
Esa Contraarmada de 120 barcos y 23.375 hombres entre soldados, marineros y mercenarios era capitaneada por el almirante Francis Drake y por el general John Norris. La flota inglesa zarpó el 13 de abril de 1589. La primera plaza que atacó fue La Coruña, la ciudad desde la que había partido la Gran Armada un año antes hacia Inglaterra, confiando en una fácil captura con el botín consiguiente. En cuanto los ingleses tocaron tierra coruñesa comenzaron a hacer grandes destrozos. Eludieron el fuego de las baterías que protegían a la ciudad y desembarcaron al fondo de la ría, encaminándose desde allí por tierra hacia el recinto amurallado.
La ciudad tenía dos partes claramente diferenciadas: una era la Ciudad Vieja, origen de la villa y con una fuerte muralla medieval como defensa; una segunda, conocida como "la pescadería" donde residían los pescadores y las clases más bajas. En esta parte llana, las defensas eran mucho más débiles. Hacia ese punto dirigieron los ingleses sus ataques con el convencimiento de una rápida victoria sobre tierra firme. Una vez violentada la primera muralla, media ciudad quedó sometida al pillaje y al saqueo pues al no poder reparar el muro las incursiones inglesas se cebaron con esos barrios y sus habitantes, que resistían con heroísmo los continuos ataques y vejaciones.
Tras largos días de lucha feroz y fuego intenso la población se refugia y ofrece resistencia tras los muros de la Ciudad Vieja. En la organizada defensa de la Ciudad las mujeres fueron, en principio, las encargadas de entregar agua y comida a todos los defensores a fin de que estos no abandonasen sus puestos ni un instante y puntualmente asistir a los heridos y trasladar a los muertos.
Días más tarde serían ellas las que suministrarían pólvora, cuerda y proyectiles. Los niños y los ancianos con movilidad estaban en permanente ayuda y realizaron trabajos tan relevantes, como acarrear desde las lonjas al interior de la muralla todo el bizcocho que allí se guardaba, destinado como alimento a la despensa de los buques que se hacían a la mar. Y cuando no pudieron acarrear más por ser sorprendidos por el enemigo incendiaron las lonjas con su contenido para no caer en manos de los ingleses.
El 4 de mayo de 1589 las tropas inglesas lograron abrir una brecha y comenzaron el asalto de la Ciudad Vieja, logrando subir a la parte más alta de la muralla y enfrentarse cuerpo a cuerpo con los defensores. Certeros disparos ingleses los barrieron, era el fin; los coruñeses ofrecían el triste momento de sucumbir ante el enemigo. En el encarnizado combate murió el segundo esposo de María Pita, Gregorio Rocamunde. ¡Ya son nuestros! Voceó un alférez inglés, con una bandera en la mano, estaba alcanzando lo más alto de la brecha seguido de sus soldados y con unos pasos más ya sólo tendría que descender para entrar en la Ciudad.
María Pita que se había arrodillado para atender vanamente a un tonelero se incorporó y clavó los ojos en aquella figura imponente que farfullaba cosas ininteligibles. Cogiendo una pica, fuera de sí, subió muy deprisa a la brecha y se abalanzó temerariamente contra el sorprendido alférez sin darle tiempo a reaccionar, hundió entonces la pica en su vientre. En los ojos del gigante, atravesado de parte a parte, se leyó la sorpresa más absoluta. María lo despeñó piedras abajo pero antes aferró el asta de su bandera y la exhibió mirando a sus conciudadanos.
- ¡ Ayudadme a echarlos de aquí ! ¡ Quien tenga honra que me siga ! –gritó.
Y aquel grito inició una leyenda. Las mujeres, en ese momento, se encaramaron en masa a las murallas y a la brecha, produciendo una avalancha que hizo recular la ofensiva. En medio de ensordecedor griterío femenino lanzaron una lluvia de piedras que acabó de aturdir a las compañías inglesas que veían como su bandera se quedaba en manos enemigas. Después de dos largas horas de feroz batalla logran la retirada de los ingleses dejando cientos de muertos y heridos; el desgaste ha sido tan intenso para los sitiadores que ya no volverán a intentarlo y esta hazaña comentada entre los defensores de la muralla hizo que diversos capitanes utilizasen a las más aguerridas en mayores cometidos. Una vez acabada la batalla, María Pita ayudó a recoger los cadáveres y a curar a los heridos. La batalla ya de por sí dura se vio incrementada en los días 16 y 17 por las intentonas incendiarias que los ingleses lanzaron esas noches aprovechando la bajamar y que fueron cruentamente rechazadas.

Los ingleses, contenidos sus buques dentro de la bahía, mantenidos a raya por los cañones del castillo de San Antón e impedidos de saltar a campo abierto por las fuerzas estacionadas en el monte de Arcas, y que controlaban las operaciones inglesas de salida hacia nuevos y más fáciles frentes, no podían maniobrar a su antojo e incluso tenían enormes dificultades de suministros. Su moral de combate decaía en la casi totalidad de los sitiadores y lo que a los generales se les antojó como cosa de coser y cantar ahora con la triste realidad de los combates veían que se les estaba poniendo tan cuesta arriba que les resultaba imposible el creer en una victoria; las cifras de muertos y heridos eran muy elevadas y se ocultaban a la tropa. Finalmente, Francis Drake, humillado y desengañado de su tentativa de conquista y dadas las graves pérdidas, ordenó izar las velas de su galeón el Golden Hind y de los otros navíos para lanzarse sobre su objetivo principal: Lisboa, donde le esperaba otro sonado fracaso .
8 comentarios:
Hola magnolia!! El valor de esta mujer es un ejemplo. A pesar de que todo parecía perdido, con una fuerza de voluntad increible pudo revertir la situación. Cuantas mujeres como ella guarda la historia, a veces, lamentablemente en el anonimato, que no es este caso.
Feliz mièrcoles amiga!!
Besossss
Lo más divertido de este tipo de cosas es el silencio que guardan los ingleses siempre sobre ellas...como si no hubieran pasado nunca. Besos, Magnolia
Hola Gabriela. Las mujeres coruñesas, con María Pita a la cabeza, fueron uno de los grandes pilares de la defensa de la ciudad. El valor y osadía de estas bravas defensoras merece ser recordado y nunca caer en olvido. Otra de las mujeres de esta hazaña es Inés de Ben, creo recordar que perdió a su marido en la lucha y fue herida por dos balas inglesas.
Muchos besos, guapa
Asi parece Almalaire, es mejor ver la paja en el ojo ajeno y no ver la tuya propia. Se habla mucho del descalabro de la Armada Invencible pero es muy poco conocida la derrota de la Contraarmada inglesa. Al Francis Drake debió de darle un síncope cardíaco al ver como su poderoso ejército era repelido por un grupo de faldas, me hubiese gustado verle la cara ...
Abrazos y feliz semana :-)
Otra Agustina de Aragón, en este caso, del siglo XVI, y sólo recordada por los coruñeses. En todo caso, un símbolo de la resistecnia española a los ataques de piratas ingleses y berberiscos en la época que, como en la Edad Media los vikingos, atacaban una y otra vez las ciudades y costas españolas. La piratería además estaba "oficializada" por los propios monarcas de otras potencias. Y luego los malos siempre somos nosotros...
Un besito
Hola Carmen. Crea fama y échate a dormir. Ni unos ni otros fueron hermanitos de la caridad en la época de los descubrimientos, todos fueron aves de rapiña e iban a lo que iban. Asi que quién esté libre de pecado que tire la primera piedra, no creo que los hombres de Drake o Hawkins sean un ejemplo a seguir.
Besitos y feliz día
Hola a tod@s, también hemos tenido marineras muy antiguas, como toda una adelantada en el siglo XVI de las islas Salomón, doña Isabel de Barreto, que falleció su marido en ellas y tomó el mando, siendo la jefa de tres naves en medio del Pacífico y así hay muchas, he visto que te falta una muy célebre, doña Catalina de Erauso, la más conocida como Monja Alférez, que llegó a ser la mejor espada en el siglo XVII de toda América, o una sargento de infantería de marina doña Antonia de Soto, que raspó el rabo de la (a) y se incorporó a la Armada como Antonio de Soto, y después de seis años entre una dotación de más de 300 hombres, se le descubrió por caer enferma y al desnudarla el cirujano para reconocerla, salto la sorpresa. En la conquista de Technoticlan por Hernán Cortes, en la noche triste, un buen grupo de mujeres cogieron las espadas de sus maridos heridos o muertos y lucharon hasta conseguir salir del aprieto en que se encontraban. En fin que como verás tienes tela que cortar, en algunas te podría ayudar.
Hola Todoavante:
Muchas gracias por tu aportación y consejo, tomo nota de las mujeres de las que hablas para que un futuro se paseen por aqui. En nuestra historia existen mujeres de toda clase y condición cuyos méritos ya sean en el campo de las artes, la política, la aventura o los viajes son reseñables. Efectivamente, el camino es largo si quiero hablar de todas aquellas féminas que se han paseado por la amplia historia universal: las célebres, heroicas, mártires, luchadoras, intrigantes y conspiradoras, caritativas, liberales, pensadoras e ilustradas, intrépidas, bravas,románticas y apasionadas etc ... Me gusta indagar en los libros pero cuando no dispongo de ellos busco la información en internet, buscaré sobre estas navegantes españolas. De nuevo, muchas gracias :-)
Un abrazo
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