viernes, 4 de junio de 2010

ISABELLA DI MORRA

La trágica historia de la poetisa italiana Isabella di Morra a la que el amor por el escritor y militar español Diego Sandoval de Castro llevó a la muerte, es recogida en el libro Familiae nobilissimae de Morra de su sobrino Marcantonio, hijo de su hermano menor, donde reseñaba la historia familiar y se lamentaba del dolor causado a su padre por la trágica muerte de su hermana. El nombre de Isabella di Morra no sólo ha pasado a engrosar las filas de las más sensibles e ilustres poetisas renacentistas italianas sino que ha sido reivindicado repetidas veces en clave feminista.




LA FAMILIA

Su padre fue Giovanni di Morra, Barón de Favale, y su madre Luisa Brancacci. Tuvo seis hermanos y una hermana. Giovanni apoyó a las tropas francesas de Francisco I durante las guerras de Italia. De ahí que la consiguiente victoria de Carlos V le obligara a exiliarse a Paris, donde llegó en 1528 en compañía de su hijo Scippione, que en breve ocupó el cargo de secretario de Catalina de Médicis. Entre tanto, permanecieron en Favale su esposa y sus otros hijos sin que, por lo que se sabe, su lejanía preocupara en exceso al cabeza de familia.

A la familia, sin embargo, la vida sin el padre no le resultó fácil. De entrada, tuvieron que afrontar una serie de procesos legales para recobrar sus tierras incautadas por la corona española. Por fin, tras un interminable rosario de alegaciones, reclamaciones y reivindicaciones, mediante el pago de una multa pudieron recuperar el señorío de Favale que pasó a manos del primogénito, Marcantonio, que de esta forma se convirtió en la máxima autoridad familiar. Por entonces, Isabella contaba apenas con ocho años y permaneció ajena a las complejas circunstancias familiares. Pero, a medida que fue creciendo, las relaciones con sus hermanos fueron haciéndose cada vez más difíciles.

La muerte de su madre, primero, y de su hermana Porzia, después, la dejaron aislada en un mundo de hombres que no comprendía en absoluto su inclinación por la literatura y el arte, ni sus ansias de libertad. Obsesionados por el códice de honor de la época, que depositaba la honra familiar en la entrepierna femenina, sus hermanos la mantenían casi encerrada en su castillo de Valsinni, una fortaleza que estaba rodeada de una vegetación frondosa y vasta, sin permitir que se relacionara con otros jóvenes de su entorno y lejos de toda posible frivolidad mundana.




SU OBRA LITERARIA 

Ella inerme esperó con ansia y tristeza la vuelta del padre. En la soledad del castillo empezó a componer versos como desahogo de la profunda tristeza de su existencia sacrificada y soñaba con viajar a la corte de Francia y reunirse con su padre o con poderse casar para salir del infernal castillo. Nacieron así sus Rimas, de corte petrarquista, un excelente testimonio de su soledad y de su pesar ante el aislamiento al que estaba condenada y en las que invoca a la figura del padre como el único capaz de cambiar su destino.

Escribió, que sepamos, 13 rimas y una canción que se imprimieron póstumamente. No sabemos de qué manera se difundieron esas composiciones, pues las personas que las leyeron murieron al mismo tiempo que ella. Lo que sí sabemos es que un primer grupo de ocho sonetos y una canción llegaron a manos de Ludovico Dolce, que los publicó en 1552 en el volumen Rime di diversi illustri signori napoletani, en la imprenta de G.Giolitto en Venecia y que, en 1556, Ludovico Domenichi los imprimió de nuevo junto con cinco rimas más en una antología de poemas de diversas poetisas, titulada Rime diverse di nobilissime et virtuosissime donne, también impresa por Giolitto.




RELACIÓN CON UN POETA ESPAÑOL


No demasiado lejos de Valsinni residía Diego Sandoval de Castro, un poeta y militar español que había obtenido la baronía y el señorío de Bollita gracias a los servicios prestados en el ejército de Carlos V. Casado con la noble napolitana Antonia Caracciolo, parece ser que conoció a Isabella, que contaba con veinticinco años, en una visita de cortesía y que su relación se afianzó cuando el preceptor de la joven, conocedor de la reputación de poeta del noble español, el envió el breve poemario de la joven para conocer su opinión sobre éste.

Fue el inicio de una apasionada correspondencia entre ambos poetas que dio nuevos bríos a la lánguida vida de la joven. Se desconoce si la relación fue amorosa o si simplemente fue un intercambio intelectual, pero lo cierto es que la prudencia aconsejó a Diego, conocedor de la rigidez de miras de los hermanos de Isabella, firmar siempre sus cartas con el nombre de su mujer para no despertar sospechas.




TRÁGICO FINAL

En otoño, entre septiembre y octubre de 1546, los hermanos de Isabella se enteraron de esa correspondencia, según supone J.G.González cuando interceptaron unas cartas que llevaba el preceptor, que intermediaba en la correspondencia entre ambos. Descubierto el intercambio epistolar y convencidos de su deshonra, tres de los hermanos asesinaron al preceptor acusándole de alcahuete. Ante la sospecha de que Sandoval se enterase de lo sucedido e intentara secuestrar a Isabella, la golpearon  hasta matarla. Otros dicen que cosieron a puñaladas a la desdichada joven. Después, se refugiaron en Francia para volver en secreto, poco después, a terminar su venganza.

Diego Sandoval de Castro no se quedó tranquilo con la noticia del exilio de los hermanos de Isabella y se procuró una guardia personal en sus constantes viajes entre Cosenza, su lugar de trabajo, y Bollita, su residencia y donde estaba su mujer. Aún así, los hermanos de Isabella le tendieron una emboscada en un bosque a mitad de camino, se supone que en Noia, y lo asesinaron también. Lo más dramático fue que, mientras el asesinato de Isabella pasó desapercibido, e incluso fue aprobado por una sociedad que contemplaba sin remilgos la posiblidad de matar a una mujer si su conducta deshonraba a la familia, la muerte de Diego fue duramente perseguida por cuanto se consideró un crimen a traición y un atentado a un superior en rango nobiliario.

Los asesinos consiguieron huir a Francia, el padre había muerto hacía algún tiempo. Su hermano Scippione les ayudó a mantenerse en el nuevo país. Fabio se empleó como ayudante de su hermano, Decio ingresó en una orden religiosa y Cesare se casó con una aristócrata francesa. Sólo Marcantonio permaneció unos meses en prisión, en la celda de su propio castillo, acusado de ser el ideólogo del crimen, mientras que el menor de los hermanos, Camillo, fue absuelto al demostrarse que se había mantenido al margen del complot. El triste final de Isabella di Morra dio lugar desde entonces a numerosas leyendas y hoy en día, los guías que enseñan el castillo familiar de Favale a los turistas, cuentan que por él se pasea aún el fantasma de la joven.



Fuentes:
http://www.escritorasypensadoras.com/fichatecnica.php/120
QUERALT DEL HIERRO, MARÍA PILAR. Mujeres de Vidas Apasionadas. 2010 La Esfera de los Libros S.L
BERTOMEU MASIÁ, MARÍA JOSÉ. Transgredir aquellas reglas de silencio impuestas a las mujeres: Issotta Nogarola e Isabella di Morra. 

4 comentarios:

lady grey dijo...

¡Oh por Dios!Que historia tan interesante has puesto en vuestro blog,es definitivamente un placer leer tus entradas.
El honor de la familia servía para que se cometieran atrocidades como esas y en una sociedad tan celosa por cuidar a las mujeres la llegada de la desgracia se hacia inminente para la pobre Isabella.
Me has dejado gratamente sorprendida.
Besos y abrazos...

Magnolia dijo...

Hola lady Jane:

Y yo agradecida siempre por tus palabras que son un aliento para mi. Es gratificante saber que las mujeres que van paseándose por mi blog despiertan admiración. Mi intención desde aqui es dar mi pequeño homenaje a estas vidas no siempre conocidas pero que tienen igualmente un sitio en la historia.

El caso de Isabella es el fiel reflejo de una sociedad machista. Mientras que a los hombres se les permitía toda clase de libertades, a la mujer se le imponía límites y barreras. Triste es comprobar en la historia de esta pobre mujer que su asesinato pasó desapercibido y hasta justificado por esta sociedad mientras que en el de su supuesto "amante" sus asesinos fueron perseguidos.

Un fuerte abrazo

Dissortat en l'exili dijo...

Triste historia.

(Me gusta el nuevo diseño del blog

Saludos

Magnolia dijo...

Gracias Dissortat :-)

Como estamos en primavera le he querido dar un ambiente florido. De tanto en tanto me gusta cambiar el look a mi espacio y romper con la monotonía.

Daludos y abrazos