diciembre de 1655 nace de forma prematura otra infanta que recibe los nombres de María Ambrosia. La reina sufre otro durísimo parto. Durante cinco horas permanece casi sin sentido. La niña es de poco peso y apenas puede ser amamantada. En sólo dos semanas se alternan dos nodrizas diferentes en un intento desesperado por salvarle la vida. Muere trece días después, aunque la preocupación dominante en la corte es la salud de la soberana, que a pesar de su juventud sufre en cada uno de estos trances un deterioro físico notable.


Fuentes:
http://retratosdelahistoria.lacoctelera.net/post/2008/11/18/mariana-austria-reina-espa-a
María José Rubio, reinas de España, las Austrias. 2010 La Esfera de los Libros, S.L.
Fernando Gonzalez-Doria, Las Reinas de España. 1989 Editorial Bitacora S.A

10 comentarios:

CAROLVS II, HISPANIARVM ET INDIARVM REX. GABACHORVM MARCHIO ET LIBERA ILUSTRATIONE ECCLESIA CARDINALIS dijo...

Excelente entrada, muchas gracias por la colaboración y por todo lo que aportas a este día ;)

Un beso y feliz navidad.

Magnolia dijo...

Gracias Majestad, la vida de esta reina da para una trilogía :-)

Felices Fiestas y un gran abrazo

Pedro de Mingo dijo...

Magnífica entrada amiga Magnolia, si hay algo que me gusta cuando leo una historia es poder imaginármela a la vez. Es precisamente eso lo que me pasa con la suyas.
Y lo mejor de todo es que aunque conozca la historia hay veces, como esta, que me gusta volver a leerla.

Muchas gracias y bienas noches.

Cayetano dijo...

Nuevas pinceladas sobre una reina niña que tuvo que sacrificar su juventud para asumir un compromiso vital para la monarquía española.
Un saludo.

Magnolia dijo...

Gracias a ti Pedro, una de las cosas positivas que tiene crear un blog de historia es que reedescubres personajes que tenias olvidados y aparecen otros sorprendentes que desconocias. Seguiré con Mariana y su vida.

Que pases una feliz nochebuena

Magnolia dijo...

Saludos Cayetano,
Pobre niña otro ejemplo de la política matrimonial que practicaban los Habsburgo, la endogamia. Verse casada con su tio que le triplicaba la edad, en un pais extranjero con una rígida etiqueta de palacio, con una enorme responsabilidad en sus espaldas, dar un heredero a la dinastía, sus problemas de salud, las muertes de sus hijos etc ... Ha pasado a la historia como la madre del último rey de los Austrias españoles y la penúltima reina de España de esta dinastía, siglos después otra Habsburgo también desempeñó un papel muy difícil en el trono español, la reina María Cristina.

feliz nochebuena

JOSE EDUARDO DE VICENTE GARCIA dijo...

Hola Magnolia desearte felices fiestas y prosperidad en el año nuevo.
Eres la última entrada que me quedaba por leer sobre Doña Mariana, siguiendo la lista de Carolvs, pero veo que a tu manera nos la entregas por capítulos, esperaré el siguiente.
Un abrazo

PACO HIDALGO dijo...

Gracias a la iniciativa de su majestad, podemos saludarnos y visitarnos, en este caso para hablar de una reina que, como otras, tuvo que sacrificar toda su vida por la razón de estado. Magnífica entrada. Te deseo lo mejor en estas fiestas y en año venidero. Un abrazo desde ArteTorreherberos.

Ricardo Miñana dijo...

En estas fechas tan entrañables, que la armonía, la paz y la felicidad entren en tu casa.
¡¡FELIZ NAVIDAD!!

Un abrazo.

Magnolia dijo...

Que no nos falte salud, amor y trabajo en este año próximo u en los venideros. ¡Feliz nochebuena y Navidad!

Un gan abrazo José Eduardo, Paco y Ricardo :-)

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