sábado, 4 de diciembre de 2010

EULALIA DE BORBÓN, La infanta rebelde ( II )


En 1893, la reina regente María Cristina de Austria le encomendó representar a la Corona española en un viaje oficial a Cuba, Puerto Rico y Estados Unidos. El periplo duró en total ochenta días y fue todo un triunfo personal para la infanta. Su notable savoir faire le ganó los corazones de las gentes de aquellas tierras. Durante su visita a Cuba, donde lejos de ser embajadora de los intereses de España, como esperaban el Gobierno y su presidente Cánovas, acabó convirtiéndose en defensora de las reivindicaciones de los revolucionarios cubanos. Algo parecido sucedió años después, en Checoslovaquia, donde la infanta entabló excelentes relaciones con las nuevas autoridades revolucionarias, enemigas acérrimas de su propia familia.

En 1900 Eulalia pidió el divorcio, lo que provocó otro escándalo más. No fue un divorcio amistoso y se sacaron a luz cantidad de trapos sucios por ambas partes. Sobre todo quedó claro como Antonio de Orleáns había dilapidado su fortuna con su amante, Carmen. Finalmente, dos años después, ambos cónyuges firmaron un convenio garantizando la educación y manutención de los hijos bajo custodia compartida. En 1915 Carmen abandonó a su amante por un guapo sueco y el comenzó otra relación con una tal Mademoiselle Chardonnet. Con el tiempo, sus hijos le llevaron ante los tribunales. Había gastado unos 36 millones de euros con sus amantes. Se le incapacitó y murió en 1930 de un cáncer de pulmón estando bajo la tutela de su hijo Alfonso.


La infanta Eulalia con su hijo Luis Fernando. A este infante, en 1924, Alfonso XIII le retiró todos los honores y mercedes que le había concedido por Real Decreto de 1888, ya que la conducta que había tenido no era considerada adecuada(era homosexual y se había visto envuelto en varios escándalos relacionados con drogas).


La relación de Eulalia con Jametel parecía haber desafiado al tiempo. El conde se divorció de su esposa la princesa de Mecklemburgo y se instaló en París. Cuando la infanta, por razones económicas, se trasladó a una pensión de damas, regida por una aristócrata española, él siguió visitándola. En 1939, poco antes de estallar la Segunda Guerra Mundial, la salud del conde declinó y un cáncer lo tenía sumido en el lecho. La infanta acudía a visitarle cada tarde a su casa. La veían salir demudada, llorando. Un día, la gobernanta del conde le impidió el acceso al piso del moribundo. La infanta discutió, empujó a la mujer y entró en el dormitorio. Él se incorporó en el lecho, furioso por su presencia, ordenando a su regia amante que se marchase. Por lo visto mantenía otra relación con su gobernanta.

Eulalia protagonizó numerosos escarceos sentimentales. Según José María Zábala en su libro "La infanta republicana", Eulalia mantuvo una relación amorosa con Carlos I de Portugal desde 1897 hasta el asesinato de éste en 1908. Se conocieron en la feria de Sevilla cuando aún estaban solteros y Carlos se enamoró enseguida de Eulalia. Como ella le rechazó, se casó con Amelia de Orleáns, nieta del duque de Montpensier. Eulalia siempre negó esta relación, pero una serie de cartas encontradas parecen demostrar lo contrario. Lo que sí está claro, es que nunca quiso casarse con él porque no soportaba la idea de ser reina, no estaba dispuesta a casarse con un príncipe heredero.


Uno de los motivos claves para el distanciamiento entre Eulalia y el resto de la familia real, fue la publicación de una serie de libros en los que exponía sus opiniones sin trabas. En 1911 apareció "Au fil de la Vie" (A lo largo de la vida) que provocó un escándalo sin igual en la corte española donde se prohibió su publicación. En 1915 escribió "Court Life from Within" (La vida en la Corte desde dentro), en 1925 "Courts and Countries after the War" (Cortes y países tras la Guerra) en Londres, unas "Memorias" en 1930 y en 1944 "Cartas a Isabel II" sobre su viaje oficial a Cuba y Estados Unidos en 1893. En 1946 publicó "Para la mujer" donde reflejaba sus ideas feministas.

En cierta ocasión, Alfonso XIII empleó el término “republicana” para referirse a su tía, tras escuchar sus argumentos sobre la revolución portuguesa y sus predicciones poco alentadoras en torno al futuro de la monarquía. Se la conoce como la “infanta republicana”, pero ella misma decía que todo aquel que no siguiera las opiniones de la corte española o se expresara libremente, era inmediatamente tildado de republicano. Le molestaba el no poder expresar su opinión, el no poder tener amigos íntimos y tener que estar constantemente actuando de cara al público.


El escritor José María Zábala opina que Eulalia fue un elemento molesto para la monarquía de la época, una persona políticamente incorrecta porque decía siempre lo que pensaba y porque sus pensamientos chocaban con las normas rígidas de Palacio, así que siempre que podía, huía de allí para sentirse libre. En 1921 la infanta Eulalia se reconcilió con Alfonso XIII. Durante una temporada vivió cerca de la infanta Isabel en la calle Quintana de Madrid, aunque volvió a Paris poco después. Allí se alojó en el convento de la Ascensión, donde moriría Isabel "La Chata" siguiendo a Alfonso XIII en su exilio.

Eulalia siguió residiendo en París hasta que obtuvo el permiso para regresar a España, una vez concluída la Guerra Civil e instaurada la dictadura militar del General Franco. En Francia, las cosas se ponían difíciles y amenazaba la guerra contra la Alemania de Hitler, y la infanta buscaba un retiro más tranquilo en el que pasar sus años de vejez. Instalada finalmente en una villa de Irún, pasaría sus últimos años de vida rodeada de su hijo mayor, de su nuera, nietas y nietos, con coche oficial y chófer a su disposición, ofrecidos por el mismísimo caudillo desde 1942. En 1957, con noventa y tres años, sufrió una caída que la obligó a usar silla de ruedas. Murió al año siguiente, dejando como heredero a su nieto Ataúlfo. La infanta está sepultada en el Panteón de Infantes del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.


Fuente:
http://www.madridvillaycorte.es/infanta-eulalia.php
http://ecodiario.eleconomista.es/cultura/noticias/793110/10/08/Jose-Maria-Zavala-asegura-que-Eulalia-de-Borbon-fue-el-unico-miembro-de-la-dinastia-capaz-de-desafiar-a-un-rey-de-Espana.html
http://retratosdelahistoria.lacoctelera.net/post/2010/04/25/eulalia-borbon-infanta-incomoda-4
Juan Balansó,Las perlas de la Corona. 1999 Plaza & Janés Editores, S.A
http://es.wikipedia.org/wiki/Eulalia_de_Borb%C3%B3n

4 comentarios:

Pedro de Mingo dijo...

Qué interesante la historia de Eulalia, la desconocía por completo, era la oveja republicana en la familia real :-))
Las fotos son magníficas, me encantan esas fotos de época en blanco y negro, tienen un encanto especial.
Gracias por la entrada y por hacernos conocer un poco más sobre personajes como este, un poco olvidados por todos.
Un saludo.

Magnolia dijo...

Era una mujer singular esta infanta, la oveja negra de la familia. Qué diametralmente opuesta era con su hermana mayor Isabel. Ésta última, como queriendo desmarcarse del comportamiento libertino de su madre la reina Isabel II, se convirtió en una mujer embuida del protocolo, estricta, rígida y muy moralista. Eulalia en cambio parece haber heredado ese "vivir la vida" de su madre y su bisabuela María Luisa de Parma :-) ... un pajarillo libre que no deseaba estar prisionero en una jaula de oro.

Saludos Pedro, muchas gracias

lady grey dijo...

Excelente historia, me parece que era una mujer totalmente contraria a los comportamientos aceptables de la época, pero aún así tenía ideas que la distinguen de ser una mujer más.
Me place leer cosas tan interesantes.
Besos y abrazos...

Magnolia dijo...

Muchas gracias Lady Jane, espero seguir ofreciendo entradas interesantes :-)

Mil abrazos

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