La reina Catalina fue la responsable indiscutible de la educación de su hija. Eligirá a Thomas Linacre, amigo y compañero de su médico Fernando Vitoria, para que fuera tutor de su hija. Además de velar por la salud de la princesa, se encargaría de organizarle un plan de estudios. Fruto de este cometido será el texto en latín Rudimenta Grammaticis ( 1524), que escribió para ella y que le dedicó alabándola por su docilidad y amor al saber en tan tierna edad. Esta gramática, muy famosa en su tiempo, fue una de sus últimas publicaciones porque Linacre muere al poco tiempo. La reina pidió entonces al humanista Juan Luis Vives que trazase un plan de estudios para la princesa con el fin de prepararla para su papel doméstico de esposa y madre, y también para su posible papel público de futura reina de Inglaterra.
En aquel tiempo eran pocas las mujeres a las que se educaba – Catalina de Aragón era un ejemplo notable pero raro de mujer instruida- pero las actitudes estaban empezando a cambiar. Muchos teóricos consideraban a la mujer de “sustancia débil” y, por lo tanto, incapaz de asimilar el sentido de la educación. La instrucción de las féminas se centraba hasta entonces en la obediencia, sus labores caseras y, si acaso, la lectura. Sin embargo, en la corte de Isabel la Católica, Catalina había visto como se formaba a las damas y a las princesas con total éxito. Ella y sus hermanas habían sido educadas para ser mujeres hacendosas capaces de hilar, coser y bordar, y al tiempo, capaces de discutir en griego y latín sobre abstracciones canónicas. Sabían de Juvenal y Séneca, de Ovidio y Virgilio, se les había enseñado historia y política; en una palabra: se las había preparado para ser reinas, cosa insólita hasta entonces.
Catalina, creemos, deseaba una justificación a la enseñanza femenina cuando encargó a Luis Vives su Instrucción de la mujer cristiana. El resultado fue un tratado que causó sensación en toda Europa, un tratado transformador y novedoso. Defendió la idea de que la mujer puede ser docta y adoctrinada a la vez, en contradicción con la idea de que la virtuosa debe ser ignorante. Hoy sus teorías nos parecen triviales pero en aquella época eran tan avanzadas que parecían revolucionarias. La principal virtud de la mujer es la castidad. La ignorancia no garantiza esto, sino lo opuesto. Sugiere Vives que la educación de las niñas empiece a los siete años en su casa; para las huérfanas propone la fundación de escuelas llamadas del socorro de los pobres, un proyecto revolucionario y sensacional en el sentido de que propugna una especie de enseñanza para todas las niñas, aun las pobres, desfavorecidas o huérfanas.
Vives iniciará su tutoría con la presentación de un método instructivo fácil y elemental: De ratione studii puerilis. Recomienda que la princesa lea los Evangelios día y noche, las Actas de los Apóstoles y las Epístolas, junto a una selección del Antiguo Testamento. De los Santos Padres se fija en las obras de S. Cipriano, S. Jerónimo, S. Ambrosio, S. Agustín ( La ciudad de Dios pero no Las Confesiones). Asimismo propone las lecturas de Platón, mostrando específico interés por sus Diálogos de la Política. Junto a Cicerón, las Máximas y Tragedias de Séneca, Plutarco, La Farsalia de Lucaro y selecciones de Horacio, Valerio Máximo, Justino y Floro. A estos autores los elige porque “ no solo enseñan a leer bien sino a vivir bien”. Señala a Erasmo como excelente editor de los clásicos y como autor de las Paráfrasis de los Evangelios. Añade una obra de mayor actualidad, la Utopía de Tomás Moro, publicada el año en que nació la princesa.
Las historias de contenido doctrinal, político y apologético son sus preferidas. Vives supervisa; no se encarga de toda la educación de María. Advierte que dos o tres niñas de su edad deberían acompañarla en sus clases para fomentar el estímulo de la competición y se opone a la lectura de los libros de caballería y romances, Libri pestiferi, corruptores de la moral femenina. Dará reglas para la pronunciación del griego y del latín y exigirá que las lecciones de estas lenguas las memorice la princesa cada día y las lea dos o tres veces antes de acostarse para facilitar la retención. Insiste en los ejercicios de traducción del latín y pide que converse con su tutor en esa lengua; también facilita los nombres de los diccionarios que debe utilizar, Perotti o Colepin. Para su recreo sugiere narraciones clásicas, históricas o sagradas, como las de Papyrus de Aulio Gelio, Lucrecia de Livio, José y sus hermanos o la paciente Griselda.
La reina Catalina dio una copia del tratado de Vives a Tomás Moro, cuyas propias hijas eran probablemente las jóvenes mejor educadas de su clase en Inglaterra, y le pidió que lo tradujese o hiciese traducir al inglés para que sus ideas pudieran ser accesibles a cualquier persona que quisiera aprovecharlas. En cuanto Catalina aprendió la teoría de la educación femenina, no se limitó a aplicarla a su hija. Comenzó a formar en torno a María una escuela para las hijas de nobles, según el esquema de la que en su día se formó para hijos de nobles alrededor de su hermano Juan. Incluso convenció a un cierto número de las damas de la corte de mayor edad, señaladamente a su cuñada, la duquesa de Suffolk, para que volviera a estudiar el latín y siguiera un serio curso de estudios.
Su interés por la educación de las mujeres no careció totalmente de resultados. Podemos admitir que los tiempos fueron favorables a la participación femenina en la educación y también suponer que si no hubiera iniciado con tanto cuidado la educación de María, la hija menor de Enrique, Isabel, podría haber carecido de parte de su rigurosa preparación; que hijas de nobles, como Lady Jane Grey, podrían haber sido menos instruidas.
La princesa compartiría sus lecciones con un puñado de compañeras elegidas cuidadosamente. A todas se les enseñaría latín, francés, un poco de italiano y griego, gramática, música, danza tradicional, administración doméstica y buenos modales, y todos los días se les haría leer pasajes escogidos de la Biblia. Parece que Vives en persona enseñó latín a María; de todas las demás asignaturas se encargó el devoto y amable Richard Fetherston, el ex capellán de la reina, a la vez que Catalina leía regularmente con su hija y la ayudaba a hacer sus traducciones.
Pronto la princesa adquirió el dominio del latín; a sus nueve años pudo alcanzar el nivel que se exigía a los doce. A los once años ya podía traducir una oración de Santo Tomás de Aquino. Conoció y estudió el griego. El francés lo aprendió muy pronto y lo habló con facilidad; a este efecto Giles Duwes había sido comisionado por la reina para que compusiese An Introduction for to lerne to reade, to pronounce and to speke Frenche trewly. El español le era familiar y querido por oír hablar a su madre con las damas y servidores españoles que todavía se encontraban junto a ella, que siempre rezaba en castellano. El italiano lo llegó a practicar la princesa pero con menor perfección.
María estaba bien dotada para la música. El organista veneciano fray Dionisio Memmo debió de ser el primer maestro de la princesa y quien hizo prender en ella una rara afición musical. Desde muy pequeña le habían enseñado a tocar el virginal - a los cuatro años ya lo dominaba- y el laúd, y a su orgulloso padre le encantaba hacer gala del talento precoz de la niña.
El bordado iba constituyendo otra fuente de ocupación y origen de muchos regalos; en las cuentas de su Casa abundan los materiales para confeccionar adornos de libros, de mesas o de vestir, convertidos en obsequios para las ocasiones apropiadas.
Tampoco se le escatimaba a la heredera el ejercicio físico en la programación de sus ocupaciones. La reina Catalina hizo que la adiestraran muy pronto en la cetrería, el deporte de la realeza; a sus cinco años ya sabía montar a caballo y acompañaba a su padre en alguna cacería.
Había sido acostumbrada por su madre a dirigirse con sencillez hacia los más necesitados. Con el mismo entusiasmo apadrinaba a niños encumbrados y desvalidos; más de cien ahijados se le contaban ya, a quienes solía prodigar cuantos regalos le permitían las ordenanzas de su Casa. Su primera ahijada fue su prima Frances Brandon cuando María solo contaba un año.
Cuidadosa como madre de la dignidad real de su hija, la reina Catalina también la había acostumbrado a besar la mano de los sacerdotes y a no dejársela besar por ellos. Así lo hacía la princesita con el franciscano John Forest, a quien besaba además el cordón de su hábito.
Fuentes:
Maria Jesús Pérez Martín, Maria Tudor: La gran reina desconocida. 2008 Ediciones Rialp, S.A
Alison Weir, Enrique VIII, el rey y la corte. 2003 Editorial Ariel S.A.
Garrett Mattingly, Catalina de Aragon. 1998 Ediciones Palabra, S.A.
Vicenta Marquez de la Plata, El trágico destino de los hijos de los Reyes Católicos. 2008 Santillana Ediciones Generales, S.L
14 comentarios:
Hola Magnolia!! Me gustó mucho el post. Admirable la educación que Catalina les dió a sus hijas y el humanista Vives confecciónó un tratado muy avanzado para su época.
Besosssss
Magnifica entrada,querida Magnolia.Has hablado de mi corte preferida,los Tudor siempre me han causado fascinación.
Exelente educación la de la princesa Maria,con justa razón llegó a ser una mujer docta en su tiempo.Gracias a su madre,ella y muchas señoritas de la corte pudieron educarse.
Siempre es un placer visitar tu blog.
Besos y abrazos...
Qué decir de las esmerada educación que recibió María... que ya la quisiera yo para mí, jeje.
Es que ahablar de personajes de la talla de Juan Luis Vives, Tomás Moro o Erasmo es decir el humanismo puro del Renacimiento. Tres de los más grandes defensores de la libertad humana, del atropocentrismo y de la vuelta al clasicismo como modelo de sociedad política. Para mí Utpçia es uno de los libros más grandes que han sido escritos por el hombre.
Toda un princesa del Renacimiento, aunque echo en falta "El Príncipe" de Maquiavelo o "El cortesano" de Baltasar de Castiglione. Pero, imagino que en su educación nadie podía reparar en que ella podría llegar a ser reina de Inglaterra o sí si se ponía fin y a las ideas heréticas de su padre, escindiendo la iglesia inglesa de la de Roma. Otra razón puede achacarse a su condición femenina.
Un besito
Buceando por tu blog me doy cuenta que no es fácil ser una Mujer de Leyenda ,la vida de muchas de ellas es un cúmulo de impedimentos ,presiones,situaciones difíciles a las que han tenido que enfrentarse ...de nuevo te felicito por tu fantástico trabajo
¡Bienvenido/a a "Europa Napoleónica"
Esta aventura por recorrer el Mundo de la mano del Emperador Napoleón Bonaparte (1769-1821) nació el 30 de Abril 2009, día en el que además, Napoleón vendió Luisiana a los Estados Unidos por 80 millones de francos.
Cordiales saludos,
Europa Napoleónica
http://europanapoleonica.blogspot.com/
Creo que le has dado un papel relevante a la figura de Vives en esta entrada, un humanista al que creo que no se le ha reconocido su gran trabajo como filósofo.
Saludos
Hola Gabriela:
Catalina se había criado en una corte en donde las mujeres tenían acceso a la educación; encontramos a catedráticas, pensadoras, poetisas y místicas. La latinista Beatriz Pacheco fue profesora de su madre la reina Isabel y de sus hermanas, todas ellas recibieron una educación comparable a la que se le daba al príncipe heredero.
Con la elección de Vives como tutor, la reina buscaba la mejor formación para su hija y confiaba en la sabiduría de este humanista cuyo tratado fue novedoso y nunca visto hasta entonces.
besazos
Hola lady Grey:
Pienso que Catalina fue una feminista en la corte inglesa, estaba convencida de la capacidad intelectual de la mujeres y en que podían desempeñar las funciones de gobernantes con el mismo éxito que un hombre. Su interés por hacer llegar la educación a las damas de la corte y a toda mujer que quisiera instruirse es francamente un esfuerzo muy loable.
muchas gracias, para mi es todo un honor que me visites :-)
miles de besos
Hola Carmen:
La reina se rodeó de la flor y nata del pensamiento renacentista. ¿ Crees que la "Utopía" de Tomás Moro está influenciada por "La República" de Platón? Ya que parece que ambas obras presentan la descripción de una sociedad idealizada. En cuanto a Maquiavelo y su obra, ¿ A quién tomó como modelo para " El príncipe"? ¿ Cesar Borgia o Fernando el Católico?.
Con el cisma religioso, la declaración de bastardía y la llegada al mundo del hijo varón de Enrique VIII, nadie hubiera apostado que aquella muchacha llegaría a ser algún día reina de Inglaterra. El momento en que accedió al trono no era el más propicio para poder desarrollar con toda brillantez su reinado; se tuvo que enfrentar a un país dividido y ensangrentado, conspiraciones para derrocarla, intentos de asesinato y muchas presiones.
Un besazo
Gracias princesa de nadie. A mi personalmente no me gustaría vivir lo que algunas admirables y sorprendentes mujeres tuvieron que soportar a lo largo de su vida, afrontando sus infortunios con una gran entereza, dignidad y coraje, lo que las convierte en seres ejemplares.
Un besazo
gracias por la información, Europa Napoleónica. Me he pasado por tu blog y es bastante interesante.
Saludos
Saludos Dissortat,
Luis Vives tuvo un papel bastante relevante en la educación de esta princesa renacentista.
Un abrazo
Querida Magnolia, interesante la historia de los Tudor, llena de controversias, increible lo de Enrique VIII, su obsesión por un hijo varón, y lo que hizo con sus esposas, en fin. Hay algo que quisiera preguntar, referente a la Reina Isabel I, cual fue la causa de su muerte? eso es lo que hasta el momento no sé, hay películas sobre ella, pero donde muere ejecutada, es ciera esa historia.
Como siempre muy interesante tu blog! me encanta! Con cariño, desde Paraguay, tu fiel lectora, Lady Mary
Hola Lady Mary,
No, la reina Isabel I de Inglaterra murió por una enfermedad en su cama.
Muchas gracias por tus palabras, me siento muy halagada de que te guste mi blog.
besos y abrazos :-)
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