jueves, 11 de febrero de 2010

RITA HAYWORTH


Inmortalizada como "Gilda" en las pantallas de cine, consagrada como icono sexual en innumerables pósters, transformada en princesa de carne y hueso por matrimonio, Rita Hayworth fue una de las estrellas más brillantes de la época dorada del cine americano. Pero el estrellato no llegó fácil. La mujer que Hollywood apodaría la Diosa del Amor tuvo primero que disimular sus orígenes hispanos, modificando su apariencia física para poder triunfar en una época en que el look latino todavía no se había puesto de moda en los EE.UU.

Su nombre auténtico era Margarita Carmen Cansino, nació en Brooklyn, Nueva York el 17 de octubre de 1918. Hija de Eduardo Cansino, un bailarín sevillano y de Volga Haworth de origen irlandés y artista del Ziegfeld Folies. Realizó sus estudios primarios en la escuela pública de Jackson Heights (Long Island). Mientras que su padre deseaba que Rita se convirtiera en una bailarina, su madre esperaba que ella se convirtiera en actriz.


Su abuelo, Antonio Cansino, uno de los bailarines españoles clásicos más famosos de su época, sería el encargado de instruir a la joven en el arte de la danza. “No me gustaba mucho”, declararía Hayworth algunos años después con respecto a la danza, pero no tenía el valor de decirle a mi padre, así que comencé a tomar lecciones. Ensayo, ensayo, ensayo, en eso consistió mi infancia”. “Cuando tenía solo tres años y medio de edad, tan pronto como pude ponerme de pie, empecé con las lecciones de baile”, agregaría. Fue así como ella asistiría a clases en el Carnegie Hall todos los días durante algunos años, bajo la estricta tutela de su tío Angel Cansino. Para cuando tenía ocho años, Cansino y su familia se muda al oeste de Hollywood, donde establecieron su propio estudio de danza. Varias estrellas hollywoodenses, entre las que se encontraban James Cagney y Jean Harlow, recibirían entrenamiento especializado por parte de Cansino.

A medida que Margarita fue creciendo, su padre vio el potencial que ella tenía y la convirtió en su compañera en un espectáculo que se llamaría “The Dancing Cansinos”. Debido a que en ese entonces Rita no tenía edad legal para trabajar en clubes nocturnos y bares, ella y su padre cruzaron a México a principios de los treinta, donde se presentarían en distintos clubes repartidos por Tijuana. Margarita estaba haciendo de pareja con su padre en un bar, cuando tuvo la suerte de que se fijara en ella nada menos que el vicepresidente de la Fox Film Corporation, Winfield Sheehan. Sheehan la invitó a sentarse a su mesa y los demás comensales la recordarían como una chica "angustiosamente tímida ". Pero Margarita se transformaba al pisar el escenario y Sheehan la llevó a Fox a hacer unas pruebas de voz e imagen.


Al poco tiempo, ya estaba firmando un contrato con una de las mayores productoras de cine del mundo. Comenzó como actriz en papeles muy secundarios en alguna que otra película de serie B, en las que sobre todo destacó por sus dotes para la danza o por su elegante aspecto. Para cuando finalizó su contrato con el estudio, la Fox se había convertido en la Twentieth Century-Fox y Darryl F. Zanuck era ahora el encargado del estudio. A Zanuck poco le importó el interés de Sheehan por la joven actriz, por lo que decidió no renovar su contrato. Para aquel entonces, Margarita tenía dieciocho años y estaba casada con el empresario Edward C. Judson, quien la doblaba en edad. Judson le consiguió un contrato con la poderosa Columbia Pictures. Al firmarlo, Margarita no solo perdía control sobre su vida profesional sino sobre toda su persona.

Harry Cohn, quien en ese entonces estaba a cargo del estudio, decidió que había que cambiarle su imagen demasiado latina y empezaron por el apellido. Cansino, el apellido de su padre, dio paso a Hayworth, el de su madre, el nombre ya lo habían acortado de Margarita a Rita con su primera película. El siguiente paso consistió en teñirle el pelo de negro a marrón oscuro y más adelante a pelirrojo. La hicieron adelgazar y se cree que incluso le hicieron la cirugía plástica para modificarle la nariz. Pero lo más doloroso fueron las sesiones de electrólisis para ampliarle la frente y exagerarle el pico de viuda. Tras todos estos cambios, Rita Hayworth estaba lista para triunfar en Hollywood. En 1937, la actriz aparecería en cinco films del estudio con roles menores, siendo el primero de ellos el drama “Criminal of the Air”. Al año siguiente, trabajaría en cinco cintas más de serie B del estudio.


En 1939, Cohn presionó al director Howard Hawks para que le otorgara a Rita un pequeño pero importante papel en el drama de aviación “ Sólo los angeles tienen alas ", el cual estaba protagonizado por Cary Grant y Jean Arthur. La cinta resultó ser todo un éxito y pronto Rita comenzó a recibir cientos de cartas de sus admiradores, por lo que Cohn comenzó a ver a la actriz como la primera estrella oficial del estudio. La Columbia nunca había tenido a una estrella bajo contrato, con la excepción de Jean Arthur quien en ese momento quería desligarse del estudio. De esta forma, Cohn comenzó a darle mejores papeles a Rita en cintas como “Music in My Heart”, “Una dama en cuestión" y “Angels Over Broadway”, con el fin de incrementar su popularidad. Incluso permitió que ella participara en la cinta de la MGM, “Susan and God” (1940), co-protagonizada por Joan Crawford. Al año siguiente, la actriz iría a préstamo a la Warner Brothers donde participaría en el film “La pelirroja” (1941), protagonizado por James Cagney y Olivia de Havilland.

Tras el éxito de esta película, la popularidad de Rita se disparó convirtiéndola en una de las grandes estrellas de Hollywood. Tan impresionados quedaron los ejecutivos de la Warner con la actuación de la actriz, que de inmediato intentaron contratarla. Sin embargo, Cohn no estaba dispuesto a perderla. Su próxima cinta sería la también exitosa “Sangre y Arena” (1941) con Tyrone Power, la cual sería producida por la Fox, el mismo estudio que seis años atrás había desechado a la actriz. Este film marcaría el primero de sus roles de mujer seductora, el cual sería altamente alabado por la crítica.


Rita regresó en gloria y majestad a la Columbia Pictures para grabar el musical “ Desde aquel beso " (1941), junto a Fred Astaire, el cual sería una de las cintas más costosas jamás realizadas por el estudio. Fue tal el éxito de la película, que al año siguiente la actriz nuevamente trabajaría junto a Astaire en “ Bailando nace el amor ” (1942). Ese mismo año, participaría en dos cintas más; “Tales of Manhattan” y “ My Gal Sal ”. Pero no todo sería alegría ese año. Cansada de los malos tratos de su marido, quien la amenazaba con golpearla si no le daba dinero, Rita pidió el divorcio el 24 de febrero de 1942. Una vez que se separó de Judson, la actriz se vio sin dinero, por lo que tuvo que pedirle alojamiento por un tiempo a su amigo Hermes Pan.

Durante este periodo, Hayworth posó para la Life Magazine con un seductivo negligé. Cuando los Estados Unidos se involucraron en la Segunda Guerra Mundial en diciembre de 1941, la actriz se convirtió en una de las favoritas de los soldados. Rápidamente pasó a ganarse el apodo de “ la diosa del amor ”. Pese a ser un símbolo sexual, ella se mostró discreta. De hecho, en una ocasión declararía: “ todos los demás realizan escenas de desnudos, pero yo no. Nunca realicé películas que involucraran desnudos. No tenía la necesidad de hacer eso. Yo bailé y fui provocativa en algunos aspectos, pero nunca me expuse por completo ”.

El 7 de septiembre de 1943, contraería matrimonio con Orson Welles. Ninguno de sus colegas conocía los planes de la pareja, la cual les avisó a sus más cercanos solo un día antes del matrimonio. Unas pocas horas después de la ceremonia, ambos regresaron a su trabajo en el estudio. Durante esta relación, la actriz tendría a su primera hija, Rebecca. Luego de estar casados durante cinco años, los problemas entre la pareja eran insoportables. Según Hayworth, Welles “no mostraba ningún interés por establecer un hogar. Cuando le sugerí que compráramos una casa, él me dijo que no quería asumir esa responsabilidad. Él me dijo que nunca debería haberse casado en primer lugar; que eso había interferido su libertad y su estilo de vida”.


Para 1944, Hayworth había alcanzado la cima de su fama. Ese año, ella realizó una de sus cintas más conocidas, el musical “Las Modelos” (1944), el cual estaba co-protagonizado por Gene Kelly. Dicho film terminó por posicionar a la actriz como una de las grandes estrellas de la Columbia durante la década de los cuarenta. Aunque su voz era doblada en los musicales, su exuberante estilo al momento de bailar la distinguía del resto de los actores que participaban en los musicales de aquella época. Cohn siguió explotando el talento de Hayworth en las cintas a color: “Esta noche y todas las noches” (1945) y “Down to Earth” (1947). No obstante, su fama como mito erótico se consolidó con "Gilda" (1946), de Charles Vidor. Una de las grandes películas del cine negro, en la que tan sólo con un brevísimo pero sugerente strip-tease y la recepción de una bofetada consiguió récords de taquilla en todo el mundo, dicha bofetada propinada por su compañero de reparto Glenn Ford en una escena.

La película fue un escándalo, y en países como España fue considerada "gravemente peligrosa" por la Iglesia Católica, debido a su strip-tease insinuante, en la famosa escena donde se quita un guante. Esta película la hizo inmensamente famosa, hasta el punto de que se colocó su imagen en la bomba atómica de pruebas arrojada por Estados Unidos sobre las Islas Bikini. Dado el carácter pacifista de la actriz, este hecho la indignó profundamente. También ocasionó una histérica expedición a la Cordillera de los Andes, a fin de enterrar allí una copia de la película para que se conservase en caso de un desastre nuclear.

La suerte profesional parece ir en racha y en 1947 rueda junto a Orson Welles, un filme que fue en su día maldito pero que resultó de enorme trascendencia: "La dama de Shangai". La película no tuvo mucho éxito comercial porque Welles le cortó el pelo, la tiñó de rubio platino, le dio un papel de arpía y la mató al final de la película, cosa que no gustó mucho a su público. Harry Cohn se enfureció una vez que se enteró del cambio de look de la actriz, puesto que se había realizado a sus espaldas.


Su siguiente película,“ Los amores de Carmen” (1948), sería la primera cinta co-producida por la Columbia y la productora de la actriz: The Beckworth Corporation. El film sería todo un éxito y Hayworth recibiría un porcentaje de las ganancias, maniobra que repetiría en todas las cintas en las que participó hasta 1955, cuando tuvo que disolver su productora para pagar las deudas que mantenía con la Columbia. La actriz había mantenido una tensa relación con el estudio durante años.

En 1943, ella fue suspendida sin derecho a sueldo por nueve semanas cuando se rehusó a aparecer en “Once Upon A Time” (1944). Cabe recordar que en aquella época, los actores no tenían la posibilidad de escoger sus proyectos como sucede en la actualidad y además tenían salarios fijos. En 1945, la actriz nuevamente sería suspendida el día que se enteró que estaba embarazada. En 1947, Hayworth firmó un nuevo contrato con la Columbia el cual le prometía un salario de $250.000 dólares, además del 50% de las ganancias de sus cintas.

En 1951, el estudio declaró que había invertido más de $800.000 dólares en propiedades para la actriz, la cual fue nuevamente suspendida en 1952, cuando faltó a las filmaciones de “ La Dama de Trinidad” (1952), con la excusa de que no le gustaba el guión. En 1955, ella inició una demanda para así poder librarse del contrato con el estudio.


La actriz declararía; “ Harry Cohn pensaba que yo era una de las personas que él podía explotar para así conseguir dinero. Y yo hice un montón de dinero para él, pero no mucho para mi ”. La actriz siguió sintiendo resentimiento hacia la figura de Harry Cohn, incluso varios años después de que su carrera había terminado y él estaba muerto. “ Él sentía que era mi dueño”, declararía en otra ocasión Hayworth, “ Era un hombre muy posesivo conmigo, él no quería que saliera con nadie ni que tuviera amigos. Nadie puede vivir de esa forma, así que lo enfrenté… ¿Quieres saber que es lo que pienso de Harry Cohn? Él es un monstruo ”.

Aunque Cohn tenía una reputación de ser un hombre difícil, él también tenía razones de sobra para enojarse con la actriz. Él había invertido grandes sumas de dinero en Hayworth antes de que ella comenzara su relación con el Príncipe Ali Khan, que en ese entonces estaba casado, lo que sin duda representaba un riesgo para su carrera, e indirectamente colocaba a la Columbia en una posición incómoda.

Un periódico británico realizó un llamado a boicotear las cintas de la actriz. El mismo Cohn expresaría su frustración con la actriz en una entrevista de la Revista Time. “ Hayworth debe valer fácilmente diez millones de dólares en la actualidad. Ella poseía el 25% de las ganancias de sus cintas las cuales además eran exitosas, pero tenía que casarse lo que causó su salida del negocio durante dos o tres años ”. Harry Cohn, tiránico jefe de la Columbia que controló toda su carrera, la acosó durante años, obsesionado porque no accedía a sus pretensiones sexuales. En revancha, el magnate, que ganó millones con sus películas, la sometió a las mayores vejaciones. Entre otras cosas, la obligaba a fichar todos los días, instaló micrófonos en su camerino y la hacía espiar todo el tiempo.


En 1948, Hayworth dejaría su carrera como actriz para contraer matrimonio con el príncipe Ali Khan. La deseada Gilda fue la primera actriz que se convertía en princesa, siete años antes que Grace Kelly. Su boda con el príncipe, el 27 de mayo de 1949, fue como un cuento de hadas. A la ceremonia que se celebró en la costa azul francesa, asistieron: siete príncipes, cuatro princesas, un maharajá, un emir y el gaikovar de Baroda. El suegro de la actriz era el Aga Kahn III, líder religioso de unos 15 millones de creyentes de Asia y África, a quien cada año le regalaban su peso en joyas. El novio extendió bajo los pies de su amor 30.000 rosas y no faltó una piscina llena con mil litros de agua de colonia, sobre la que flotaba un ramo de flores que componían las iniciales de los contrayentes. Los ismaelitas devotos del príncipe, llegados de todo el mundo, obsequiaron marfil, oro y perlas a Rita. Le mostraron su respeto postrándose ante ella y besándole los pies, lo que la acobardó porque llevaba mal el protocolo. Para los musulmanes fue "el matrimonio del siglo" pero el Vaticano advirtió a la actriz, católica, que su unión era nula y sus hijos nacerían del pecado.

Rita Hayworth estaba exultante a pesar de eso y del enorme escándalo que había acompañado su noviazgo con Ali Kahn, iniciado cuando él estaba aún casado con Barbara Joan Yarde-Buller. Había alcanzado la cima de su carrera cinematográfica y de la popularidad y esperaba una hija, la futura princesa Yasmine nacida en diciembre de 1949. Pero, sobre todo, quería creer que había formado la familia que siempre deseó y que ya no tendría que volver a hacer cine. La vida de casado no cambió al mujeriego Ali Kahn, que abandonaba en casa a su esposa, la mujer más deseada del mundo, para hacer nuevas conquistas. En 1951, mientras aún seguía casado con ella, lo vieron bailando en un club nocturno con la también actriz Joan Fontaine. Ese mismo año, Rita se divorciaría de Khan bajo el pretexto de maltrato psicológico. Ella declaró a la prensa una frase que se haría célebre: «Todos los hombres que conozco se acuestan con Gilda, pero se levantan conmigo».

Durante la lucha por la custodia de su hija Yasmin, Khan declaró que quería que fuera criada siguiendo las costumbres musulmanas. Rita Hayworth quería criarla bajo la religión católica. De hecho, la actriz rechazó una oferta de un millón de dólares por criar a su hija como musulmana. La lucha por la custodia de la pequeña fue una de las batallas públicas más grandes de las que se tenga memoria en Hollywood. Hayworth temía que su ex marido secuestrara a su hija para llevársela a su país, por lo que se vio obligada a realizar diversas negociaciones para impedir que esto ocurriera.


Lamentablemente, este no sería el último matrimonio desastroso de la actriz. Algunos meses después de divorciarse de Khan, contrajo matrimonio con Dick Haymes, un cantante nacido en Argentina que intentó colgarse de la fama de la actriz. Debido a sus problemas económicos y a la falta de papeles que le permitieran extender su estadía en los Estados Unidos, las autoridades intentaron deportarlo. Sin embargo, Rita Hayworth asumiría la responsabilidad de certificar la ciudadanía de Haymes mediante el lazo del matrimonio. Luego de dos años juntos, la actriz decidió separarse debido a los constantes abusos físicos y verbales que recibía por parte de su marido.

Rita se casaría por quinta y última vez con el productor James Hill, el 2 de febrero de 1958. Hill sería el responsable de conseguirle el rol de Ann Shankland en la cinta “Mesas Separadas” (1958), el cual sería una de las últimas interpretaciones aclamadas de la actriz. Luego de tres años de matrimonio, Hayworth pidió el divorcio afirmando que era víctima de violencia psicológica. Algunos años después, Hill escribiría el libro “Rita Hayworth: A Memoir”, en el cual afirmaría que su matrimonio fracasó debido a que la actriz quería que ambos abandonaran el circuito hollywoodense. Sin embargo, Charlton Heston en su libro “In the Arena”, declararía que efectivamente Hill abusaba psicológicamente de la actriz.

Tras filmar “La Dama de Trinidad” (1952), junto a su gran amigo Glenn Ford, participó en “Salome” (1953) y en “Miss Sadie Thompson” (1953), tras lo cual nuevamente se retiró de la gran pantalla durante cuatro años para lidiar con los problemas ocasionados en su matrimonio con Haymes. Regresaría a la pantalla grande con el film, “Fire Down Below” (1957) y con el musical “Pal Joey” (1957), el cual marcaría su última participación al interior de la Columbia. La última cinta exitosa de la actriz sería el drama, “The Story on Page One” (1959). Durante la década del sesenta, Hayworth continuó trabajando en diversas películas las cuales no tuvieron demasiado éxito. La última cinta de la actriz sería el western, “The Wrath of God” (1972). Tímida y reclusiva, Rita Hayworth era la antítesis de los personajes que interpretaba en la pantalla grande. “Yo soy muy tímida”, dijo en una ocasión, “y sufro de complejo de inferioridad”.


La actriz no tuvo una vida fácil. Según Barbara Leaming en su libro, “If This was Happiness: A Biography of Rita Hayworth”, cuando era una adolescente, Rita fue víctima de abuso sexual por parte de su padre. Posteriormente, sus matrimonios fallidos no hicieron más que arrastrarla a una espiral de destrucción marcada por el alcoholismo, que terminó deteriorándola por completo. Hubo también muchos amantes, algunos con acento español, en sus escapadas a nuestro país; como el conde de Villapadierna y, según se dijo, con Paco Gento, el jugador del Real Madrid. El mito Rita Hayworth se extinguió una fría mañana de invierno de 1976 en el aeropuerto londinense de Heathrow, cuando el mundo esperaba a la diosa del amor de los cuarenta y del avión sólo descendió una mujer irreconocible, envejecida, desaliñada, ausente y muy asustada.

Una de las estrellas hollywoodenses más brillantes de la época dorada del cine norteamericano, falleció el 13 de mayo de 1987 a causa del Alzheimer, no sin antes quedar inmortalizada en decenas de películas donde demostró su lado más bello y glamoroso. Está sepultada en el Cementerio de Holy Cross en Culver City, California. Rita Hayworth nunca fue nominada a los premios Oscar pero tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood Boulevard en 1645 Vine Street.




Fuentes:
http://cinemauniverse.blogspot.com/2010/01/rita-hayworth-la-diosa-del-amor.html
http://www.elmundo.es/magazine/num142/textos/estre1.html
http://stripsearchland.iespana.es/rita.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Rita_Hayworth

4 comentarios:

condesa de vilches dijo...

Me gusta el cine, pero la mayoría de las veces y sobre todo en el caso de las estrellas de los años 40-60, prefiero no saber nada de sus vidas privadas, más que nada porque no fueron precisamente un camino de rosas. Me pregunto si al final de sus carreras pensarían que todo lo que pasaron mereció la pena... Sin embargo, la fama y a su manera la inmortalidad la tienen asegurada.

Madame Minuet dijo...

Me gusta muchisimo el cine clasico de esas decadas, y tengo una cierta debilidad por Rita, por la razon de que se parece a mi madre. O, mejor dicho, mi madre a ella :)
De hecho cuando era jovencita la llamaban "Gilda"!

Lamentablemente Rita solo triunfo como actriz, pero tuvo una vida personal poco envidiable.

Buenas noches, madame

Bisous

Magnolia dijo...

Condesa, tienes razón. La fama a veces no se consigue si no es con un sacrificio y se paga con la infelicidad personal. Estas actrices de los años 40-50 fueron muy explotadas por los estudios y por los peces gordos que a cambio de ofrecerles un papel les pedían "algo". Seguramente existiría algún productor honrado pero los abusos estaban a la orden del día en ese mundillo.

Un abrazo

Magnolia dijo...

Madame, entonces tu madre tiene que ser un bellezón de mujer ... ¡qué envidia!. Gilda es todo un clásico del cine negro y una de mis películas favoritas, impagable las escenas entre la Hayworth y el Glenn Ford. También siento debilidad por el cine clásico de entonces.

Besos

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