La Edad Media fue el escenario de los apasionados amores entre el rey Alfonso XI de Castilla y una bellísima dama llamada Leonor de Guzmán y Ponce de León. Su fruto fue el origen de una nueva dinastía: Los Trastámara. Ha pasado a la historia como “la favorita del rey” pero fue una auténtica reina en la sombra que, tanto por su influencia sobre el rey como por sus capacidades políticas, intervino directamente en los asuntos de Estado. Puso las bases para que, muchos años después de muerta, uno de sus hijos llegara a ser rey. Tan inteligente, poderosa y rica, que fue temida por sus rivales políticos. La muerte de su amante y protector significó el inicio de la caída en desgracia de la favorita. El rencor de la reina cayó entonces sobre Leonor, que recibió un trágico final.
UNA VIUDA MUY JOVEN
Leonor de Guzmán nació en Sevilla en 1310 en el seno de una noble familia que descendía, por línea materna, de los reyes de León. Era una mujer de extraordinaria belleza, dicen los cronistas de su tiempo que “ Era, dueña muy rica y muy fija dalgo y era en fermosura la mas apuesta muger que avia en el Reyno ”. La casaron con Juan de Velasco, miembro de otra de las familias linajudas castellanas de siempre, joven, apuesto, hacia el que sentía un verdadero amor. Pero tan sólo a los tres años de matrimonio, su esposo murió y Leonor pasó a ser una viuda con dieciocho años. La joven y hermosa viuda vivía en Sevilla en compañía de su abuela, retirada del mundo, alejada de los hombres.
LA RELACIÓN DE ALFONSO XI Y MARIA DE PORTUGAL
El rey Alfonso XI de Castilla se había casado con su prima María de Portugal. La joven reina tenía quince años y él andaba por los diecisiete. Desde un principio se produjo una falta de entusiasmo por parte de los dos, una boda que, además, necesitaba dispensa papal. Por tanto, la boda parte de una formalidad de Estado, en la que primaba la obligación dinástica. El carácter de la reina era poco agradable, se la consideraba una mujer adusta, difícil y, por tanto, en esa relación exigir amor y fidelidades resultaba posiblemente una labor ardua.
En algunos estudios que se han llevado a cabo sobre esta mujer se especula, cuando no se afirma, que ella odiaba a su esposo y que habría tenido un comportamiento muy intolerante al empeñarse en hablarle en portugués, idioma que al parecer él no entendía. Parece, además, que no era una mujer muy femenina, el calificativo de "machorra" que se le ha aplicado puede llevarnos a pensar que se alejaba bastante de la belleza femenina del momento.
Se intuye que las relaciones con ella debieron ser harto difíciles, lo que recuerda: Por la noche, cuando yacéis en mi cama, toda desnuda y a mi lado, no queréis que os tome, pues cuando quiero abrazaros para besaros, y cuando más ardiente estoy, rechináis como un diablo y ni siquiera volvéis vuestro rostro hacia mí, por más que me esfuerzo. Por el contrario os fingís enferma, y suspiráis, y os mostráis tan difícil de contentar que yo me atemorizo y no me atrevo a volver al asalto, ni al despertar por la mañana, por miedo a ser rechazado de nuevo.
Por tanto, se puede afirmar que hubo dificultades para mantener una relación íntima normal, que no se debió dar ningún tipo de complacencia. ¿Fue en estos momentos fiel el rey a su esposa? No se sabe, sí que Alfonso estaba rodeado de mujeres. No se puede asegurar que el rey le fue fiel, alegando que no quería dar mal ejemplo como monarca.
ALFONSO CONOCE A LEONOR DE GUZMÁN
El de Alfonso XI y Leonor de Guzmán fue un amor a primera vista y para toda la vida. El rey ya estaba casado con María de Portugal, pero hacía poca vida con ella, cuando conoció a la hermosa viuda en casa de Enrique Enríquez, esposo de la hermana de
Leonor. Alfonso era joven, deseaba como todos los hombres, pero su esposa era lo bastante fría como para no llenar esos deseos. Ese vacío del rey lo llenaría con creces Leonor como amante, como mujer, como compañera.
LOS HIJOS DE LA FAVORITA
Leonor no sólo se presentaba como una mujer en la que el rey se apoyaba, sino que desde el punto de vista de la maternidad contrastaba con la reina María, que todavía no había dado un heredero al trono. La favorita, para dolor de la mujer legítima, era muy fecunda y enseguida tuvo un hijo. Alfonso celebró su nacimiento con una gran alegría y se le concedieron muchos bienes. Este primer hijo fue Pedro, que moriría muy rápido. La crueldad de la situación es que Alfonso debía tener un hijo legítimo de la mujer que no amaba y María debería cumplir esa función de Estado.
Leonor seguía junto al rey y un año más tarde nacía Sancho, otro infante que no duraría mucho y cuyo terrible aspecto pudo hacer vacilar a la pareja si aquel hijo extraño podía ser un castigo por las relaciones que ellos mantenían. La bella Leonor tuvo diez hijos en los veinte años de convivencia con el rey y se llamaron Pedro, Sancho, Enrique de Trastámara, Fadrique, Fernando, Tello, Juan, Juana, Sancho y Pedro. Rica por familia, Leonor acabó siéndolo aún muchísimo más por las donaciones que le hizo el rey, que acostumbraba a recompensarla tras el nacimiento de cada hijo con la entrega de distintos señoríos.
LA PODEROSA LEONOR DE GUZMÁN
Reunió un enorme patrimonio a lo largo de su relación con Alfonso. Éste solía recompensarla con diversos señoríos en las tierras recién conquistadas a los musulmanes y otro tanto hacía con su numerosa descendencia, llegó incluso a entregarles lugares que él había prometido no ceder nunca. Aparte de las donaciones del monarca, Leonor recibió regalos de otros personajes importantes. El patrimonio acumulado por Leonor la convirtió en una gran señora feudal, “dueña y señora de Castilla”, y disfrutaba de los derechos que eso significaba. Su obsesión por amasar un buen patrimonio se debió principalmente a su deseo de dejar una herencia respetable a cada uno de sus hijos, aunque muchos de ellos no llegaron a mayores. Sabía que sus hijos, como ilegítimos, no tenían derecho a heredar el trono.
Además de tierras consiguió del rey diversos cargos cortesanos para su familia y su entorno personal. Por ejemplo, su hijo Fadrique fue nombrado Maestre de la Orden de Santiago sin que conste que nadie se opusiera, pese a que el muchacho tenía en aquel momento solamente diez años. Quizá por esto es la propia Leonor quien controla personalmente la orden y guarda en su cámara los sellos con los que el Maestre emite los documentos y los gobierna.
Intervenía en la vida pública en funciones casi de valida o privada: otorgaba cartas de población, confirmaba privilegios regios y franquicias, recibía a embajadores ... Acudían a ella nobles, clérigos y embajadores de reyes y hasta el primado de España encarecía sus virtudes. Tanta era su influencia que hasta el rey Eduardo III de Inglaterra se dirigió a ella en más de una ocasión solicitando su apoyo en las gestiones del matrimonio del heredero de Castilla con una princesa inglesa. Leonor fue tratada como una reina por Aragón, Navarra, Francia e Inglaterra.
Leonor no estaba sola en la corte, ni muchísimo menos. A su alrededor había formado una influyente camarilla con hijos, parientes y partidarios. La favorita completaba esos vínculos, tejía alianzas y trenzaba intereses con otros nobles mediante una calculada política de acuerdos matrimoniales para sus hijos, a los que les buscaba pareja con posibles desde niños.
SIN AMBICIÓN DE SER REINA
No hay noticias de que quisiera ser la esposa del monarca, da la sensación de que se conformaba con el amor que le profesaba su regio amante y nunca trató de que el rey se separara de quien era su legítima esposa. Cuando apenas llevaba un año con el rey y éste aún no tenía descendencia con su esposa, el infante don Juan Manuel, nieto de Fernando III, intentó convencerla de que solicitara al Papa la anulación del matrimonio del rey y se casara con el monarca. Leonor no hizo nada. Tal vez consciente de las consecuencias políticas que ello podía tener – la primera, la guerra con Portugal- prefirió no alterar su estatus.
LOS OPOSITORES DE LEONOR
La favorita tuvo sus detractores. Sus maniobras políticas intrigaron sobre todo a don Juan Manuel, el jefe de una liga nobiliaria que vio con inquietud y alarma cómo medraban Leonor de Guzmán y los nobles de su órbita. La consideraba una mala mujer, es decir, lujuriosa y cuyos hijos eran ni más ni menos frutos de la lascivia y del pecado. Tampoco el papa Benedicto XII la aceptaba.
LA REACCIÓN PORTUGUESA
La relación del rey con Leonor de Guzmán no era del agrado de la abuela del monarca, la reina Isabel de Portugal, la futura Santa Isabel, que en Burguillos rogaría a su nieto que dejara aquella relación. Desde que estos amores se hicieron de dominio público, el monarca portugués Alfonso IV se enfrentó en repetidas ocasiones a su yerno castellano, consciente de las humillaciones que vivía su hija. El rey de Portugal intentó romper la relación de Leonor con Alfonso por todos los medios: negó su colaboración en la lucha contra los musulmanes, solicitó la intervención del Papa, apoyó las revueltas nobiliarias contra el rey. Todo fue en vano. Incluso suegro y yerno se enfrentaron en una guerra desatada por el portugués y ganada por el castellano.
Después de que Alfonso XI se comprometiera a poner fin a su relación con Leonor y a encerrarla en un convento, la paz volvió a establecerse entre los reinos vecinos hasta el punto de aliarse para combatir a los musulmanes en la batalla del Salado, un combate que supuso la derrota definitiva de los benimerines. Librada la batalla, Alfonso y Leonor se reunieron de nuevo. El rey sólo podía pensar en ella y por eso, aunque hubiera hecho promesas de que acabaría su relación con Leonor, no podía hacerlo porque la fuerza de lo que sentía se lo impedía.
EN SEGUNDO PLANO
No fue tampoco la vida fácil para Leonor, porque al estar casado Alfonso con María había momentos que la legitimidad obligaba por encima del amor, es decir, el rey debía dejar a Leonor y acudir a los actos con su esposa. La favorita, entonces, quedaba relegada a un segundo plano. La reina, como esposa legítima, aparecía junto al monarca
en documentos y en actos oficiales. En 1334 el embarazo de María y el posterior nacimiento del infante Pedro en Olmedo, obligaron a separarse de nuevo a los amantes. Leonor se quedó en Tordesillas esperando a que pasaran todos los fastos del bautizo. La reina había tenido otro hijo llamado Fernando, pero murió antes de cumplir un año.
LA MARGINACIÓN DE LA REINA Y SU HIJO
Mientras que los hijos de Leonor y ella misma disfrutaban de la preeminencia de vivir junto al rey, quien mostraba la predilección que profesaba a sus hijos ilegítimos y los trataba como su auténtica familia; la reina, el infante Pedro y sus deudos, por el contrario, vivían postergados, marginados y alejados de la corte y de las decisiones políticas y económicas que en ella se tomaban. La reina vivía poco menos que recluida entre el alcázar sevillano y el monasterio cisterciense de San Clemente, también en Sevilla, acompañada de su único hijo.
Pedro era un príncipe distanciado de su padre, lo que seguramente influyó tanto en su formación como en su carácter. Un hijo único casi abandonado que lo más probable es que supiera que sus hermanos veían y trataban al padre con mayor asiduidad. Dado que la favorita acompañaba a todas las partes al rey podemos imaginar la humillación de la reina María, a la que no le quedaría más remedio que aceptar una realidad: Alfonso vivía en la bigamia, y resignarse a su suerte. Hay que reconocer que mantuvo una actitud de gran dignidad, que desaparecería a la muerte del que fue su esposo.
Pedro era un príncipe distanciado de su padre, lo que seguramente influyó tanto en su formación como en su carácter. Un hijo único casi abandonado que lo más probable es que supiera que sus hermanos veían y trataban al padre con mayor asiduidad. Dado que la favorita acompañaba a todas las partes al rey podemos imaginar la humillación de la reina María, a la que no le quedaría más remedio que aceptar una realidad: Alfonso vivía en la bigamia, y resignarse a su suerte. Hay que reconocer que mantuvo una actitud de gran dignidad, que desaparecería a la muerte del que fue su esposo.
La apasionante historia de Leonor de Guzmán continúa en este enlace: http://mujeresdeleyenda.blogspot.com.es/2010/08/leonor-de-guzman-el-origen-de-la_25.html
Fuentes:
García Toraño, Paulino. El rey Don Pedro I el Cruel y su mundo. 1996 Marcial Pons, Ediciones Jurídicas y Sociales, S.A
Queralt del hierro, María Pilar. Mujeres de Vidas Apasionadas. 2010 La Esfera de los Libros S.L
Fuente, María Jesús. Reinas medievales en los reinos hispánicos. 2004 La Esfera de los Libros S.L
Bueno Domínguez, María Luisa. Miradas Medievales: Más allá del hombre y de la mujer. Editorial DILEX, S.L. 2006
Escolar, Arsenio/ Escolar, Ignacio. El Justiciero Cruel. Ediciones Península 2012
Imágenes pertenecientes a la miniserie italiana "Fantaghiró".
Bueno Domínguez, María Luisa. Miradas Medievales: Más allá del hombre y de la mujer. Editorial DILEX, S.L. 2006
Escolar, Arsenio/ Escolar, Ignacio. El Justiciero Cruel. Ediciones Península 2012
Imágenes pertenecientes a la miniserie italiana "Fantaghiró".







6 comentarios:
Madame, hoy nos trae usted a una mujer que es una de las grandes debilidades historicas de mi amiga Monica. Le encanta leer cuanto se refiere a ella, así que disfrutará mucho con esto.
La importancia de la dama fue enorme: no hay mas que ver qué pedazo de dinastía salió de su tronco. La historia de España hubiera sido muy distinta sin ella.
Buenas noches, madame
Bisous
Leonor fue la favorita real más poderosa e influyente de la historia de España, ella dio origen a una dinastía que cambió el mundo.
feliz día, madame
besos
Hola querida Magnolia:
Había esuchado poco de esta ilustre dama,pero puedo deciros que su historia es mucho más interesante de lo que pensé.
El rey profesaba un amor inmenso por ella,amor que pagaba con creses.
En este tipo de historias por más que quiera rechazar la figura de la amante y favorita no puedo.
Me place leer una entrada tan interesante,espero que ansiosa la continuación.
Besos y abrazos...
Saludos Lady Jane. Pese a la importancia que ha tenido en nuestra historia esta mujer, aqui tampoco se le da mucha difusión.
Muchos besos, amiga
Como descendiente de tres de sus hijos (Fadrique,Enrique y Tello ) siento gran cari~no poe Do~na Leonor ) fue una mujer admirable y un espiritu moderno en la Edad Media .Estoy muy orgulloso de ella
Te estoy muy agradecida Rodulfo por pasarte por aqui. Tienes unos ancestros muy ilustres y desde luego la importancia de Leonor de Guzmán en nuestra historia es obvia, sin aquella apasionada historia de amor no habría existido la dinastía Trastámara.
Saludos
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