
Tan sólo seis días después del fallecimiento del heredero Felipe Próspero, en pleno luto y recién enterrado en el Escorial, la reina doña Mariana de Austria da a luz el 6 de noviembre de 1661 otro varón: el príncipe Carlos. Las cartas de pésame por la muerte de un príncipe y las de enhorabuena por el nacimiento de otro, llegadas de toda Europa, se cruzan en el camino.
En la madrugada del día del nacimiento del príncipe la alcoba de la reina parecía más una sacristía conventual que una cámara palatina. Infinidad de reliquias se esparcían sin orden ni concierto en torno al lecho: tres espinas de la corona de cristo, varios “lignum crucis”, un diente de San Pedro, un pedazo de manto de la Magdalena, una pluma del ala del arcángel San Gabriel y otros muchos curiosos objetos sagrados traídos especialmente de todas las iglesias de la capital para mejor impetrar el favor del cielo. Este niño que vino al mundo, futuro rey Carlos II de España, es el último vástago de la dinastía de los Austrias que nacerá en el Real Alcázar de Madrid.
La Gaceta de Madrid publicó la descripción del principito diciendo que era un niño de facciones hermosísimas, cabeza proporcionada, grandes ojos, un aspecto saludable y muy gordito. Descripción ésta que no concuerda poco ni mucho con la del embajador francés enviaba días después a su soberano, se las había ingeniado para ver al recién nacido, diciéndole que el príncipe parecía bastante débil, mostraba signos visibles de degeneración, tenía flemones en las mejillas, la cabeza llena de costras y el cuello le supuraba … ¿ Mentía la Gaceta o exageraba tendenciosamente el embajador galo?.
Su solemne bautizo que se celebró en la Capilla Real del Alcázar el 21 de noviembre, pretendió mostrar a los embajadores de otros reinos que la corona española tenía asegurada su sucesión. La madrina de bautismo fue su hermana la infanta Margarita. Esta ceremonia fue la última gran fiesta del reinado de Felipe IV.
Fuentes:
María José Rubio, Reinas de España: Las Austrias
La Esfera de los Libros 2010
Fernando Gonzalez -Doria, Las Reinas de España
1989 Editorial Bitacora S.A
8 comentarios:
¡Ah la Gaceta!, que ganas tenía toda España de un príncipe.
Yo le he dado un toque nuevomexicano a la entrada sobre Carlos.
Un abrazo
No parecía que concordasen demasiado las descripciones del príncipe en esas dos fuentes que nos citas. Supongo que sería un punto intermedio, ¿sí no?
Saludos
Magnolia muchísimas gracias por tu colaboración en este día tan importante para mi blog ;). Un entrada muy buena.
Un abrazo.
Hola Magnolia:
Son increibles las dos descripciones del principe,prefierp creer aquella que mostraba a un principe sano y bello.
Exelente entrada.
Besos y abrazos...
Aquéllos eran días de esperanza. Nadie imaginaba entonces que el recién nacido iba a ser el último de su dinastía en España.
Un saludo.
El que describe al rey en la Gaceta debió estar de fiesta la noche anterior, no? Buena e interesante tu aportación a esta efeméride. Seguiré pasándome por aquí. Saludos desde ArteTorreherberos.
Muchas gracias José Eduardo, Dissortat, lady jane Grey, Carolus II, Cayetano y Paco por vuestros mensajes en mi entrada :-) Hubiese querido preparar algo más extenso pero no me ha dado tiempo, me complace mucho que os haya gustado a pesar que lo he hecho deprisa y corriendo para unirme a las celebraciones con los blogs amigos.
En cuanto a las descripciones contradictorias del principesco recién nacido ... ¿ no podían haber exagerado las dos fuentes?. La Gaceta evidentemente es aduladora y se contagió de la euforia por el nacimiento de un varón pero el embajador francés pudo también aumentar los problemas del bebé para contentar a su soberano que se frotaría las manos pensando que aquella criatura no viviría mucho y que el rey Felipe IV moriría sin heredero.
Un enorme abrazo a todos y feliz domingo
Las esperanzas que estaban puestas en el último vástago del matrimonio eran muchas, pues decían que ésta había sido la postrera cópula de Felipe IV. Si Carlos moríam la corona se encontraría en grandes aprietos. Esta situación unida a la imposibilidad de saber si era varón hacían que se buscase la protección divina por encima de todo, de ahí la colocación de tantas reliquias en el lecho de la parturienta. Y es que en El Escorial otra cosa no, pero reliquias había muchas...
Besitos
Publicar un comentario en la entrada